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EL PAIS VALLECAUCANO

Por supuesto, no me disgusta la idea y creo que vale la pena trabajarla con seriedad y entusiasmo.

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Por:

Gustavo Álvarez Gardeazábal

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Cuando el jefe conservador de mi tierra, Humberto González Narváez y el pintor roldanillense Omar Rayo vivían, estuvimos hablando más de una vez de las posibilidades del País Vallecaucano. Partíamos de la idea romántica que el senador había tenido de forjar una nación alrededor de las riquezas y el temperamento de las tierras en el valle geográfico del Río Cauca.

El maestro Rayo, más volcánico, se ideó una bandera multicolor para reemplazar la horrorosa bandera mariana que el Valle heredó de sus señores feudales. Pero, como me pasa a menudo, y me sigue pasando, me correspondió poner los pies en la tierra y mostrar todas las falencias geopolíticas y económicas que existían entonces para que el Valle se declarara independiente y formase una nación soberana.

Con el paso de los años, esas circunstancias desfavorables han desaparecido y hace unos días el investigador Gustavo Moreno Montalvo hizo un balance en su columna periodística sobre las ventajas y el cúmulo de elementos que permitirían que el Valle pensara nuevamente en su independencia.

El obstáculo más grande, el de la energía, ya se solventa con la regasificadora en Buenaventura y como tiene un balance económico muy positivo y un PIB pujante, que se aumentaría con la explotación independiente y productiva del puerto sobre el Pacífico, la idea ha vuelto a surgir en algunos de los corrillos idealistas o racionales que la situación del país y su particularísimo gobierno han precipitado que se formen.

No sé cuántos requisitos legales habrá que llenar o cuáles obstáculos deberán saltarse cuando se quiere independizar una región si no existe ni una guerra de por medio ni un deseo de enfrentamiento. Pero, por supuesto, no me disgusta la idea y creo que vale la pena trabajarla con seriedad y entusiasmo.

Es el momento porque el porvenir geopolítico nos está llevando a una balcanización inevitable del país. Ya se oyen de nuevo voces reviviendo la federalización o las desesperadas tratando de salvar a Colombia del avance petrista que amenaza la tranquilidad productiva de la nación.

Muchas gracias.

El Porce, diciembre 2 de 2022.
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