EL “GRUPO CABAL”: HISTORIA, TERRITORIO Y DEBATE URBANO
Esta nota revisa el origen de la presencia militar en la zona, sus fundamentos legales y la forma como estos terrenos fueron adquiridos por la Nación.
Por:
J. Mauricio Chaves-Bustos

Un importante sector del municipio de Ipiales está ocupado por lo que tradicionalmente se conoce como el “Grupo Cabal”, “El Cuartel” o “El Ejército”. Se trata del Cuartel del Ejército Nacional, llamado inicialmente “Grupo de Caballería José María Cabal No. 3” y actualmente “Grupo de Caballería Mecanizado No. 3 José María Cabal”.
Ubicado en un punto estratégico que comunica tanto con la salida a Pasto como con la salida al Ecuador, este terreno ha sido ocupado por el Ejército Nacional desde 1929. Su extensión abarca un espacio irregular que va de la calle 17 a la calle 24 y de la carrera 6 a la carrera 13, en lo que hoy puede considerarse el centro de la ciudad.

De la periferia al centro urbano
A inicios de los años 30, el cuartel se ubicaba en uno de los extremos de una ciudad en desarrollo, siendo estratégico por su posición de interconexión entre las salidas al norte y al sur. Sin embargo, el crecimiento urbano desordenado terminó rodeándolo, lo que afectó el desarrollo de la ciudad al interrumpir calles y carreras importantes, como la séptima, una de las principales arterias que atraviesa Ipiales.
A ello se suma la irrupción de una fuerte presencia militar en un espacio que terminó consolidándose como central, en detrimento del desarrollo civil. No obstante, debe reconocerse que el lugar se ha convertido, sin proponérselo, en un pulmón verde dentro de una ciudad que cada vez se torna más gris, marcada por el predominio del pavimento y edificaciones poco articuladas.
Una aspiración histórica
Diversas generaciones han planteado la posibilidad de transformar este espacio en un gran parque, acompañado de proyectos de vivienda de interés social y de la ampliación de calles y carreras, lo que permitiría aliviar los congestionamientos en horas pico, cuando hay gran afluencia vehicular de propios y de extranjeros que dinamizan la economía local.
En ese contexto, esta nota revisa el origen de la presencia militar en la zona, sus fundamentos legales y la forma como estos terrenos fueron adquiridos por la Nación.
Antecedentes legales
El Decreto 2446 de 1919, emitido por el Ejecutivo en cabeza del presidente Marco Fidel Suárez, reorganizó el Ejército Nacional, creando algunas unidades mayores. Entre ellas se menciona el Regimiento de Caballería Cabal número 3 Palmira, sin referencia a Ipiales, apareciendo en Nariño únicamente el Regimiento de Infantería Boyacá número 12 Pasto.
El Decreto 1152 de 1923 suprime el Regimiento Cabal número 3 y dispone que el I Grupo del mismo quede como unidad independiente bajo el nombre de Grupo de Caballería Cabal, ubicándolo en Neiva.
El Decreto 1955 de 1924 fija su acantonamiento en la ciudad de Palmira, mientras que el Decreto 184 de 1925 vuelve a ubicarlo en la ciudad de Neiva.
La Ley 51 de 1925, siguiendo lo recomendado por la Misión Técnica Militar Suiza, inicia el plan de reorganización del Ejército Nacional. Ese mismo año, el Decreto 340 divide al Ejército en cinco divisiones; la III queda organizada con comando en Cali e integrada por los Regimientos de Infantería Pichincha número 10, Junín número 11 y Boyacá número 12, el Grupo de Caballería Cabal y el Batallón de Ferrocarrileros Soublette número 2.
El Decreto 1167 de 1926 ubica en la quinta división a los Regimientos General Páez número 1, de guarnición en Bogotá, y Cabal número 2, de guarnición en Neiva. En el artículo 19 se estipula que el Grupo de Caballería Cabal continuará con su organización y dependencia mientras se decreta el nombramiento del personal que debe constituir el comando del regimiento, los nuevos escuadrones y el comando de la brigada.
El Decreto 1842 de 1931 reorganiza el Ministerio de Guerra, cambiando las divisiones por brigadas. Por primera vez aparece Ipiales, formando parte de la 3ª Brigada, integrada por el Comando de la 3ª Brigada en Cali; el Batallón de Infantería Pichincha número 10 en Cali; el Batallón de Infantería Junín número 11 en Popayán; el Batallón de Infantería Boyacá número 12 en Pasto; el Grupo de Caballería Cabal número 3 en Ipiales; la Batería Palacé número 3 en Buga; y la Compañía de Ferrocarrileros Soublette número 3 en Armenia.
En 1932 estalla el conflicto con el Perú, lo que lleva al Gobierno nacional a priorizar el fortalecimiento del Ejército en la frontera sur con Ecuador y Perú. En ese contexto se inicia la construcción de la carretera que comunicaría por vía terrestre el centro del país con el departamento de Nariño, facilitando el envío de tropas.
Los terrenos para el cuartel
La Ley 59 de 1926 dispuso la construcción de cuarteles en diferentes ciudades del país, incluyendo Ipiales, donde inicialmente se proyectó uno para tropas de infantería. Para la vigencia de 1928 se destinaron $15.000 para la compra del lote y la construcción del cuartel en Ipiales.
El Decreto 731 de 1927 estableció que una misión técnica asesoraría la compra de los terrenos aptos para los cuarteles, diferenciando los de clima frío y clima caliente, y definiendo condiciones como área suficiente, situación topográfica militar, acceso al agua, condiciones higiénicas y espacios para ejercicios y polígonos de tiro.
El Decreto 301 de 1928 asignó una partida de $500.000 para la compra de lotes o construcción de cuarteles, destinando para el de infantería de Ipiales la suma de $10.885,34. Ese mismo año se inicia el proceso de compra del lote donde funcionará, hasta la actualidad, el denominado Grupo Cabal de Ipiales.
La principal compra se realizó a Delfín Martínez, próspero comerciante ipialeño, radicado durante muchos años en la ciudad de Pasto, quien tuvo su casa comercial con sedes en Ipiales, Pasto y Tumaco. Además, fue un mecenas cultural y artístico y padre de Romelia Martínez Bravo, la primera reina estudiantil elegida en Pasto en 1926. El otro vendedor fue Ramón Bustos Jácome, también comerciante, padre del poeta Florentino Bustos y de Leonila Bustos, la primera mujer concejal de Ipiales.
En el Diario Oficial No. 21358 del 4 de abril de 1930 aparecen los detalles del contrato celebrado entre Delfín Martínez y la Nación por la compra de quince hectáreas de tierra para construir un cuartel en Ipiales. El negocio se llevó a cabo en la ciudad de Pasto el 10 de diciembre de 1927.
Para ello se nombró una Comisión de Cuarteles de Pasto e Ipiales, creada por Resolución Ministerial 116 del 18 de mayo de 1927, integrada por el gobernador del departamento, Leonidas Delgado; el Comandante del Regimiento de Infantería Boyacá número 12, coronel Jesús Sanabria; el Director General de Obras Públicas del departamento de Nariño, ingeniero José Félix Benavides; y el jefe del Departamento No. 4 del Ministerio de Guerra, general Paulo Emilio Escobar, comisionado especial del mismo Ministerio.
Se compró un lote de quince hectáreas dos mil novecientos setenta y nueve metros, ubicado al occidente de la ciudad, denominado “La Victoria”, colindando con propiedades de Margarita Bravo de Martínez, del señor Justo Bravo, del padre Pérez, José Almeida, del padre Luis Gutiérrez, de Florencio Bolaños, y por el sur con predios de Ramón Bustos Jácome, mencionando además otros terrenos que este último vendió a la Nación.
El precio de la venta fue de once mil pesos ($11.000), detallándose que el terreno constaba de potreros, en parte planos y en parte en hondonadas y lomas, cuatro pequeñas casas y una casa de dos pisos en ruinas.
Se anota que Delfín Martínez adquirió el dominio de dichos predios por compra hecha a Joaquín Chaves Chacón, importante ipialeño que interpuso las respectivas quejas cuando el obispo de Pasto Esequiel Moreno obligó a Rosendo Mora a trasladar el colegio de Ipiales a Tulcán, del cual se conserva un importante opúsculo, y a la señora Victoria Salazar viuda de Arellano, así como por adjudicación de remate hecho por el Concejo Municipal de Ipiales en 1899. Delfín Martínez era asimismo dueño del predio denominado “Panán”, hoy un barrio de la ciudad de Ipiales.
En el avalúo de los predios de propiedad de Delfín Martínez y Ramón Bustos Jácome se señala la existencia de varias casas, algunas en ruinas, potreros con pasto natural, una fuente de agua con espacio para baños, pesebreras y lotes con alfalfa. También se indica que las propiedades estaban atravesadas por una acequia de agua que corría de occidente a oriente.
Finalmente, la compra fue aprobada por el presidente de la República, Miguel Abadía Méndez, el 23 de julio de 1929.
Un siglo después: una decisión pendiente

En pleno centro de Ipiales, un extenso terreno ocupado por el Ejército Nacional desde 1929 concentra hoy uno de los debates urbanos más importantes de la ciudad: desarrollo, movilidad y uso del suelo frente a una presencia militar que nació en la periferia, pero terminó en el corazón urbano.
Casi cien años después de su establecimiento, el “Grupo Cabal” sigue ocupando un espacio neurálgico en Ipiales. Lo que en su momento respondió a necesidades estratégicas del Estado hoy se enfrenta a una realidad urbana distinta, marcada por problemas de movilidad, presión sobre el suelo y una creciente demanda de espacios públicos. La historia está documentada con precisión: decretos, leyes, nombres propios y decisiones que explican cómo este terreno pasó a manos de la Nación.
Pero el futuro aún no está escrito. Ipiales, como ciudad fronteriza en constante transformación, se encuentra ante una decisión de fondo: mantener intacto un legado militar que definió su configuración urbana o replantear el uso de uno de sus espacios más estratégicos. Lo que está en juego no es solo un terreno, sino el modelo de ciudad que se quiere construir ya avanzado el siglo XXI.


Interesante escrito sobre el Grupo de Caballería Mecanizado No. 3 General José María Cabal, titulado El “Grupo Cabal”: Historia, territorio y debate urbano, una visión de su génesis, con sus pormenores legales de su creación, y su énfasis en direcionar las 32 hectáreas que ocupa , y que entorpece el desarrollo armónico de la ciudad de Ipiales, “cercada” en su entorno urbano por las comunidades indígenas, que estas si truncan su expansión territorial. En 1981 se publicó por encargo del Tte, Cor. Manuel Alberto Morales Vargas, una breve historia del Grupo en Mención, cuya unidad táctica fue creada por decreto No. 1901 de 1929 del Ministerio de Guerra, dependiendo del Comando de la Tercera División, sexta Brigada con sede en la ciudad de Palmira como Guarnición, con el nombre de Regimiento de Caballería No. 3 Cabal, luego por decreto 1152, se le da el nombre de Grupo, por decreto 1904 ( ambos de 1929) se traslada de Neiva a Ipiales, donde actualmente tiene su sede desde aquella época.
En 1969, me vinculé al Grupo, como instructor normalista en el área de alfabetización del los soldados regulares, tiempo en que inicié mi labor periodística en el programa Aquí empieza Colombia, que lo mantuve hasta 1974, fecha en que publiqué la Monografía del municipio de Ipiales, en 1971 fuí director del periódico El Escolar (publicaciones en mimeo). En 1978, se hizo mensión en la Anatomía de Regiones, serie de El Espectador, orientada por el arq. Alberto mendoza Morales. En 1981 se publicó una pequeña reseña del Grupo Cabal; en épocas que se realizó campañas periodísticas y del movimiento social desde 1969, reclamando por el “traslado del Grupo Cabal” dada la interferencia urbanística de siempre, que fué respondida por el gobierno nacional de Lleras Restrepo, de Pastrana y de Alfonso López, éste último ordenó la compra de terrenos adyacentes entre la hoy IE Nacional Seminario y la Cárcel judicial de Ipiales.
Mis felicitaciones J. Mauricio Chavez Bustos por este artículo interesante cuyo aporte es de valioso reconocimiento, por lo histórico de la entidad, por el desarrollo arquitectóco, y por el aporte al conocimiento de nuestra realidad socioenómica de la Ciudad.