EL FACTOR R.H.

GEOMETRIAS 

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Por:

Jorge Luis Piedrahita Pazmiño

 

Jorge Luis Piedrahita Pazmiño

 

En punto de medicina el factor Rhesus RH, es una proteína heredada que se encuentra en la superficie de los glóbulos rojos. Si la sangre contiene esta proteína, es Rh positivo. Si la sangre carece de esta proteína, es Rh negativo. Pero ni el uno ni el otro son mortales.

Y en narrativa hispanoamericana fue muy influyente “el factor R.H.”, que correspondía a las iniciales del boyacense Rafael Humberto Moreno-Durán, autor de “Los felinos del canciller” y del “Toque de Diana”, entre otros best sellers. Pero ahora nos interesa otro factor R.H. Las iniciales del fortuito candidato Rodolfo Hernández.

Imprevistamente Federico Gutiérrez, el candidato del uribismo y del antipetrismo se viene descolgando en un vulnerable lugar que ha puesto en duda su paso a la segunda vuelta. En otras circunstancias sería para celebrar que personaje tan oscuro sea desalojado de su candidatura.

Y es que mientras los dos favoritos en las encuestas quemaban sus naves en sus discrepancias mutuas, con nadadito de perro y apuntalado de las redes sociales, el ex alcalde de Bucaramanga se posicionaba en las encuestas disputándole su ubicación al uribismo y desafiando en segunda vuelta al propio Petro Urrego.

Una seguidilla de encuestas muestra que el exalcalde de Bucaramanga podría pasar a la segunda vuelta y propinar derrota simultánea a todos los partidos de la coalición uribista adobada con la tríada Uribe-Pastrana-Gaviria.

R.H, no tiene programa de gobierno, pero sí una repetidera con la “robadera”; acrobático en sus opiniones y trivial en sus propuestas. Sin embargo, logra la sobre-simplificación del discurso, casi su miserabilización. No pretende expresar pensamientos complejos solo frases de reguetonero “relocos, papi, relocos”. Sus imposturas se viralizan indefectiblemente.

 

 

Las cuentas y encuestas a boca de urnas dan una diferencia entre Petro y Gutiérrez en un escenario de segunda vuelta de 9,4 por ciento. Diferencia que caería al 1,9 por ciento –terreno de empate técnico– si el adversario de Petro el 19 de junio es R.H. En otras circunstancias, estaría bien castigado Gutiérrez. Por la fuerza del cambio. Pero a precio de la subienda de R.H., es digno del mundo de Macondo. Los votantes de Gutiérrez y Fajardo no tienen percance en votar por R.H. en el balotaje, si toca. En otras palabras, si el factor R.H. es el retador de Petro en la segunda vuelta, recogería los votos de los candidatos eliminados, más que si el rival fuera Gutiérrez.

Si no pasa a segunda vuelta, R.H. de todos modos le escarbará tarjetones a Gutiérrez, quien necesitaba potenciarse ante Petro. Si, por el contrario, el viento de cola logra llevar a Hernández a la segunda vuelta, Petro –impensadamente- sufriría encrucijada. El factor R.H. sumaría los votos del uribismo y de un sector del centro, acercándolo a la victoria. La razón es que, así como hay gente que dice “cualquiera menos Petro”, en la otra orilla hay gente que, más que un gobierno de Petro puntualmente, lo que realmente quiere, en el fondo, es a cualquiera menos al uribismo: el imperativo ‘cambio’.

Tampoco le conviene mucho a Gutiérrez el ascenso de R.H, así le reste votos al Pacto Histórico. Para tener alguna posibilidad de derrotar a Petro en junio, tanto Gutiérrez como Hernández necesitan un golpe de opinión el 29 de mayo, que les imparta un impulso a sus campañas. El verdadero empujón de Gutiérrez sería acercarse al 30 por ciento en la primera vuelta: difícil si Hernández sigue subiendo. Hernández no necesita tanto: con ganarle al uribismo y ser el palo de la jornada bastaría para que se valorice súbitamente su candidatura.

Eso sí, la ebriedad contagiosa que ha generado el factor R.H. puede venir acompañada de incurable resaca o ratón como dicen los venezolanos, a quienes tampoco les conviene R.H. porque ya les decretó sudor y lágrimas. 

Detrás del candidato “rockstar”, del folclórico de TikTok que quiere “acabar con la robadera” hay una figura impredecible, irascible, autoritaria y arbitraria, que lo condujo a su destitución de alcalde y a estar llamado a juicio en el mes de julio a título de imputado por celebración indebida de contratos. Y eso que es el paladín de la anticorrupción.

Y no se desdeñe que ha prometido que su primer decreto será de conmoción interior.

 

 

Viejo aliado político del también imputado Álvaro Uribe y tejedor de negocios con su hijo Tomás, ahora se exhibe como un firme opositor del uribismo y de la corrupción.

En su campaña por la alcaldía de Bucaramanga, R.H. firmó miles de cartas cheques ofreciéndoles a familias pobres hacerles efectivo el vale por una casa cuando llegara a la alcaldía. Las cartas cheques fueron 100.000, la promesa de su alcaldía se llamó “20.000 hogares felices” y al final de su alcaldía no entregó una sola casa. Hay cierto desdén feudal en “el ingeniero” cuando llama a alguien “hombrecito”. Chabacanamente ha explicado cómo funciona el fabuloso negocio con el que hizo una fortuna que se estima en 100 millones de dólares: “Yo mismo financio los edificitos que hago y yo cojo las hipotecas, que esa es la vaca de leche. Imagínese, 15 años un hombrecito pagándome intereses. Eso es una delicia”. 

Otros “hombrecitos” y “mujercitas” se quedaron esperando que cumpliera su promesa de darles vivienda, que respaldó con una engañosa carta-cheque, para ganar sus votos a la alcaldía.

No es el primer caso de un populista imprevisible. Nuestro vecino país eligió presidente a Abdalá Bucaram, el altanero alcalde de Guayaquil, que cantaba en las tarimas y le hablaba al pueblo con lenguaje de taleguero. Menos de 6 meses estuvo en el cargo antes de ser expulsado. De siniestra antología fue el festival que le organizó a su delfín cuando éste alcanzó el primer millón de dólares de “robadera”. Y en el mismo Ecuador, Lenin Moreno también llegó con un discurso incoloro y/o independiente. Sólo en la presidencia mostró las garras de ultraderecha y de incompetencia.

También es de florilegio otro “ingeniero” independiente. Quedó de segundo en la primera vuelta en Perú sacando finalmente de juego al Nobel Vargas Llosa. Los crímenes y corrupción del régimen de Fujimori no fueron de novela.

 

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