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CUMBRE SOBRE LA CONTAMINACIÓN POR PLÁSTICOS – GINEBRA, SUIZA 2025

Esta sesión representa la segunda parte de las negociaciones iniciadas en noviembre pasado en Busan, Corea del Sur

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Por:

Luis Fidel Cabrera *

 

Luis Fidel Cabrera

 

Desde hoy, martes 5 de agosto, y hasta el día 14, el mundo se reúne en la sede de la ONU en Ginebra para abordar uno de los mayores desafíos medioambientales de nuestro tiempo: la contaminación por plásticos. Esta sesión representa la segunda parte de las negociaciones iniciadas en noviembre pasado en Busan, Corea del Sur (véase en este periódico: Cumbre del Plástico 2024)

¿Por qué es tan importante esta cumbre?

 

Desde bolsas de plástico en el estómago de tortugas marinas hasta micro plásticos en la leche materna, este material ha invadido cada rincón del planeta. Se ha detectado en las profundidades oceánicas, en la nieve del Everest, flotando en las nubes y desplazándose con el hielo ártico.

Incluso se han hallado fragmentos microscópicos en el cuerpo humano: en la sangre, el hígado, el cerebro y los testículos. Aunque aún se desconoce la magnitud del daño, hay indicios de que estas partículas podrían afectar el sistema inmunológico.

Los efectos ecológicos son devastadores. Por ejemplo, los micro plásticos pueden obstruir el sistema digestivo de animales diminutos como las pulgas de agua, fundamentales en la base de la cadena alimenticia. Además, muchos plásticos contienen sustancias químicas potencialmente tóxicas, y su producción libera CO₂, responsable de aproximadamente el 3 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, cifra que sigue en aumento.

 

Un tratado internacional: ¿la solución?

 

Para enfrentar esta crisis, 175 países han comenzado a negociar un tratado internacional jurídicamente vinculante, bajo el auspicio de la ONU. El objetivo: reducir drásticamente la contaminación por plásticos. Se espera que este acuerdo, comparable al Acuerdo Climático de París, esté listo en dos semanas. Sin embargo, si no se toman medidas urgentes, la situación empeorará. El plástico ya existente tardará décadas, incluso siglos, en descomponerse. Y sus consecuencias a largo plazo aún son inciertas.

 

¿Será esta cumbre el punto de inflexión?

 

En 2022, durante una cumbre ambiental de la ONU, se acordó la necesidad de un tratado global. Pero el optimismo inicial se ha desvanecido. La reunión en Busan fracasó, principalmente por la oposición de países productores de petróleo como Arabia Saudita, Irán y Rusia, que se negaron a limitar la producción de plástico.

Para la industria de los combustibles fósiles, el plástico —derivado del gas natural y el petróleo— representa un negocio multimillonario. Según la OCDE, la producción se ha duplicado en los últimos 20 años y, sin intervención, se triplicará para 2026.

Un bloque de más de 70 países, autodenominado la “coalición de alta ambición”, lidera el impulso por un tratado que limite la producción. Incluye a miembros de la UE y a numerosos países africanos y latinoamericanos.

 

¿Y ahora, con Trump en la Casa Blanca?

 

La elección de Donald Trump como presidente de EE. UU. ha complicado aún más las negociaciones. Según la abogada Esther Kentin, experta en contaminación plástica y asesora de la Fundación Plastic Soup, EE. UU. ha pasado de una postura neutral a oponerse activamente a las restricciones. Trump incluso revocó leyes que prohibían el uso de pitillos de plástico, lo que refleja su falta de compromiso ambiental.

 

¿Más producción o más reciclaje?

 

Los países productores de petróleo, agrupados como el “grupo de ideas afines”, sostienen que el problema no es el plástico, sino la gestión de residuos. Defienden sus ventajas: es ligero, económico y resistente. Proponen mejorar la recolección y el reciclaje, sin limitar la producción.

Aunque el reciclaje es crucial, no todos los países tienen la tecnología necesaria. La OCDE estima que solo el 10 % del plástico global se recicla. El resto termina en vertederos, con alto riesgo de dispersión por viento o agua.

 

¿Qué más está en juego?

 

Además de la producción, preocupa el uso de aditivos químicos en los plásticos, como retardantes de fuego o filtros UV. Muchos de estos compuestos no han sido evaluados adecuadamente. La UE ha restringido algunos, pero no existe un consenso global.

También está en discusión el apoyo financiero de los países ricos para mejorar la gestión de residuos en países en desarrollo. Sin acuerdos concretos, estos países advierten que no firmarán el tratado.

 

¿Habrá acuerdo en Ginebra?

 

En junio, 95 países pidieron un tratado ambicioso y vinculante. Pero los opositores no muestran señales de ceder, especialmente con EE. UU. alineado con ellos.

Si no se alcanza un consenso, podría haber una nueva ronda de negociaciones más adelante este año. Otra opción sería que los países más comprometidos firmen un acuerdo por su cuenta, fuera del marco de la ONU. Sin embargo, un tratado sin la participación de los principales productores de plásticos (petróleo) sería insuficiente.

Kentin señala que la atención global a temas ambientales ha disminuido por conflictos geopolíticos y crisis económicas. Incluso la UE ha bajado el tono de sus ambiciones climáticas. Aun así, la abogada mantiene la esperanza: “Trabajo en este tema desde 1992. Siempre se mueve en oleadas. A veces la marea está a tu favor. Este no es uno de esos momentos”.

 

* Biólogo Ambiental, Periodista de Ciencia

Cabre018@plante.nl

 

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