CUMBRE DEL PLÁSTICO 2024 – BUSAN COREA DEL SUR
TRATADO MUNDIAL CONTRA CONTAMINACIÓN PLÁSTICA
Por:
Luis Fidel Cabrera A.*

Más de 175 países y más de 600 organizaciones observadoras se han reunido esta semana con el fin de intentar alcanzar un acuerdo global contra la contaminación plástica. La sede fue nada más ni nada menos que Busán, una ciudad de Corea del Sur, conocida como la reina del desecho plástico. El país asiático genera casi 12 millones de toneladas de residuos plásticos al año. ¡Gran parte termina en su mares!
El Comité Intergubernamental de Negociación de la ONU (INC), los 175 países y los observadores elaborarán un tratado global legalmente vinculante que limite la contaminación plástica. Este evento, que se extenderá hasta el 1 de diciembre, tiene como objetivo establecer un marco internacional que controle la producción de plásticos y mitigue sus impactos en la salud humana y el medio ambiente.
Un pacto “histórico”, el “acuerdo medioambiental más importante después del acuerdo climático de París”. Desde su conformación en 2022, el Comité Intergubernamental de Negociación (INC) trabaja bajo el mandato de Naciones Unidas. El objetivo: “poner fin a la contaminación plástica antes de 2040”
La directora ejecutiva del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA), Inger Andersen, destacó que este encuentro es un “ambicioso punto de partida” para la regulación internacional de este problema. A pesar de la voluntad política y los reclamos recientes de la ciudadanía por soluciones concretas, las negociaciones enfrentan dificultades debido a posturas contrapuestas entre los países participantes. Mientras que algunos buscan reducir la producción de plásticos, otros, como Arabia Saudita, país petrolero, y China, país ´exportador de plástico´, prefieren centrar los esfuerzos en la gestión de residuos.
Andersen destacó tres temas prioritarios para las negociaciones: la identificación de compuestos químicos peligrosos en plásticos, la promoción de un consumo sostenible y la creación de un mecanismo financiero para apoyar iniciativas a largo plazo. Aunque admitió que regular la producción es complejo, sugirió priorizar acuerdos sobre compuestos químicos para avanzar con el consenso existente.
“Este es un mensaje muy poderoso que nos transmiten los líderes del G20. Y, por supuesto, cuando observamos el mundo en general, estamos sufriendo la contaminación por plástico: África, Asia, América Latina, etc. Esto da cierto impulso a la esperanza a medida que avanzamos hacia la ronda final de estas conversaciones”, señaló la directora en una entrevista por la agencia de noticias Reuters. “Queremos abordar sin duda la dimensión sostenible de la producción y el consumo, lo que significa centrarse, por supuesto, en todo el ciclo de vida, pero también en gran medida en los plásticos de un solo uso y de vida corta”, añadió Andersen.
La crisis global de los plásticos, una de las más urgentes del siglo XXI
Así calificó la contaminación plástica el presidente del INC, el ecuatoriano Luis Vayas Valdivieso. Según datos del comité, los plásticos representan el 80% de la contaminación en los océanos, cada año llegan al mar entre 8 y 10 millones de toneladas métricas de residuos plásticos.
Sin una intervención inmediata y certera, se espera que la cantidad de plástico que ingrese al medio ambiente anualmente para 2040 duplique la cantidad de 2020
El mundo tendrá que frenar la creciente cantidad de basura plástica que ha llegado a los rincones más lejanos de la tierra. Desde las cumbres más altas de las montañas hasta las profundidades del mar e incluso en la sangre de las personas en forma de micro plásticos.
La contaminación plástica no solo impacta al medio ambiente, además, genera costos económicos globales estimados en 2.500 millones de dólares anuales debido a los daños en ecosistemas y la salud humana. Sin embargo, Vayas expresó optimismo sobre las posibilidades de alcanzar un acuerdo que no solo proteja el medio ambiente, sino que también fomente la innovación y el desarrollo económico sostenible.
Se movilizan los ambientalistas y presionan las ONG
Durante toda la semana de las negociaciones, miles de activistas ambientales marcharon por las calles de Busán exigiendo medidas drásticas para reducir la producción y el uso de plásticos. Las principales ONG involucradas, como Greenpeace y WWF, presentaron una petición firmada por tres millones de personas, solicitando un tratado que priorice la reducción de la contaminación en su origen.
Graham Forbes, líder de la campaña global de plásticos de Greenpeace, destacó la importancia de reducir la producción como el primer paso para abordar esta crisis. Por su parte, activistas surcoreanos pidieron cambiar los hábitos de consumo y fomentar el uso de materiales reutilizables.
Sorpresa americana
Estados Unidos aseguró que respaldaría la idea de limitar producción de plástico en el tratado, alineándose con la Unión Europea, Kenia, Perú y otros países de la Coalición de Alta Ambición eso fue la gran sorpresa. Sin embargo, la elección de Donald Trump como presidente despertó numerosas preguntas sobre esa posición, ya que durante su primera presidencia evitó los acuerdos multilaterales y cualquier compromiso para desacelerar o detener la producción petrolera y petroquímica de Estados Unidos.
La delegación estadounidense no respondió a preguntas sobre si revertiría su nueva posición de apoyo a los límites a la producción de plástico, pero “apoya garantizar que el instrumento global aborde los productos plásticos, las sustancias químicas utilizadas en productos plásticos y el suministro de polímeros plásticos primarios”, según un portavoz del Consejo de Calidad Ambiental de la Casa Blanca.
Cumbres paralelas
La cumbre del plástico tiene muchos paralelos con las cumbres del clima y de la biodiversidad. Todos los países se ven afectados por el plástico: a nadie le gusta la basura en sus playas o en sus aguas. Pero no todos se ven afectados por igual, además, hay otros intereses en juego: algunos países, sobre todo los petroleros, quieren mantener o incluso aumentar la producción de plástico, al vender más petróleo para producir plásticos incrementan sus ganancias.
En las cumbres del clima se trata de buscar soluciones que causen el menor dolor. Por ejemplo, en la última cumbre climática celebrada en Bakú se llegaron a acuerdos sobre el comercio de carbono: un país que emite demasiados gases de efecto invernadero puede compensar ese daño plantando árboles en otros lugares.
Los críticos consideran que esto, en el mejor de los casos, es parte de la solución y, en el peor, una solución falsa. ¿Permanecerán ese bosque dentro de un siglo o serán quemados o asfaltados? De todos modos, el comercio de bonos de carbono ayudará a mitigar temporalmente el problema y disminuirán algunos gases de efecto invernadero.
La Cumbre del Plástico trata sobre el reciclaje y la reutilización, técnicas importantes con muchos beneficios. Por ejemplo, en Países Bajos y algunos países del norte de Europa, la introducción de depósitos en los envases plásticos de bebidas provocó una espectacular disminución de la cantidad de basura en las calles, que de otro modo podría haber acabado en el medio ambiente. Los vasos desechables desaparecieron de muchas oficinas y empresas, cada uno lleva su propia taza, si quiere beber algo.
Pero aquí también existe el peligro de que el problema reciba menos atención: la producción mundial de plástico está en constante crecimiento y no puede compensarse con el reciclaje. Cualquiera que realmente quiera abordar el problema no puede evitar un límite máximo de producción de plástico u otras regulaciones que frenan el suministro de plástico nuevo. La Unión Europea y varios otros países ya lo están pidiendo. Por el bien de las personas y del medio ambiente, se espera que el resto del mundo también adopte este enfoque. En la próxima entrega, el impacto de los plásticos en los organismos vivos y sobre todo los daños en el hombre.
*Biólogo Ambiental, Periodista de Ciencia

