BIODIVERSIDAD EN UN PAÍS NO BIODIVERSO
MÁS VALE PÁJARO EN MANO …
Por:
Luis Fidel Cabrera (*)

Luca y Maarten dos niños de 5 y 7 años respectivamente vuelven a casa, sudorosos, carisucios, con su ropa mugrosa pero contentos. Este fin de semana se llevó a cabo en Países Bajos el Recuento Nacional de abejorros, abejas y avispas. No solamente niños acudieron al evento, también jóvenes, ancianos, personas en sillas de ruedas, científicos y particulares se reunieron a contar estos importantes insectos en los parques y zonas naturales de las ciudades de Países Bajos.

Este evento es uno de los decenas de recuentos de biodiversidad que durante el año se llevan a cabo. Dependiendo de la estación se cuentan las diferentes especies de animales y a veces plantas. Todo comienza en febrero con el Conteo Nacional de Aves del Jardín, realizado por la Organización de Protección de las Aves (Vogel Vescherming). Desde los jardines de sus casas la gente puede contar los pájaros y reportar las especies vistas y su número a una central de estadística. Para otras especies hay que salir de casa. Abejas, abejorros, avispas, mariposas, ranas, lechuzas, búhos de iglesias y en el otoño los murciélagos son los animales que se cuentan y cada vez son más personas las que se unen al conteo nacional.
¿Cómo funciona?
Días antes de la fecha señalada las organizaciones protectoras de cada especie, entrega folletos instructivos con fotos de animales más comunes a contarse. También es posible descargar una aplicación en el ordenador o portátil. Los días de conteo son generalmente sábados y domingos; para contar los pájaros de jardín hay que sentarse detrás de la ventana, con un café; para otras especies hay que salir al parque o a la zona verde más cercana donde uno vive. ¡En Países Bajos, se tiene siempre una a menos de 5 minutos, a pie! Se recomienda tener pequeños binóculos, cuaderno de notas y lápiz. Después, a contar animalitos y a gozar de esta bella aventura lúdica, familiar, social y científica. Es importante mantener el silencio, saber escuchar, saber distinguir los sonidos, apuntar el número visto y reportar. Los datos se los envía por correo, por WhatsApp o por medio de la aplicación. En la oficina central procesan los datos y a los días siguientes se publican los resultados.
Actualmente, con el avance de la ciencia es posible adquirir herramientas más sofisticadas; por ejemplo, la compañía Swarovski, ha desarrollado unos binoculares inteligentes, que enfocan los pájaros y debajo aparece el nombre común y el nombre científico del animal visto. Además, posee un programa que reconoce los sonidos de los pájaros; la desventaja es el precio del artefacto, 4.200 euros, o sea cerca de 18 millones de pesos. La aplicación es gratuita para teléfonos. Merlin Bird ID no sólo reconoce cada pájaro a partir de una foto que se ingresa, sino también su canto.
Esta es una forma de hacer lo que se llama ciencia colectiva, ciencia ciudadana, ciencia urbana. Una forma de unir a la familia, ya que niños y adultos pueden participar, en muchos casos participa toda la familia. Una forma de despertar conciencia de la naturaleza que se tiene, una forma de diversión gratuita, una forma de agudizar los sentidos de la vista y del oído, como dicen algunos ´a los pájaros se los observa con el oído´ y lo mejor, una manera de formar científicos verdaderos, científicos de campo, conocer la biodiversidad será la salvación del planeta.
Cada año el conteo da resultados diferentes, unas veces domina una especie y otras veces la misma especie abunda. El descenso o ascenso de número de especies puede dar una información de lo que está pasando en el ambiente o inclusive con enfermedades en un determinado país. Por ejemplo, el año pasado se vieron muchos pájaros enfermos, eran pájaros de especies migratorias del este, muchas tenían gripa aviar. Estos conteos también son importantes para tomar medidas de protección animal o de protección de sus ecosistemas. Por ejemplo, a pesar de que el gorrión sigue siendo el más común, su numero ha descendido, la razón, la urbanización, mucha gente tiene muchas baldosas en su jardín y ahora los municipios han iniciado una campaña: cambiar baldosas por plantas autóctonas o pequeños arbustos donde estas aves puedan anidar y conseguir su comida.

A uno de estos eventos asistí con dos estudiantes colombianos, se quedaron aterrados de la gran biodiversidad en un país conocido como no biodiverso. María Clara y Juan Esteban me dicen: “en el colegio aprendimos que Colombia es el país mega- biodiverso, nuestros profesores nos obligaban a aprendernos el número de pájaros, de orquídeas y de otros seres de memoria”. Aunque jamás hubiéramos visto uno solo!
Más vale pájaro en mano que miles volando
Y así es, tal como lo afirman los estudiantes, Colombia es uno de los países más biodiversos del mundo, es la sede de la Cumbre de la Biodiversidad 2024- COP 16. Con María Clara y Juan Esteban nos surgieron muchas preguntas: ¿Quién la cuenta? ¿Dónde se las cuenta? ¿Quién ha visto alguna vez pájaros endémicos? ¡Solo la élite! Usted, señor lector: ¿cuántos animalitos o plantas nativas ha visto hoy en su ciudad? (Ojo, las palomas no cuentan, son una plaga, menos los perros callejeros).
¿Puede un profesor de biología llevar a sus estudiantes a aprender de la naturaleza? Sin algo en práctica, sin mirar algún insecto, animal o planta, quedarán las nuevas generaciones condenadas a repetir de memoria el número de biodiversidad que tenemos ¡Después de todo, más vale pájaro en mano que miles volando!
Un reto para los señores alcaldes, honorables desplanificadores de ciudades, urbanizadores y demás echadores de cemento; no olviden que la naturaleza en la ciudad es importante.
Luca y Maarten, los niños carisucios pertenecen a los niños más felices del mundo; hace días se publicó este índice y Países Bajos ocupa el sexto lugar, después de los países nórdicos; la base de esa felicidad es el contacto diario con la naturaleza.

Que ojalá nuestros niños ipialeños puedan ver alguna vez nuestros pájaros nativos y para eso necesitamos árboles y zonas verdes; Ipiales y muchas otras ciudades colombianas no tienen ni una sola.
El disfrute de la biodiversidad es tan solo para la élite o para los turistas extranjeros y a qué precio, pues cada vez los ecosistemas nativos están más lejos. La naturaleza en la ciudad es necesaria.
(*) Biólogo Ambiental. Periodista de Ciencia
Cabre018@planet.nl


Buena nota, ojalá la leyeran los de la alcaldía, los de planificación. Nuestros niños y jóvenes no tienen nada que hacer. No hay una zona verde donde puedan quemar su energía, los ancianos encerrados y el resto andando por esta selva de cemento llamada Ipiales, ciudad de las nubes verdes.
Hola mi master de las ciencias ocultas.. Buen reportaje, y si ..tiene razón, acá mas diversos en muchas cosas y sujetos y sin embargo ni lo materializamos, no enseñamos a los que nos sustituirán, y ciertamente es en el papel la pasion y poco en vivo y en directo. Los insectos grandes y definitivos eslabones de nuestra existencia quien lo creyera. Un gran abrazo y a la amiga Caren… salud para ustedes