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¿AÑO NUEVO, VIDA NUEVA?

IDEAS CIRCULANTES

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Por:

Graciela Sánchez Narváez

 

Graciela Sánchez Narváez

 

 

La reflexión que el hombre ha hecho desde épocas inmemoriales sobre el concepto “tiempo”, ha construido fundamentos importantes para la comprensión de los problemas centrales de su propia existencia. Al lado de este término, aparece el de “espacio”, lo que sintetiza “el aquí y el ahora”, significados definitivos para su propia ubicación en el mundo. Como resultado de estas reflexiones, se ha desarrollado toda una filosofía alrededor de diferentes propuestas.

Algunas tribus antiguas, como la de los incas y los mayas, y otras culturas milenarias como la de los egipcios, babilonios y griegos, contemplaron la “rueda del tiempo” como un “sistema circular” que permanecía en una constante reproducción, en una repetición incesante de nacimiento y extinción. El concepto judeocristiano basado en la Biblia, por el contrario, define el tiempo como algo “lineal”, plantea un principio y un final: Origen y Fin del Mundo”

Muchos pensadores de distintas corrientes filosóficas profundizaron más en este aspecto. Cito algunas para recordar: Para los Pitagóricos, el tiempo se explicaba en “el número” que prefigura toda realidad. Heráclito, establece sobre “espacio y tiempo” la afirmación de que todo fluye y cambia porque se encuentra en continuo movimiento. Parménides, por el contrario, dice que “todo permanece quieto”, porque “el ser ya es”. Platón une estos dos conceptos diciendo que el “mundo sensible” cambia, pero, “el mundo abstracto”, que es lo perfecto, permanece. Aristóteles definió el tiempo como el número de movimiento con referencia a “un antes y a un después”. Einstein, con siglos de distancia, con su teoría de la “relatividad, concibe el tiempo y el espacio como componentes inseparables de la realidad.

Schelling, autor del libro “Las Edades del mundo”, defiende el concepto orgánico del tiempo, o sea el tiempo “premundano”, antes de su creación, y el de después del fin del mundo, lo demás es el presente. Para Kant, el tiempo es solo una técnica para cuantificar las experiencias del hombre, o sea los acontecimientos. “El tiempo es una simple ilusión”. Las visiones antropocéntricas de Bergson y Kant consideran al hombre y su conciencia, como el accionar del tiempo. La conciencia humana está en continuo “devenir”, valoran por eso, “el futuro”, la vida es una continua tensión hacia adelante.

Me gusta el concepto del “eterno retorno” como lo concibe Nietzsche. En este caso, es una filosofía vital. Contiene “la circularidad” que comprende la idea de eternidad e inmortalidad. Todo muere y vuelve a nacer, es la eterna renovación de la vida. Esta visión, posibilita comprender la existencia en el Otro. Viviremos eternamente por el recuerdo.

Con estas posiciones llegamos prácticamente a nuestra propia cosmovisión del tiempo y de la existencia. Pero sabemos que muchos celebramos la llegada del Año Nuevo por la simple tradición. Sabemos que ella es de origen romano, pues, cuando se cerraba un ciclo de tiempo, por medio de las fiestas dedicadas a los dioses Jano y Saturno, les estaban agradeciendo las cosechas y sus buenas acciones en sus vidas y en la realización de sus proyectos. Así es como el 1 de enero de cada año se celebra simbólicamente lo que representa el fin de una etapa y el comienzo de otra.

En el año 460 d.C. un monje llamado Dionisio el Exiguo, creó el calendario calculando los años antes y después del nacimiento de Jesucristo. En aquella época la Iglesia Cristiana estaba en auge, por lo cual estableció que, a raíz de este hecho, se contarían los años en todo el mundo. El calendario Gregoriano se estableció en 1582 para suplir el desajuste de tiempo en la llegada de la primavera, que tenía el calendario juliano, que fue introducido por Julio César en el año 46 a. C. En él se estableció que la fecha de inicio del año era el 1 de enero, y no el 1 de marzo, como se venía haciendo.

Como conclusión: vivimos en la actualidad un constante y acelerado cambio, el tiempo pasa, a veces se nos escapa de las manos sin ni siquiera darnos cuenta. Estamos influidos por filosofías ajenas o las tomamos de pensadores que admiramos, pero no hay tiempo para la reflexión propia, auténtica y honesta. No comprendemos el valor del tiempo y la necesidad de aprovecharlo. Cada instante nos pertenece y sólo nosotros, con nuestra responsabilidad de ser personas libres, podemos decidir lo que en él ocurra. Por lo general nadie crea su propia destrucción, amamos la vida, mucho más cuando somos autónomos para tomar con responsabilidad y honestidad nuestras propias decisiones. – “El tiempo es oro, por lo cual, no debemos malgastarlo”, -repetían nuestros viejos, y personalmente, creo que sí hay que festejar el sabernos vivos, departiendo con quienes aún caminamos el mismo sendero, muchas veces, con dificultades, pero esas mismas circunstancias, nos hacen más compañeros, más amigos, más familiares hasta convertir al otro, en parte de nosotros mismos y encarnarlo entrañablemente. Nunca los olvidamos porque habitan en el fondo de nuestro corazón.

Desear un Feliz Nuevo Año el 31 de diciembre es parte del ritual, pero al detenernos un poco en el camino, no podemos dejar de lado lo que nos saca de este hermoso sueño. En nuestra región, en nuestra patria y en el mundo, viven semejantes nuestros, siendo víctimas de la pobreza, la desigualdad, la violencia, los atropellos, los abusos, las injusticias, los destierros, los secuestros, el hambre, la angustia y la desesperación, fruto todo esto, de una historia de malos gobiernos, de una cultura de corrupción a todo nivel, del  narcotráfico, de la destrucción de la naturaleza y de personas que con un afán económico sin límites, le quitan al otro lo que no es suyo. Estas actitudes nada tiene que ver con el mejoramiento de la educación, la cultura, el bienestar y el respeto por los derechos humanos de los pueblos.

Este alto en el camino debería ser la invitación a pensar socialmente bajo las preguntas: ¿De qué soy responsable en este estado de cosas? y ¿Qué actitud debo cambiar para contribuir a habitar de mejor manera el mundo? Algunos responderán que callando para no crear problemas, pero sé que ésta decisión es la peor que alguien puede tener ante la vida. “Quien calla, ante un abuso o una injusticia, está del lado del opresor”. Si cada quien fuésemos responsables de nuestro propio universo, nunca guardaríamos silencio ante un atropello.

En medio de esto que puede ser desalentador, pero que es una realidad, vale mucho el deseo de un Feliz Año, valen mucho las buenas intenciones, vale mucho la esperanza de lograr un mundo más habitable para todos, vale mucho un abrazo en familia, valen mucho las reflexiones con promesas alcanzables. Un abrazo para todos. “Año Nuevo Vida Nueva”.

 

 

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