LA OTRA RAYA DEL TIGRE

Ya han detectado los politólogos -y los que no son tanto- que en cuanto al nivel de caos y la falta de ética política, se ha perdido la capacidad de asombro.

Por:

Jorge Luis Piedrahita Pazmiño

 

Jorge Luis Piedrahita Pazmiño

 

Intempestivamente ha trepado al trapecio de las precandidaturas un sujeto del cual sólo se sabía de su cercanía con Jorge Pretelt, Alex Saab, Ñeñe Hernández, David Murcia Guzmán, Iván Duque, Uribe Vélez, es decir lo más linajudo y corrupto del Reino, destronando de la cúpula cavernaria a las Vickys, Palomas, Mafes y toda la retahíla de nueva (o) s Policarpas, que también yacen por salvar la patria. Y conocido no tanto por tigre como por destripador y no sólo de socialistas sino de gatos y perros.

Montado nuevamente en el fantasma de una nueva victoria de la izquierda y aupado por lo más reaccionario y deletéreo del espectro uribista y otras hierbas, ha propuesto una encuesta exprés -a decidirse máximo en diciembre- para ungir candidato único, seguramente él, acaballado en sus maniobradas propias encuestas.

Tan recién aparecido y tan garoso, como si las encuestas no fueran tan efímeras como los arrestos de un abogado de la mafia, al que le temen sus propios amigos que lo conocen desde muchos años y muchos más prontuarios. El propio abogado de casa -Jaime Lombana- tan cercano a Uribe Vélez, ha dicho que la fortuna del tigre de papel viene de los tratos con mafiosos de la peor calaña y que, quizás, no es buena idea que la derecha del país coloque todos sus huevos en esa canasta.

“Los liberales y los conservadores y sus vástagos en Cambio Radical, en el Partido de la U y en el Centro Democrático, no se la van a poner fácil a Abelardo, saben que en las consultas de marzo tendrán a sus cuadrillas disputando puestos en el congreso de la república y arrimando votos a las consultas con el propósito de perfilar un candidato a la presidencia que dispute la primera vuelta presidencial con posibilidades serias de ganar el tiquete a segunda vuelta”, opina con sindéresis León Valencia.

Y es que se perfila descomunal para la oposición convencer a los colombianos de que el gobierno de Petro ha sido malo si se tienen en cuenta indicadores económicos de veras históricos, revolucionarios y sin precedentes: crecimiento del último trimestre 3.6; inflación de un dígito, salario mínimo en alza; reducción de la pobreza, desempleo, el más bajo del siglo; dólar a menos de $4.000; TRES MILLONES  de compatriotas por fuera de la pobreza; UN MILLON de hectáreas devueltas a sus propietarios ancestrales; cobertura universal y gratuita de la educación pública; tasa de pobreza la más baja del siglo, máxima producción agraria e industrial; presencia y liderazgo de Colombia en el mundo.

Todos los antipetristas, sin programas ni propuestas. Todos interesados más en armar ‘coaliciones’ sin propósito diferente que posicionar sus pueriles ambiciones.

Ya han detectado los politólogos -y los que no son tanto- que en cuanto al nivel de caos y la falta de ética política, se ha perdido la capacidad de asombro. Solo así se entendería que César Gaviria, nuevamente entregue las rojas y otrora gloriosas banderas en el altar del execrable uribismo. Banderas que un día fueron arreboles de justicia social y democracia progresista. Hoy el liberalismo oficialista se comporta como aquellas monarquías borbónicas que ni perdonan ni olvidan y que dejan en sus delfines sus oropeles. Al uno como fiduciario de los avales del partido y a la otra, como renglón fijo en la cremallera de la senaduría vitalicia y hereditaria.

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