Por:
GERMÁN NAVAS TALERO
Editora:
Deisdre Constanza Vargas Sanabria
Los Estados Unidos pueden robar siempre a los chiquitos, siempre maltratan al chiquito, pero ahora que Rusia y China reclaman sus derechos sobre el petróleo que habían comprado a Venezuela, tuvieron que aceptar que los barcos rusos y chinos entrarán a la tarea y los sacarán; por muy valientes que eran con todo el mundo, apenas vieron las insignias rusas y chinas, se hicieron a un ladito porque ellos dijeron, esto no es de ustedes, esto es dinero de la China, dinero de nuestros estados que invertimos en estos pozos y estos pozos son nuestros. Así les dijeron a los señores, y el señor, el matón ese de barrio, el trampas tuvo que quedarse callado, estos entraron sus barcos y sacaron y tienen derecho a seguir hasta por 15 años más los pozos que tienen en concesión, a ellos sí les tiene miedo el trampas.
Hay gente que cree que los cretinos son los oriundos de Creta. Hay que explicarles que no. Que los oriundos de Creta son los cretenses. Cretinos son ciertos individuos que gobiernan el mundo. Un ejemplo, así para no molestar, un cretino, entendido en el sentido del mal uso de una inteligencia negativa, es el presidente de los Estados Unidos. Es el cretino más grande que usted pueda imaginarse.
Pero es el que manda en Gringolandia. Obviamente, la mentalidad del gringo es bastante deslucida. La cultura del gringo no es como la cultura de un francés o un alemán. El gringo sabe manejar un carro, sabe cambiar dólares y meter coca entre las narices. Eso es lo que saben los gringos. Pero cuando uno tiene la oportunidad de estar allá y se da cuenta de lo poco, de lo poco, de lo poco intelectuales que son.
Es cierto que han tenido unos dos, tres o cuatro que vale la pena destacar. Pero los demás, olvídese señor. Por eso les insisto, si quieren educarse, vuelvan a Europa. Allá está la cuna de la educación. Si quieren maleducarse, vayan y vivan como bien todos arrimados allá en los Estados Unidos. Un poco de colombianos desarrapados que se van a los Estados Unidos a que los maltraten y los escupan.
Todos los días critican la violencia en los Banana Banana República, como dicen los gringos para referirse a nosotros. ¿Qué dicen ustedes de esa democrática colonia? Porque eso fue una colonia de los ingleses. Que hoy en día mata sin contemplaciones a la gente de la calle.
Raptan a esa ciudadana que iba en su carro y se dirige en buen tono, a un enarme de esos, un asesino (ICE) uniformado gringo, y la mataron. La mataron de dos balazos y listo. Pero lo más infame es que las protestas fueron del común de la gente, pero el resto de la gente le dio lo mismo, un muerto más. Y antier mataron a otro mexicano en igualdad de condiciones. Le pusieron la rodilla en el cuello y lo estrangularon. Y a otra señora la arrasaron, y eso se lo vimos en televisión, por el piso uno de esos guardias. Esa es la cultura gringa. Ellos enseñan a matar, enseñan a estafar, pero nunca enseñan a respetar.
Los derechos humanos se desconocen en los Estados Unidos. Allá eso no se usa. Allá es la ley del más fuerte. Pónganse a revisar la prensa. ¿A cuánta gente han matado en lo que va corrido de este año esa policía de inmigración (ICE)? Miren a ver a cuántos han matado. Si hubiera sido un muertico nuestro, uy, el escándalo.
Que Petro es un asesino. Pero como los muertos son dos de ellos por gente de allá, nadie dice nada. Les parece tremendo lo que pasa en Irán, donde se agarran la policía y los manifestantes, pero no las manifestaciones en los Estados Unidos, donde maltratan al ciudadano. Ahí vimos una toma que hace de una señora que se le atraviesa a un asesino de esos, disfrazado de policía allá. Y por ese hecho la botan al suelo y la cogen a patadas. Eso es, eso es. Si usted quiere que lo cojan a patadas, que le ofendan su dignidad, que le quiten sus cosas, vaya a los Estados Unidos.
Pero otra cosa, para quienes ejercen el periodismo. En los Estados Unidos, libertad de prensa no hay. Se ha llegado en los últimos días al extremo de que han llegado a las oficinas de los periodistas, les han robado los computadores para extraer la información que ellos tienen.
Y el argumento es que hay muchos periodistas que en esa información tienen secretos que afectan la seguridad nacional. Eso que llaman ellos seguridad nacional. Nunca pude saber qué era la seguridad nacional. Porque la seguridad nacional es soportar a un presidente como ese que tienen. Y entonces van a las oficinas de los periodistas, les quitan los computadores, les quitan las USB, todo para averiguar qué grabó, a quién le grabó y esa información de ese tipo. Porque según ellos, según el país de la libertad de prensa, no se pueden publicar informaciones que puedan afectar la seguridad nacional.
En serio, no es mentira. Yo he estado en los dos regímenes, y les quiero contar la atención que he recibido cuando he ido a los regímenes comunistas, han sido muy amables, muy atentos con uno, nadie me ha maltratado ni me han requisado en la calle, nada, nada, nada. Usted presenta su visa, entra y listo.
Mientras no cometa ninguna contravención nadie lo molesta, nadie le está averiguando a usted si va a comer o no. En cambio, en los Estados Unidos desde que usted llega ya le están averiguando dónde va a vivir, qué va a hacer, cuánta plata trae, a mí nunca me preguntaron. En países que en la época del comunismo duro nunca me lo preguntaron. Pasé con mi progenitor al antiguo Berlín comunista, a la Alemania oriental, pasamos, fuimos, hicimos compras, nadie nos molestó.
Había que hacer un chequeo en la frontera, nos dieron un permiso, ¿cuántos días van a estar? Dijimos tres días, no más preguntas, no más. Señores, feliz día. Cuando regresamos, ¿cuál fue su visita? Señores, no nos molestaron para nada, mi papá aterrado, se ha visto el trato que le dieron y esto dice que es un régimen comunista porque él había tenido aquí a los Estados Unidos y ha tenido que sacar visa.
Nosotros nada, llegamos allá al check point ¿qué van a hacer? No, queremos conocer aquí, ¿cuántos días están listos? Pasaportes y entramos y salimos, pero nadie nos maltrató, ni nos ofendió, ni nos dijo capitalistas, nada de eso, nada de lo que a usted le dicen cuando intenta cruzar la frontera de la antidemocrática Estados Unidos. Señor, si usted tiene respeto por su patriotismo, por su patria, por su familia, no vaya a esa tortura que llaman Estados Unidos.
Ellos no se atreven hacerle una pilatuna a Rusia, porque Rusia el día que coja un cohetico que se inventaron… Oiga, hablando de inventos raros, impresionante, ese cañón de láser que acaban de fabricar los chinos, es un cañón que no dispara balas, dispara un rayo láser, un rayo láser que lógicamente va a la velocidad de la luz, o sea que si están chequeando para un avión extraño, basta simplemente oprimir el botón y el rayo láser llegará en lo que gasta un rayo de luz y llegará de un sitio a otro, es decir será indefectible para tumbarles todos los aviones que los gringuitos quieran si intentan asomarse por el lado de la China.
A la vuelta de 15 años el mundo estará manejado por los chinos y los prefiero a los gringos.
Bueno, hasta la próxima.
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Coletilla por Deisdre Constanza.
La entrega de la medalla de paz a Donald Trump por parte de María Corina Machado, constituye una ofensa abierta al sentido mismo de los galardones de paz. La señora Machado, que se presenta como defensora de la democracia y la ética pública, incurre así en una contradicción profunda, al entregar la medalla del nobel al presidente norteamericano. Este hecho no eleva el debate sobre la paz, ni cuestiona el uso político de los reconocimientos; por el contrario, lo constituye como una banalización. La paz no se decreta, ni se regala, se constituye con coherencia, responsabilidad y respeto por las instituciones que la representan. Este acto no dignifica a Trump ni fortalece ninguna causa democrática. Lo que deja es una herida simbólica en los galardones de paz y un precedente peligroso. Cuando el reconocimiento se entrega por conveniencia, la paz pierde su valor moral y se convierte en un simple trofeo político. La paz no se improvisa ni se regala por complacencia, es degradarla. Las reacciones oficiales y de opinión en Noruega han sido de crítica, incredulidad y rechazo. Recordando que el galardón no puede ser transferido ni compartido una vez otorgado por el Comité Nobel de Oslo. María Corina no defendió la paz, la convirtió en un obsequio para el ego de Trump.