Banner cabezote

ÁLVARO URIBE GANA CON CARA Y SELLO

Si bien la condena contra Álvaro Uribe Vélez por los delitos de soborno en actuación penal y fraude procesal representa un hecho sin precedentes en la historia política colombiana, siendo el primer expresidente hallado culpable por la justicia, este fallo parece dar insumos para orientar la campaña de la derecha en el próximo escenario electoral.

0 341

Por:

Ghina Castrillón Torres.

Politóloga feminista.

 

Ghina Castrillón

Como era de esperarse, el uribismo ya está capitalizando políticamente la derrota jurídica de esta semana. A Uribe lo condenó la justicia, pero no necesariamente lo va a condenar la opinión pública pues el expresidente ha sido una figura clave de la derecha colombiana y en el escenario actual ganaba políticamente con cara y sello, pues si lograba ser absuelto, posaría de víctima de un montaje de la izquierda, pero si lo condenaban, como efectivamente pasó, posaba de víctima de una “justicia politizada”. Pero el resultado termina siendo el mismo que refuerza una narrativa de mártir patriota, arrinconado por un sistema que lo persigue por todo “lo bueno que ha hecho”.

Si bien la condena contra Álvaro Uribe Vélez por los delitos de soborno en actuación penal y fraude procesal representa un hecho sin precedentes en la historia política colombiana, siendo el primer expresidente hallado culpable por la justicia, este fallo parece dar insumos para orientar la campaña de la derecha en el próximo escenario electoral.
Los discursos que surgieron tras el fallo son la prueba de cómo esperan influenciar las emociones de la población para desconocer la justicia. No hacen referencia a la evidencia judicial ni al análisis técnico del caso, sino a emociones viscerales, donde se construye una narrativa emocional que busca el rechazo a “los enemigos de la patria”, donde varios liderazgos de la política y el entretenimiento han señalado en medios de comunicación y redes sociales que se está “persiguiendo al colombiano más ejemplar” y que se está “juzgando a los buenos mientras se premia a los malos”
Claramente esta estrategia no es nueva, en las campañas políticas utilizan sistemáticamente las emociones para movilizar a las gentes desde la indignación, como pasó con la campaña por el No en el Plebiscito por la Paz o la Consulta Anticorrupción, entre otras. En el caso del uribismo, la condena judicial transforma la figura del líder en el “perseguido” y eso les puede resultar electoralmente funcional.
El “Uribe víctima” es una figura poderosa que se alimenta de la desconfianza a la justicia y a la institucionalidad. Muchas gentes no necesitan pruebas y se conforman con ciertas narrativas. Es en este punto que el marketing político se convierte en una herramienta de agitación y el fallo condenatorio da lugar a esas campañas de indignación.
Lo más preocupante es la capacidad de estos relatos para distorsionar el sentido de justicia, donde se intenta desacreditar a la jueza señalándola de parcializada. Irresponsablemente se dice que el proceso estuvo manipulado y que hay intereses oscuros detrás, y se refuerza la idea de un sistema judicial instrumentalizado por la izquierda, que, a su vez, se promueve cualquier acto de desconocimiento de la justicia.
El fallo de la jueza Sandra Heredia es un mensaje muy potente porque demuestra que nadie, ni siquiera un expresidente, está por encima de la ley. Pero, mientras celebramos el fallo como un triunfo histórico de la justicia, no podemos perder de vista que el riesgo está en creer que la verdad judicial se traduce automáticamente en aceptación social. Desde la izquierda deberíamos recordar que la disputa es jurídica, pero también es simbólica y política. Es necesario combatir la narrativa del mártir político porque ésta cala en muchos sectores de la ciudadanía, y sin una estrategia pedagógica clara, corremos el riesgo de que la condena se convierta en mayor impulso electoral para los sectores de la derecha.
De cara al 2026, si no disputamos fuertemente el relato que victimiza y convierte a Álvaro Uribe en un mártir, aun siendo condenado por criminal, podría ganar en las urnas en cuerpo ajeno.
*No puede pasarse por alto la relevancia de que haya sido una MUJER JUEZA quien leyera este fallo histórico. Ver mujeres liderando procesos de esta magnitud fortalece nuestra representación en los escenarios de poder.
Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.