LA MENTIRA Y LOS MENTIROSOS
“Uribe es Dios”. “Esa vez yo mentí por los nervios -dijo uno de los interrogados en favor del expresidente en el banquillo-, porque ahí había mucha gente de la clase alta, muy preparada”.
Por:
Guillermo Linero Montes

Este año, un buen número de colombianos y colombianas, se han detenido frente a las pantallas para ver y escuchar las audiencias de acusación contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Y no podría esperarse otra cosa, si consideramos que dichas audiencias son una suerte de “novela negra” en la cual es posible internarse en tiempo real. La “novela negra” se caracteriza, por la exploración de cuanto ocurre a oscuras -de ahí proviene su nombre- y del envilecimiento humano; dos elementos fundamentales en el mundillo del expresidente acusado.
No obstante, cabe subrayar que aparte de lo atractivo que resulta asistir con asombro a un festín de mentiras y mentirosos, el interés subyacente de los colombianos por el desenlace del mentado proceso, está fundado en algo muy serio para nuestra armonía social, como lo es la búsqueda del conocimiento de la verdad. Esto, porque en Colombia la mentira reina impunemente y, dependiendo de la resolución de este juicio, serán las “consecuencias morales y sociales”. De ganar Uribe, sacaría pecho la cultura traqueta, y de perder, triunfaría una cultura afín al país de la belleza.
¿Y los mentirosos? Aparte de los mitómanos -que mienten por causa de trastornos sicológicos y no por el impulso malévolo de un canalla, ni por el ánimo benévolo de un honrado, los mentirosos son simple y llanamente los que mienten por costumbre, o aquellos que lo hacen para esconder pilatunas o actos delictivos. De tal modo, a los criminales confesos y condenados, pareciera muy fácil descreerles, máxime si se trata de avezados delincuentes como los reunidos para su defensa por el expresidente procesado.
La persona realizada con su oficio, por ejemplo, el doctor o el comerciante agradecidos de la suerte de serlos, o el pintor y escritor satisfechos con sus destinos, no son dados a mentir, porque carecen de complejo y expresan sus deseos como no pueden hacerlo los mentirosos, pues estos sufren -así lo explican los psicólogos- de deseos reprimidos. Tal vez por ello los mentirosos más comunes sean los políticos -deseosos de un poder superior- que siempre envuelven ilusionando con mentiras, o haciendo promesas cuyo trasfondo es un aplazamiento de la verdad o, en el peor de los casos, una cruel estrategia para perpetuar la mentira.
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Fuente: https://www.pares.com.co/post/la-mentira-y-los-mentirosos

