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200 AÑOS DE PRENSA ESCRITA EN NARIÑO

A propósito del Día del Periodista

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Por:

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

A propósito del día del periodista en Colombia, que se conmemora cada 9 de febrero, recordando que un día como ese de 1791, circuló en las calles de Santafé de Bogotá el primer periódico impreso en el virreinato de la Nueva Granada, el “Papel periódico de la ciudad de Santafé de Bogotá”, bajo la dirección del cubano Manuel del Socorro Rodríguez, bibliotecario de la Real Biblioteca de la Ciudad. Sea esta la oportunidad para recordar que este año conmemoramos 200 años de periodismo escrito en Nariño.

Como bien lo anota Sergio Elías Ortiz en su importante estudio sobre la imprenta y las publicaciones del sur de Colombia durante el siglo XIX: “Le cabe a Barbacoas el honor de haber sido la primera entre las ciudades de Nariño en tener un establecimiento de imprenta y la primera también en la iniciación del periodismo”, en razón a que, como anota Gustavo Arboleda en su investigación sobre “La imprenta en el occidente colombiano”, a raíz de las guerras de independencia introdujo Mariano Rodríguez una imprenta en 1825, publicando el periódico “El Pezcador”.

Al respecto, se hace las siguientes precisiones. Si bien la imprenta de tipos móviles es un invento realizado por Gutenberg en 1440, llegó tardíamente a la Nueva Granada, ya antes había llegado a México en 1535, a Lima hacia 1660, a La Habana en 1707, y a Santafé de Bogotá en 1738, así mismo se habla de un impresor que había en Cartagena en el siglo XVIII, logrando una extensión mayor en el siglo XIX, en ciudades como Bogotá, Cartagena y Popayán principalmente, de tal manera que la imprenta de Mariano Rodríguez en Barbacoas la ubica como una de las primeras en todo el territorio de la actual Colombia.

De Mariano Rodríguez poco se sabe, inclusive hay investigaciones y obras de ficción que lo confunden con Mariano Ospina Rodríguez, presidente de la república en dos ocasiones 1857-1858 y 1858-1861, inclusive en una novela se cae en este error, al mencionar que la imprenta fue importada de Francia por el mencionado político conservador. Las pesquisas adelantadas han llevado a encontrar los siguientes datos: José Mariano Rodríguez Velasco, nació en Barbacoas en 1803, fueron sus padres Ignacio Rodríguez (Barbacoas, 1780) y María Velasco (Barbacoas, 1785), quienes contrajeron nupcias en 1800, fueron sus hermanos Pedro, Rafael, Luis y María. De tal manera que a la edad de 22 años inicia sus labores como impresor y periodista. Dichos datos se han encontrado en la Gaceta Oficial del 26 de febrero de 1857, donde se publica una sentencia en razón al pleito que se suscitó cuando el Gobernador de la Provincia, Enrique Diago, nombra en 1854 dos designados para reemplazar al Gobernador, lo cual se hizo irregularmente, implicando en ello al impresor.

En cuanto al periódico “El Pezcador”, Gustavo Arboleda anota: “Fue a raíz de la independencia, apenas apagadas las últimas descargas de la tropa de Mosquera contra Agualongo, cundo introdujo don Mariano Rodríguez una pequeña imprenta a Barbacoas, la primera que existió en lo que hoy es departamento de Nariño. Estrenóse con El Pescador (sic) pequeña hoja periódica. De dicho papel hay constancia en la Gaceta de Colombia”. Se ha revisado la Gaceta de Colombia, los años 1825 y 1826, sin encontrar ninguna referencia en ellos a El Pezcador, continuamos en la pesquisa, ya que esta publicación va hasta el número 566, correspondiente al jueves 29 de diciembre de 1831, lo que realmente implica una detenida labor de ratón de biblioteca. El propio Ortiz anota que ha sido imposible dar con un número de este periódico, esto en razón a que Barbacoas ha sufrido múltiples incendios, además del clima no tan propicio para conservar elementos de esta especie.

Los periódicos de este periodo circulan mensual o quincenalmente, Ortiz (1935), menciona que Idelfonso Díaz del Castillo, de Barbacoas, fue el fundador del primer diario en el sur de Colombia, quizá sea el periódico La Costa (1891), donde fungió como codirector, junto con Francisco Albán. De tal manera que a Barbacoas se le debe no solamente ser la cuna del periodismo en Nariño, sino también en haber circulado el primer diario.

Afirmando lo dicho por Ortiz, le cabe a Barbacoas no solamente ser la cuna del periodismo escrito en Nariño, sino haber albergado la primera imprenta y ser la cuna del primer periódico diario que circuló en el departamento y uno de los primeros en el país. La ciudad, también en oro y leyendas cantada, alberga una ancestralidad muy importante para reconocer el derrotero que ha conducido a Nariño a ocupar el puesto que ocupa dentro del marco del desarrollo cultural de la nación, una contradicción si se observa bien, ya que durante muchos años el puerto sobre el Telembí sufrió el abandono estatal por décadas, hasta el punto de que hasta hace pocos años el viejo camino de barro, que era paso obligado entre la costa y la sierra, en donde debían transportarse a “lomo de indio”, fue remplazado por una carretera medianamente digna para una ciudad que tanto pero tanto le ha aportado al departamento y al país.

Un dato curioso, cuanto sorprendente, es la historia de la imprenta en San Juan de Pasto, a quien también le cupo la suerte tardía de tener su primera imprenta. Ante la carencia de ésta en el Sur, y ante el abandono y la animadversión del poder central por su posición realista durante la Independencia, fue necesario que la imprenta fuese reinventada por un creativo pastuso, don Pastor Enríquez, hombre iletrado que únicamente sabía firmar su nombre, y a quien los conocimientos le llegaron de la lectura que otros hacían de los libros que él escogía; fue ebanista, herrero, mecánico, pintor, y sobre todo inventor. Con las descripciones que de imprentas le daba el comandante bogotano Antonio María Álvarez, puso a funcionar la Imprenta de palo, como se la conoce popularmente en el Sur, el 22 de septiembre de 1837. Los tipos fueron elaborados con una mezcla de plomo, zinc y estaño; letras capitales, adornos y viñetas, de naranjo y encino; la tinta, de humo de caucho, aceite y aguarrás, y en una época donde los candores políticos determinaban la condición total de la persona, denominó su negocio Imprenta Imparcial de Enríquez. En realidad, todo un Gutenberg criollo.

Anota Sergio Elías Ortiz: “Imprenta Imparcial de Enríquez: 1837 a 1866 en que desapareció totalmente. Una de las prensas fue adquirida por el señor Agustín Ramírez Z, para su establecimiento y el resto del taller se refundió, años más tarde, en el de los Hermanos Gálvez, (Florentino y Wenceslao).” De ahí salió el periódico “El Duende”, el primero en publicarse en Pasto, se componía de una sola hoja impresa por ambos lados, sin columnas. Se publicaba cada dos semanas.

Además, se debe a Barbacoas la llegada de la imprenta a la ciudad de Ipiales, ya que el célebre proscrito ecuatoriano don Juan Montalvo, errante de una ciudad a otra en 1869, fue a parar de Ipiales a Barbacoas y de ahí a Tumaco. En Barbacoas conoce a Nicanor Médicis, barbacoano que con seguridad trabajaba ya en la imprenta y conocía el arte de la tipografía, de tal manera que lo invita a que vaya a Ipiales y allá monte dicha empresa, publicando en la imprenta que lleva su nombre el primer documento de esta categoría en la ciudad de Ipiales, en febrero de 1870, de ahí que muchos de los escritos del ilustre cervantino hayan salido a la luz de la Imprenta de Médicis.

Coincidentemente el 9 de febrero de 1870, circulaba en Ipiales una hoja volante anónima titulada: “Un hecho notable en la municipalidad de Obando”, donde se hace una acusación de carácter político. El primer periódico que circuló en Ipiales fue “La Querella”, los primeros números se editaban en Pasto, pero Sergio Elías Ortiz anota que en 1870 se imprimía en Ipiales ya que los tipos corresponden a la imprenta de Nicanor Médicis, de tal forma que este es el decano del periodismo en Ipiales, al respecto anota: “Tipografía de Nicanor Médicis, desde el 9 de febrero de 1870 hasta 1880. En varias publicaciones se llama también Imprenta de Médicis y más generalmente Imprenta de Nicanor Médicis.” Aunque hemos encontrado impresos de 1883 salidos de esta imprenta, de tal manera que su duración fue más larga.

Este primer periódico está firmado por Los Liberales, el estilo y los recursos empleados permiten afirmar que fue el propio Juan Montalvo quien escribía y colaboraba en este periódico, acompañado de los ipialeños que secundaban sus ideas. Además, publicó Montalvo en esta imprenta varios de sus escritos creados durante su destierro, tales como los dramas: “La Leprosa” , “Jara”, 1872; “El Descomulgado”, “Granja” y “El Dictador”, 1873. Los ensayos: “Imposturas no son políticas”, 1872; “Judas”, en marzo de 1873, entre otras obras, además de publicar a diferentes liberales ecuatorianos que buscaban esta imprenta. Los tipógrafos que ahí trabajaron fueron: Daniel Valencia, Fernando y Manuel Polo y Leónidas Almeida.

En Túquerres no se sabe a ciencia cierta cuándo llegó la imprenta. Gustavo Arboleda afirma que en 1870 existía la Imprenta de García de Quiñones; Sergio Elías Ortiz anota que alguien le informó que antes existió la Imprentilla, propiedad del ecuatoriano Cito Ponce, la misma que funcionó también en Pasto. La impresión más antigua encontrada por Ortiz es una hoja volante: “Rafael Montenegro. Al Público”, fechada el 29 de septiembre de 1873, de la imprenta de García de Quiñones, una queja contra el cura de Panga, padre José Miguel. En cuanto al primer periódico, anota que es El Derecho, 1876. Los impresores fueron Antonio Maya y G. A. Quiñones. En nuestra investigación hemos encontrado una hoja suelta titulada “Túquerres en la anarquía”, fechada en 1872, firmada por Luis de León y sin datos sobre la imprenta de la que salió.

A Tumaco llegó la imprenta  en 1877, según nuestras investigaciones, Imprenta de La Democracia, en donde se publicó el periódico “El Vapor”, redactor: Tomás Acevedo, aparecía mensualmente. Aparte de las publicaciones que menciona Ortiz, hemos encontrado El Tábano, publicado en la Imprenta de la Puntilla, el primer número lleva fecha del 1 de marzo de 1880.

Hasta aquí las imprentas y primeras publicaciones en el departamento de Nariño. Un homenaje a los fundadores, directores, impresores y creadores del periodismo en nuestro departamento, que sigan las letras junto a la libertad de expresión en un país donde escribir y opinar realmente pesa.

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