2 DE ENERO: EL CARNAVALITO EN PASTO
Cada versión del Carnavalito da muestra del conocimiento y la herencia artística que se ha ido transmitiendo de una generación a otra, incorporando renovaciones propias de la creatividad e imaginación de sus participantes “es la práctica más directa para conservar en forma dinámica lo que podría entenderse como tradición cultural y de expresión lúdica y carnavalesca” (Rodrizales, 2011).
Por:
Carnaval de Negros y Blancos de Pasto

Breve compilación
Los protagonistas del Carnavalito desde sus orígenes en los barrios surorientales de Pasto, hasta la actualidad, son niños niñas y adolescentes, generalmente pertenecientes a las clases populares, destacándose en los últimos años, la activa participación de las instituciones educativas donde estudian los pequeños y gigantes artistas.
De acuerdo con lo revelado por el profesor Jorge Arturo Bravo (2010), se conocen dos versiones frente al origen del Carnavalito. La primera proviene del relato del Maestro Jesús Burgos Narváez, hijo de don Gerardo Burgos (zapatero y artesano del Carnaval) y doña Genoveva Narváez (comparsera, danzante y teatrera). La segunda versión nos remite al testimonio vivo de Mario Fernando Rodríguez, a quien se lo reconoce como el fundador del Carnavalito.
El primer Carnavalito de los años sesenta es recordado por el artista Burgos Narváez, en el sector de Los dos Puentes (cercano al centro de la ciudad), protagonizado por niños que adecuaban sus carrocitas con los juguetes que sus padres les regalaban en Navidad, especialmente carritos de madera y muñecas a los que hacían desfilar por el sector de La Milagrosa y Hullaguanga, hasta llegar al Parque Infantil de la ciudad.
Según el testimonio del Maestro Burgos, esta tradición duró muy poco tiempo, dado que los gestores del Carnavalito se dedicaron a estudiar artes en la Escuela de Artes de la Universidad de Nariño y más tarde en la Facultad de Artes, hasta participar en las modalidades del Carnaval de Negros y Blancos, sosteniendo el legado de sus ancestros.
La segunda versión que ha recopilado el profesor Bravo sobre el Carnavalito, proviene del año 1966, cuando Mario Fernando Rodríguez Cabrera, hijo de don Segundo Rodríguez y doña Carlina Cabrera, a sus seis (6) años de edad, se ingenió la forma de reproducir una carroza como las que había visto de los artesanos de la época, como manifestación de protesta ante el hecho de que su padre, no lo llevó a jugar el Carnaval el 6 de enero de ese mismo año, probablemente para protegerlo del talco y la harina.
Mario Fernando adornó de manera apropiada el carrito que le había traído el Niño Jesús, montándole una muñeca de su hermana Ana María, haciéndole una corona y un cetro, simulando que era la reina del Carnaval, para luego convidar a un par de amigos y vecinos del Parque Bolívar, uno de ellos, Javier Granja, quien también hizo una carrocita con la que se pusieron a jugar en el patio de la casa, echándose el talco Mexsana que utilizaba don Segundo, hasta confabular su propio festín.
A la llegada de don Segundo a la casa y al encontrarse con la ingeniosa celebración de los niños, Mario Fernando dice que a su padre “le gustó mucho, nos felicitó, miró las carrozas, nos hizo desfilar y nos premió” (2010). Es así como el primer desfile del Carnavalito se realizó en el patio de su casa, el 6 de enero de 1966.
Al año siguiente, el domingo posterior al 6 de enero, es decir, el 12 de enero de 1967, con el impulso persistente de don Segundo (reconocido como el papá del Carnavalito) y la ayuda de más vecinos, el desfile se tomó el andén del Parque Bolívar, dándole la vuelta al monumento del trabajo, donde se hacía la premiación de todos los participantes. Eso hizo que el evento creciera poco a poco y se volviera una fiesta tradicional, exclusivamente del Parque Bolívar”. (Rodríguez, 2023).
Con el paso de los años, esta iniciativa se fue consolidando ante la insistencia de los niños, niñas y adolescentes, convirtiéndose en un evento familiar al que todos han ido aportando con sus ideas, contribuyendo al arte de hacer los muñecos y motivos, darles movimiento, interpretar música, bailar y llevar desde los inicios de este evento infantil y juvenil, mensaje de paz, tolerancia, solidaridad, unión familiar, el amor por la ciudad, nuestras costumbres y tradiciones.
“El Carnavalito inició como un juego de niños que abrazó a toda la familia, porque el niño inquieto quería participar en el Carnavalito, la niña quería ser reina, entonces se ponía en afán a toda la familia y ahora verlo cómo está de grande, cómo ha crecido, la enorme satisfacción de haber contribuido con un granito de arena para las tradicionales fiestas de nuestra hermosa ciudad” (Rodríguez, 2023).
En el año de 1970, el recorrido del desfile tuvo lugar por las calles del Parque Primero de Mayo, donde los vecinos y los dueños de los graneros aportaron dulces, galletas y premios. Para el año 1971, los niños, niñas y adolescentes de los barrios del sector suroriental de Pasto (Barrio Bavaria, El Ejido, Bernal, Santa Mónica, Santa Bárbara, Lorenzo de Aldana, Chile, Venecia, Sendoya, El Recuerdo, La Avenida Colombia) se unieron al Carnavalito, haciendo los desfiles con murguitas, comparsitas y carrocitas, hasta culminar su recorrido en el Batallón Batalla de Boyacá, donde todos los participantes del desfile eran premiados, cerrando la celebración con una gran fiesta infantil.
Un año más tarde, en 1972, cuando Mario Fernando tenía 12 años, decidió ir con su vecino del barrio, Carlos Alberto Burbano, a la emisora La Voz del Galeras de Todelar, porque había escuchado una propaganda anunciando la invitación al desfile de los niños en el Parque Bolívar. Allí conoció al gerente de la emisora, el reconocido periodista Carlos Enrique Pérez Londoño quien, desde ese mismo momento, mostró un absoluto interés por el evento, gestionando obsequios y premios para los participantes e impulsando hacia delante las próximas ediciones del Carnavalito.
También fue en 1972, cuando se realizó la primera transmisión radial del Carnavalito. Con el paso de los años, se abrieron nuevos espacios para que la voz de los niños, niñas y jóvenes se escuchara a través de la radio, con la colaboración de diferentes emisoras que se fueron uniendo a las transmisiones, al igual que los canales locales y regionales.
En esta época también surgió la necesidad de conformar la Junta Organizadora del evento. La primera presidenta fue la señora Carmen Alicia López, desde 1971 a 1974. A partir de 1974, el periodista vallecaucano Carlos Enrique Pérez Londoño, estuvo al frente de la organización, durante tres décadas.
El gran evento artístico que congregó a cientos de generaciones desde sus primeros años, también tuvo una variedad de nombres, entre ellos, “6 de enero chiquito”, “desfile de carrocitas del Parque Bolívar”, “el desfile de los niños de don Segundo Rodríguez” y solo hasta el año de 1974, toma el nombre de Carnavalito, como fruto del consenso colectivo de sus fundadores y organizadores.
En el año 1975, los organizadores del desfile del Carnavalito a través de las Juntas Cívicas y Comités Femenino y Masculino, pensaron en la importancia de que esta festividad tuviera su reina, así que por primera vez fue elegida en el Parque Bolívar, Raquelita Rojas como reina del Carnavalito y de allí hacia delante, el evento tuvo cada año su reina, con representantes de varias comunas que fueron elegidas reinas, virreinas y princesas.
Años más tarde, en 1996, al conmemorarse treinta (30) años del Carnavalito, las autoridades municipales rindieron homenaje póstumo a don Segundo Rodríguez Rivera y reconocieron a su hijo Mario Fernando Rodríguez Cabrera, como el fundador del grandioso encuentro infantil y cultural. “El Carnavalito es un semillero de los artesanos que ahora participan el 6 de enero en nuestro desfile magno, allí se han iniciado muchos de los que ahora son grandes protagonistas” (Rodríguez, 2023).
Cabe anotar que, durante varios años, desde los inicios del Carnavalito, el desfile siempre se realizó el domingo siguiente al 6 de enero, lo cual cambió más adelante al 3 de enero, al incluirse en la programación oficial del Carnaval de Negros y Blancos. Posteriormente y hasta la actualidad, la fecha establecida para la realización de este emblemático desfile creativo y cultural, protagonizado por niños, niñas y adolescentes, es el 2 de enero de cada año.
Es así como cada 2 de enero, la alegría, la espontaneidad, el entusiasmo y la creatividad de los niños, niñas y jóvenes se toman las calles de Pasto, con réplicas en miniatura de las modalidades del Carnaval: disfraces individuales, comparsas, murgas, colectivos coreográficos y carrozas que recorren la Senda del Carnaval, mostrando el resultado de arduas horas de trabajo y llenando de color, amor, alegría, fantasía y lúdica, la antesala de la fiesta magna.
Cada versión del Carnavalito da muestra del conocimiento y la herencia artística que se ha ido transmitiendo de una generación a otra, incorporando renovaciones propias de la creatividad e imaginación de sus participantes “es la práctica más directa para conservar en forma dinámica lo que podría entenderse como tradición cultural y de expresión lúdica y carnavalesca” (Rodrizales, 2011).
El Carnavalito como uno de los eventos más importantes del Carnaval de Negros y Blancos por su significado y características, transmite como ningún otro, la idiosincrasia de los niños, niñas y adolescentes, quienes, con su inocencia, alegría y sencillez, complacen y regocijan a todo tipo de público que, desde los andenes y calles de la Senda del Carnaval, esperan con ansias para aplaudir el ingenio y creatividad de los pequeños y gigantes artistas.
Ofrenda a la Virgen de Las Mercedes
Como preámbulo al desfile del Carnavalito, cada 2 de enero, muy temprano en horas de la mañana, es tradicional la celebración de la Eucaristía con participación de las autoridades gubernamentales, militares, eclesiásticas, así como fiesteros, campesinos y pobladores de los corregimientos de Pasto, que se dan cita en la Iglesia de La Merced para honrar a la “Michita Linda”, con las ofrendas de sus cosechas, productos y presentes, para que la patrona de Pasto, bendiga el año nuevo y el despliegue del Carnaval de Negros y Blancos.

