TRES PARQUES DIFERENTES Y UNA SOLA CIUDAD VERDADERA

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Por:

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

Qué importante resulta reconocer el lugar en donde uno se desenvuelve física y espiritualmente0: en la primera acontecen esos deseos y quimeras que se fraguan en la intensión y la razón, de tal manera que es en esa concreción donde efectuamos el encuentro con el otro y con lo otro, en la morada amplia de calles y plazas, donde lo doméstico cede a lo social, ahí es donde verdaderamente toma sentido el “nosotros”.

El parque o la plaza, lugar de encuentro y de civilidad, de adhesiones y de protestas, ahí las contradicciones toman su asiento; ahí las exclusiones sociales y los reproches; ahí los cambistas y la venta de los cuerpos; ahí la protesta civil frente al poder militar que busca imponerse. En sus tres parques una ciudad verdadera: Ipiales.

Esta breve semblanza histórica de nuestros tres principales parques, muestran el deseo de sus habitantes por dejar la provincia e ingresar a la modernidad desde lo urbano, por eso las periferias siguen estando ausentes; es la conexión de la Calle Real, hoy carrera sexta, que conecta los entramados sociales desde sus parques o plazas, hecha una verdadera aorta donde todo pasa y nada sucede.

 

Parque 20 de Julio

 

Plaza 20 de julio

 

En 1910, con ocasión del Centenario del grito de Independencia del 20 de julio en Bogotá, en muchas ciudades del país se levantaron diferentes monumentos. En Ipiales, se escogió el parque principal, llamado de La Independencia desde 1824, en cuyo centro se sembró un árbol en homenaje a la Libertad en 1851, con ocasión de la abolición de la esclavitud en el país, tomando entonces ese nombre. Durante la colonia se conoció como Plaza Mayor, y durante la república como Plaza Boyacá.

En 1910, bajo la administración de Segundo A. Viveros, y con el concurso de todos los ipialeños, se recaudaron fondos para elaborar un monumento, para ello se taló dicho árbol y se construyó las bases para el monumento a la libertad, con base en unos planos traídos de París, de tal manera que la columna es de corte napoleónico. Cuenta la tradición que en sus bases se enterraron algunos documentos y objetos de valor histórico, una especie de cápsula del tiempo que algún día será develada. Inicialmente la columna estaba coronada por un Cóndor Andino, representando a la Libertad; en los cuatro costados de la columna se ubicaron 4 retratos de héroes de la independencia, elaborados al carboncillo por el maestro Teófilo Mera Ponce. En 1916 el ingeniero ecuatoriano Gualberto Pérez diseñó un plano del parque central, sin embargo no sabemos si se llevó a cabo realmente.

En la década de 1930, cuando el maestro Marceliano Vallejo Montenegro, nacido en El Contadero en 1910, trabajó en sus obras para el Santuario de Las Lajas, elaboró el actual monumento a La Libertad, llevada por un cóndor americano en vuelo, de estilo neoclásico, en colaboración con el artista ipialeño Gonzalo Rivera. Poco a poco fueron desapareciendo algunos elementos que lo integraron, como el templete, que le daba un marcado tono romántico, así como la fuente luminosa, que muy pocas veces funcionó, y que se encontraba ubicada frente al Hotel Las Lajas, así mismo, la más reciente remodelación lo transformó de un parque a una plaza, como se encuentra en la actualidad.

 

Parque La Pola

 

Parque La Pola

 

Inaugurado en 1917, para conmemorar el centenario del fusilamiento de La Pola, la escultura es obra del escultor Julio César Benavides Chamorro (1892-1933), de Gualmatán, hecha a partir de un modelo enviado desde Bogotá. El día 14 de noviembre de dicho año, a medio día, se inauguró dicha estatua, en presencia del prefecto Eudoro Ortiz del Corral. Antes se había instituido un Comité Provincial para conmemorar el centenario, en donde se programó dicho evento, así: el día 12 se realizó misa campal, revista militar y velada lírico – dramática a cargo de la Sociedad Caro, presidida por el poeta Florentino Bustos; el día 13 se realizó una sabatina por parte de escuelas y colegios, retreta de la Banda Municipal y desfile de antorchas a cargo de la Sociedad de Obreros; el día 14, dianas y salvas a cargo de la Policía municipal y nacional, misa de réquiem, a medio día inauguración del monumento, himnos a La Pola por parte de varias personas de la ciudad, desfile por las principales calles y visita a los monumentos: Cadalso de La Pola, Apoteosis de La Pola, Patria y Fe, A los Padres de la Patria, y en la noche velada lírico – literaria.

El pedestal original fue elaborado en piedra, en tres cuerpos: el primero, con tres escalinatas en los cuatro costados, otro intermedio que sostiene al tercero, donde reposa la estatua a La Pola. Posteriormente se eliminaron las escalinatas de acceso y se cubrieron con una tosca construcción en concreto; en la última reforma, se eliminó el concreto y se dejó el pedestal sin las escalinatas, que es como se encuentra actualmente.

Se menciona que en una ocasión el escultor Marceliano Vallejo criticó la posición sedente que Benavides Chamorro le había dado a La Pola, ya que su actitud había sido siempre gallarda, sobre todo a la hora de ser llevada al cadalso.

 

Parque Santander

 

Parque Santander

 

En 1930 se conmemoró el centenario de la muerte de Bolívar, el Concejo y la administración municipal, en cabeza de Joaquín Revelo Sandoval, se unieron a dicha efemérides con la inauguración de la Plaza Bolívar, en la carrera de La Victoria, es decir frente al ejército nacional, en el llamado Grupo Cabal, para lo cual el alcalde destinó la suma de mil pesos para comprar el respectivo predio; el día 17 de diciembre de dicho año se colocó la primera piedra de lo que sería el monumento al Libertador, con la inscripción de su paso por Ipiales. La obra nunca llegó a realizarse, sin embargo, en mayo de 1940 se conmemoró el centenario de la muerte de Francisco de Paula Santander, el gobierno nacional, mediante la ley 14 de 1939 honra la memoria del hombre de las leyes, estipulando en el artículo 4º: “En las Capitales de las Intendencias Nacionales y las Comisarías Especiales, en campo de la batalla de Boyacá, en el puerto de Buenaventura y en Ipiales, se colocarán sendas estatuas del General Santander”, de tal manera que en 1940 es ubicada la estatua de Santander en Ipiales, tomando el parque dicho nombre.

Desconocemos quién es el autor de dicha obra, es en bronce y el pedestal en piedra, semejante  a las que se encuentran ubicadas en Pasto, en el Puente de Boyacá, en Leticia, entre otras ciudades, todas son réplica de la erigida en Cúcuta por el escultor alemán C. Borner en 1892, quien lo representó en su célebre frase “Colombianos: las armas os han dado independencia, las leyes os darán libertad”, de ahí que se represente con la Constitución en una mano y la espada en otra. El monumento se encontraba antes en el centro del parque, en los años 80 se desplazó hacia un costado y se agregaron unas feas columnas que nada estético le aportaron.

 

1 comentario
  1. Aaron Parodi dice

    Excelente escrito. Conocer la historia de Ipiles, siempre es un placer indescriptible. Felicitaciones a J. Mauricio Chavez por su exquisita pluma.

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