PATRIMONIO PANGA

DEL GRUPO DE ESTUDIOS E INVESTIGACIÓN ÁGORA PANGA

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Por.

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

Quizá una de las mayores carencias culturales en Nariño es el estudio sobre el patrimonio ancestral de petroglifos y arte rupestre que se encuentra en muchos lugares del departamento, muchos de ellos abandonados a la suerte de propietarios o comunidades que no han tenido o la preparación o la información suficiente para ejercer su cuidado. Prueba de ello es el estado de la piedra de los Monos en Las Lajas o de la piedra de Los Machines en Cumbal, alteradas casi hasta el punto de desaparecer.

Es por ello por lo que ha llamado gratamente la atención el libro que aquí reseñamos, que trata de recoger la memoria propia del municipio de Los Andes, partiendo de recoger mitos y leyendas de su territorio, entendiendo que ahí se asienta la espiritualidad ancestral de la comunidad, la cual se ha transmitido a través de la tradición oral de generación en generación, valorando de esta forma esa oralidad como un sustrato importante donde yace también la historia propia.

En diálogo con investigadores que han estudiado la historia prehispánica, los autores la enriquecen con sus propios aportes, buscando una visión amplia sobre espacios comunes de comunidades que estuvieron en permanente comunicación unas con otras, rompiendo de esta manera la absurda idea de considerar a las comunidades históricamente como sustanciales, es decir desde una endogamia social que las separó unas de otras, desconociendo el relacionamiento ancestral entre Pastos, Abades, Quillacingas, Sindaguas, Telembíes, Barbacoas, Iscuandés y otras comunidades asentadas en la región. Así mismo se sirven de documentos oficiales y de cronistas que de una u otra manera describen el territorio del pueblo Abade, con una importante contribución, como es localizar y describir los nombres dados por éstos con los lugares que aún existen y que son conocidos por sus habitantes.

 

Medina, A; Botina, A; Zamudio, C; Sánchez, H; Martínez, J; y Zamudio, L. (2022). Patrimonio Panga. Volumen 1. Grupo de Estudio e Investigación Ágora Panga. Pasto: Visión Creativa. 97 p.

 

Con unas bellas fotografías, los investigadores analizan el arte rupestre que se encuentra en el territorio, reconociendo en su ubicación lugares muy significativos para los Abades, de ahí la importancia de mapear esos territorios que con seguridad poco a poco develará los secretos perdidos por siglos, tanto por la invasión europea que desconoció “la otredad” e impuso sus propios modelos, al amparo de curas y doctrineros que ignorantemente veían en esos lugares o en esas piezas “lo demoniaco”, borrando de tajo sus significados y alterando la cosmogonía originaria, para imponer con el peso de la espada y la cruz creencias ajenas en aras de un cristianismo entonces perverso, además de que se transmitió desde la educación ese sentimiento, de tal forma que hasta hace unas cuántas décadas esos sitios y esos elementos eran mal vistos o, en el mejor de los casos, ignorados. Por eso el conjunto de imágenes y descripciones permiten ir más allá del mero arqueo de caja, para ir encontrando el espíritu trascendente que habita en esas piedras y en esos elementos.

Se pasa luego a describir las actividades y las relaciones comerciales de los pueblos de los Abades, las relaciones de poder matrimoniales, tratando con ello de encontrar elementos integradores de un territorio en contacto con los demás, quizá tratando de rastrear elementos Abades que perviven en las costumbres pangueñas de hoy en día. Posteriormente se habla del poblamiento hispánico, iniciado con las avanzadas de Sebastián de Belalcázar, cuyos soldados se repartían pueblos y estancias con el fin de asegurar sus propiedades, antes que el romántico pensamiento de esparcir el cristianismo o de fundar la hispanidad, como erróneamente se ha hecho creer. Entre intrigas y chismorreos surgen nuestros pueblos, eliminando a quienes se cruzaban en su camino para alcanzar los fines trazados, en este caso al persistente pueblo Sindagua, que incendiaba los poblados españoles para alejarlos de su territorio, para finalmente ser vencidos y sus lideres ajusticiados.

Termina el libro con un glosario de las tierras de Panga, reconociendo la hibridación léxica surgida desde el siglo XVI, tanto con la invasión incaica- incluida la presencia de mindalas y yanaconas- como con la hispánica, aprovechando los invasores españoles ese intento colonizador propio para comprender al Sur de Nariño actual como parte integrante de un “todo amplio” antes que en sus singularidades, por ello los intentos de llevar el catecismo al Pasto o al Quillacinga fracasaron, ya que era más fácil integrar en ese “todo amplio” antes que reconocer las singularidades, de tal manera que como en gran parte de la sierra nariñense subsiste un léxico particular, de ahí que los autores hagan una primera entrega de este léxico, el cual llega hasta la Ch, anotando que este libro es el tomo 1, lo cual augura otras entregas.

El grupo de Estudios e Investigación Ágora Panga está conformado por Cristian Zamudio Martínez, Alfonso Medina, Libardo Zamudio, Álvaro Wiston Botina, Harold Sánchez Duque y Jorge Martínez Mesías, todos profesionales oriundos o residentes del municipio de Los Andes, cuya cabecera es Sotomayor, ubicado en la subregión de Guambuyaco.

Esta obra se constituye en un referente obligado para los estudiosos de las culturas que habitan en el departamento de Nariño, tanto por la importancia del tema tratado, como por la manera en que es narrado, un libro en donde habita la pasión y el amor por ese bello municipio de Los Andes, además de constituirse en un ejemplo amoroso de ver el texto en su forma y en su contenido, enhorabuena por más libros de este estilo en nuestros municipios.

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