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PASTOS, QUILLACINGAS Y TUMACOS ANTE EL CAPITOLIO

“El Santuario de Las Lajas es el monumento religioso más bello, más original y más audaz  de Colombia, América y quizás del mundo. Incrustado entre los peñascos verticales del río Guáitara, por la acción del tiempo y la falta de respaldo oficial se ve amenazado a la ruina”, decía en su ponencia.

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Por:

Jorge Luis Piedrahita Pazmiño

 

Jorge Luis Piedrahíta Pazmiño

 

Según nuestros cálculos  unos 15  nariñenses han sido ministros de Estado, la mayoría vecinos de la provincia de los Pastos y oriundos del antiguo conservatismo:

En el gobierno socialista del general José María Melo Ortiz (1854) para secretario (ministro) de Hacienda se nombró al doctor Ramón Ardila, poco antes gobernador de Pasto, hombre de conocida actuación democrática y posteriormente organizador y capitán de las milicias que defenderían el régimen. En mayo es promovido a la Secretaría (Ministerio) del Interior, igualmente es designado “Teniente Coronel de milicias”, y estuvo encargado del reclutamiento de civiles en armas.

Ramón Patiño Noguera, tío bisabuelo del ipialeño Jorge Mora Caldas, fue ministro, parlamentario, Coronel, murió en la batalla de Cuaspud (1863).

José Antonio Llorente, de Cumbal, vivió en Ipiales, Coronel de la “Guerra de los mil días”, de la que quedó cojo –como los dos Montalvos, como Juan Sámano, como Eduardo Caballero Calderón, como Rosa Luxemburgo. Constituyente en 1910. Fue ministro de Economía en el gobierno de Carlos Eugenio Restrepo (1910-1914), profesor de Economía en el Externado de Colombia. Hizo aprobar la ley del ferrocarril del Pacífico (del partido republicano).

Miguel Arroyo Díez, estuvo en Legación en Quito cuando la entrevista de Rumichaca, de los presidentes Suárez-Baquerizo Moreno; ministro de Educación del presidente Ospina Vásquez, alcanzó a ser elegido designado a la presidencia en las administraciones de Pedro Nel Ospina y Miguel Abadía Méndez. Fue diputado, representante y presidente del Senado. Protagonizó un ruidoso incidente con el Nuncio Vicentini, lo que lo llevó a retirarse de la política. Estuvo a punto de darle golpe de estado a Ospina. (C)

Gerardo Martínez Pérez, ipialeño, ministro de Industrias y Trabajo, del 24 septiembre 1935 al 19 de julio de 1936, Procurador General de la Nación (Ver Elegía).

José Elías del Hierro, ipialeño, ministro de Minas desde mayo de 1949 hasta el 7 de agosto de 1950; volvió a la misma cartera al comienzo del Frente Nacional, en 1959, nombrado por Lleras Camargo. Y rotó a la del Trabajo hasta noviembre de 1961 cuando su destino fue por nueve años la gerencia de la Caja de Crédito Agrario, Industrial y Minero, de la cual salió para atender una precandidatura presidencial. (C)

Domingo Sarasti Montenegro, pupialeño, ministro de Gobierno, 1950 (Ver Elegía) (C); Carlos Albornoz, ministro de Comunicaciones, 1949 (C); José María Salazar Bucheli, pastuso, ministro de Salud, 1972 (C), Eduardo del Hierro Santacruz, pastuso, ministro de Minas, 1974 (C); Laureano Alberto Arellano Rodríguez, Cumbal, ministro del Trabajo, 1980 (L).

Valga la pena citar aquí personajes descollantes de Ecuador: Francisco Arellano, hermano del tatarabuelo de Jorge Moral Caldas; José Antonio Arellano, papá de José Rafael Arellano del Hierro (general y ministro de Guerra de Eloy Alfaro) y Nicanor Arellano del Hierro, general y ministro de Guerra de Leonidas Plaza. Tuvo un hijo extramatrimonial de nombre Luis, padre a su vez de Laureano Alberto Arellano Rodríguez.

José María Sarasti, ministro de Guerra del gobierno Veintimilla, cercano y a la vez rival de Eloy Alfaro, miembro del pentavirato presidencial a finales del siglo XIX); Antonio Navarro Wolff, ministro de Salud en el gobierno Gaviria (M-19); Parmenio Cuéllar Bastidas, ministro de Justicia, 1998 (Independiente); Yesenia Olaya Requene, ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación, en el gobierno Petro.

 

Constituyentes

 

En la Convención Constituyente de 1830, actuó enviado por Pasto el doctor Pedro Antonio Torres, según informa Vásquez Carrizosa en su investigación sobre “El poder presidencial en Colombia”. Vásquez ocupó la silla de académico de historia del nariñense Sergio Elías Ortiz.

En la Convención Constituyente de Rionegro de 1863, asistió José Antonio Chaves, que también había sido Presidente del Senado en 1858.

Constituyentes o delegatarios de 1886, por el Estado del Cauca: Rafael Reyes y Juan de Dios Ulloa, 1905; Asamblea Nacional y Legislativa convocada por Rafael Reyes: constituyentes por el nuevo departamento de Nariño: Principal: Samuel Jorge Delgado (suplentes: Rosendo Benavides, Hermógenes Zarama). Principal: Luciano Herrera (suplentes, Carlos J. Guerrero, Euclides de Angulo). Principal: Bernardo de la Espriella (suplentes, Francisco Borda, Zenón Reyes).

En la de 1910, fue constituyente José Antonio Llorente, pero representando al departamento del Huila.

En el Congreso Constituyente de 1936, Max Llorente y Horacio Ortega.

En 1953, José Elías del Hierro (con suplencia de Efraín Osejo Peña); Carlos Albornoz (con suplencia de Gerardo Jurado); por la Corte Suprema de Justicia, Domingo Sarasty, como suplente de Miguel Moreno Jaramillo; por los ganaderos, Jorge Rosero Pastrana, como suplente de Pedro Nel Ospina Vásquez (hijo).

Ignacio Rodríguez Guerrero, fue de la Constituyente de Rojas de 1954; la que expidió el Acto Legislativo 03 de 25 de agosto, que concedió el voto a la mujer. Igualmente, José Félix Jurado. Sin embargo, sólo pudieron ejercerlo en el Plebiscito de 1957.

En 1968, Luis Eduardo Álava, que presidió la Cámara cuando la reforma constitucional de ese año, y de la cual fue uno de los ponentes Domingo Sarasty.

En 1991, José María Velasco Guerrero y Antonio Navarro Wolf.

 

Parlamentarios

 

En el Congreso que se instaló el 20 de julio de 2022, con la atribulada novedad de que no se posesionó ningún ipialeño y por el departamento, ningún senador liberal rumiando anales cuando teníamos hasta 4 senadores; tal en 1990, que contestaron lista sólo por un año, porque los revocaron: Arellano, Arcesio, Figueroa, Suárez Burgos. El quinto era Juvenal de los Ríos, conservador, lo que comprueba que no sólo Ipiales sino todo el departamento, al finalizar el siglo XX, era  de izquierda democrática.

Desde las épocas del Libertador la provincia de los Pastos enviaba sus personeros ante la representación nacional. Curiosamente, y en virtud del supérstite Patronato, dada su investidura y sus pocas o muchas letras en un analfabetismo ambiente, los escogidos eran clérigos.

José María Burbano, ipialeño, puede ser el primero en esa doble índole de prelado y parlamentario, además que revestía el singular predicamento de ser amigo de Bolívar, tan reacio a los prioratos y feligresías. Su suplente era José Joaquín Guerrero. Igual ocurría con el cura Rufino Garzón, de Pupiales, en 1831, representante al Congreso e igualmente protegido del Libertador.

En 1839, el presbítero Juan Santacruz, representante por Pasto, presentó la proposición que ordenaba la supresión de 4 conventos menores (de menos de 8 frailes) en la provincia, con el empeño de destinar esas rentas e inmuebles a las misiones de Mocoa, con tan mal suceso que su iniciativa condujo a una guerra civil, la llamada de los supremos, cual episodio del medioevo con monjes inquisidores, brujas malditas y el cura Francisco de la Villota cual Savonarola redivivo. En nombre del redentor y del rey y alborotados por José María Obando, los pastusos enfrentaron a los generales Mosquera, Flores y Pedro Alcántara Herrán, que éste último aprovechó la ganga para titularse terrenos en la provincia de Túquerres, de la cual fue terrateniente y parlamentario en 1847.

Monseñor Mejía y Mejía remitió un críptico telegrama a El Espectador, el 19 de abril de 1968: “Pedro Alcántara Herrán, prócer de la independencia y presidente de la república, pidió desde Bogotá con fecha 26 de setiembre de mil ochocientos cuarenta y siete al gobernador de la provincia de Túquerres ser considerado ciudadano honorario y vecino del distrito parroquial de la cabecera. Túquerres está en Nariño. Algo va de Herrán a Herrán”. Efectivamente, Herrán fue elegido senador por la provincia de Túquerres en 1847, pero viajó a la plenipotencia a Washington y fue senador su suplente, el presbítero Manuel de la Portilla. (La otra Herrán a la que se refiere Monseñor Mejía es la periodista María Teresa Herrán en reyerta en esos días con los pastusos).

De la provincia de los Pastos –de Cumbal- Federico Concha, Fernando y Eduardo Ortega, el uno en 1837 y el otro en 1840. También Nicanor Burbano, de Ipiales. De Pasto, doctor Ramón Orjuela. Joaquín Guerrero, conservador, en 1842. Fernando Ortega, Cumbal, representante 1840. Néstor Cabrera, presbítero, apoyó a Florentino González cuando propuso la separación de la Iglesia del Estado.

El cura Rafael Cabrera, en el Congreso de 1850, en la mesnada del avezado guerrillero y muy luego presidente José María Obando, con entronques en la provincia de Ipiales.

José Antonio Chaves, de principal figuración cuando Pasto fue capital de la república y era gobernador de la Provincia, fue presidente del Senado en 1858; estuvo  también en la Constituyente de Rionegro, 1863.

Finalizando el año, en la batalla de Cuaspud, murió Ramón Patricio Noguera, que había sido parlamentario.

Siendo Senador, Pablo Diago, murió en Tumaco en 1860. Era su colega de curul, el presbítero ipialeño Ramón Rojas.

La Constitución del Estado Federal del Cauca, reglamentó que los parlamentarios serán elegidos por la Legislatura Estadual, así que por él la municipalidad de Obando fue elegido Avelino Vela Coral, representante al congreso 1867, 68, 1876 -78, 82-84. Senador Plenipotenciario 1879, 1882, 1885. Tuvo la oportunidad de participar en la defensa del general Mosquera cuando su juicio ante el Senado en 1867, en compañía del prominente radical huilense Rojas Garrido. Registra el Diario Oficial de 25 de enero de 1884, p.12917: “como principales por el Estado Soberano del Cauca, Ezequiel Hurtado, Juan Bautista González y Alejandro Micolta; como suplentes, Foción Mantilla, Avelino Vela y Anselmo Soto Arana, Juan de Dios Ulloa”.

Pedro Marco de la Rosa, representante en 1880, Juan de Santacruz, cura de La Florida; general José Francisco Zarama; representantes Manuel de Guzmán, Juan B. Paredes, Francisco Chaves, Lucas Ortiz, José Páez, Ramón España, Camilo Santander, Francisco de Paula Moncayo.

Alejandro Santander, juez en Tumaco, cónsul en Tulcán, parlamentario; en 1897, participó en la gran convención liberal de ese año. Autor de la biografía de “Lorenzo de Aldana”, y de la “Corografía de Pasto”. También se registra Córdoba Yela.

Juan Clímaco Burbano (ipialeño), Manuel María Rodríguez, Julián Bucheli, Justo Guerra, Daniel Zarama, fueron de la generación fundadora del departamento a comienzos del siglo XX. Todos parlamentarios conservadores. Recuérdese que bajo la oscurantista regeneración de Núñez-Holguín-Caro, el Congreso era homogéneo, hegemónico y confesional. Clímaco Burbano fue primer y único gobernador del departamento de Ipiales en 1908.

En 1909, Carlos C. Ortega, representante a la Cámara, animador de la fundación del colegio Sucre; José Antonio Llorente, nativo de Cumbal, vivió y (literalmente) combatió en Ipiales, secretario de Benjamín Herrera, fue herido en la “guerra de los mil días”. Miembro de la Constituyente de 1910, Senador, ministro de Hacienda de Carlos E. Restrepo; profesor de Derecho Público en el Externado; en 1918, fue autor de una primera ley del ferrocarril de Nariño; Nectáreo León, representante, 1916; Javier Santacruz,1890-1919, lacerante poeta de la “Gota de llanto”, ocupaba muy joven –de 25 años- curul en la Cámara, y a sus instancias, se reapertura en 1917 el colegio Sucre de Ipiales. Carlos Conto era su compañero de curul en ese mismo año.

Nacido en Pasto (1871) Miguel Arroyo Díez, alcanzó a ser elegido designado a la Presidencia en las administraciones de Pedro Nel Ospina y Miguel Abadía Méndez. Fue diputado, representante y presidente del Senado. Protagonizó un ruidoso incidente con el Nuncio Vicentini, lo que lo llevó a retirarse de la política. Estuvo a punto de darle golpe de estado a Ospina. El 4 de abril de 1920, siendo ministro en Quito, acompañó el encuentro de los presidentes de ambos países, Marco Fidel Suárez Alfredo Baquerizo Moreno, celebrado en el puente de Rumichaca. (Ver Elegía). Al concluir su desempeño diplomático repatrió los restos del primer canciller grancolombiano y expresidente de Venezuela don Pedro Gual.

Olegario Medina, también fue parlamentario por los años treinta. Y César Burbano Burbano, ipialeño, representante conservador, que con don Julián Bucheli, habían alegado la propiedad y usufructo del petróleo vernáculo.

Eladio Polo, Manuel Benavides Campo, Foción López, Guillermo Edmundo Chaves, Sergio A. Burbano, Julio César Cerón, eran con José Elías, la constelación de figuras públicas para aquellos años, comienzos de los 30.

El ex presidente Carlos Lleras Restrepo en sus Memorias (p. 366 y 314), dice que ingresaron en 1930, Gerardo Martínez Pérez, José Elías Dulce, Benjamín Burbano, Horacio Ortega, Ricardo Martínez y Julio César Delgado de Tumaco, de quien dice el propio Lleras Restrepo que era “simpático, desabrochado y cínico. A Soto (Jorge Soto del Corral), le profesaba una admiración sin límites y cada vez que venía a Bogotá le traía de regalo algunos de esos suculentos aguacates que produce Tumaco. A nosotros también nos traía; yo conozco la gente que va a tener influjo político, decía al entregárnoslos; aquí llevo otros para el “indio Soto”. Se dio al alcohol con exceso y su trato se volvió casi insoportable; pero Soto “lo lidiaba”, como suele decirse, con amistosa tolerancia. Sabía corresponder a los aguacates y a los primeros recuerdos universitarios.

“Este regalo de los aguacates constituye una bien estudiada costumbre de los políticos liberales de Tumaco y siempre el obsequio se hace con el mismo criterio que exponía cínica y simpáticamente el representante Delgado. Durante muchos años nosotros mismos hemos podido medir con ese termómetro infalible, qué tan bien o tan mal estamos en los medios políticos de aquella ciudad, digna de mejor suerte. Ahora hace tiempo que nos tenemos que contentar con frutas menos sabrosas y podríamos decir, bajo juramento, que, en cambio, no les sucede lo mismo a Alfonso López Michelsen o a Julio César Turbay”.

A Nicolás Hurtado, payanés, del Centro de Estudios Históricos de Nariño, de la genealogía de Alberto Montezuma, elegido por la provincia de Pasto, cuando viajaba a posesionarse como parlamentario en 1929, se lo tragó el valle del Patía.

El ipialeño Horacio Ortega Mora, era presidente de la Cámara en noviembre de 1935 y 1936 y gobernador en 1937. Médicos pastusos, Flavio Santander Uzcátegui (L), gobernador en 1936 y su hermano Bolívar Santander Uzcátegui, gobernador, 1940.

En 1942, la Asamblea de Nariño eligió como senadores a José Elías del Hierro, al tumaqueño Max Llorente (con suplencia del tuquerreño Carlos César Cerón) y al “Chinche”, Julio César Enríquez.

Gaitán en los cuarenta también fue senador por Nariño. Tuvo que ser antes de 1942. Cuando fui diputado no hallé  probanza  de esa  elección  en los  anales de la duma toda vez que para aquella época los diputados elegían a los senadores.

José Escallón, representante a la Cámara en 1942; Mardoqueo Apráez Córdoba, igualmente parlamentario.

Leonidas Coral, representante en 1944, rector del Colegio Sucre, papá de Enrique Coral Velasco, asesor de López Pumarejo y magistrado de la Corte  Suprema de Justicia.

La reforma constitucional de 1945 ordenó la elección popular de los congresistas porque hasta ese año –y desde 1910- los diputados de las asambleas departamentales eran los que elegían senadores y magistrados de tribunales y a partir del mismo 45, les pagaron todo el año y ya no las dietas.

Manuel María Montenegro no quiso ser suplente de Llorente ni éste de Montenegro Vela; empero pronto, el Viejo López lo creó Gobernador, jurista del palacio presidencial y diplomático en Roma. Manuel María también fue representante 1947-1949 y gobernador 1944. Después de 1949, fue magistrado del Tribunal de Nariño. El nariñense Henríquez, citado por Enrique Caballero Escovar, en el debate de La Handel, en 1944, era vicepresidente del Senado.

Después de la victoria de Ospina en la que tuvo acciones principales nuestro paisano José Elías del Hierro, el nuevo presidente le ofreció un ministerio que declinó. Prefirió que el ipialeño Guillermo Chaves Chaves vaya al Senado; Domingo Sarasti a la Corte Electoral, Sergio Antonio Ruano a la jefatura del Departamento Nacional del Trabajo y luego a la Corte Suprema de Justicia; Moncayo Quiñones, secretario del Consejo de Ministros; Chepe Velasco, un consulado en Quito; Albornoz, a la Cámara, y “el cuñadísimo” Carlos Santacruz, a la Dirección de Edificios Nacionales. Incluso alcanzó a inaugurar un suigéneris ICETEX como quiera que una decena de muchachos nariñenses estudiaron en el exterior.

Alonso Belalcázar Pazmiño, conservador, hermano de Heliodoro, pupialeño, fue representante suplente en 1946. Heliodoro vivió en Ipiales, papá de Hugo Belalcázar Lucero, gobernador que fue de Nariño en 1974.

Carlos César Puyana Santander fue parlamentario del departamento en la década de los cuarentas. Y efectivamente, por lo menos al tramitarse y sancionarse la ley 25 de 1947 (noviembre 17), por medio de la cual se provee el aumento del aporte de la Nación, en $200.000 (adicionales) para la construcción de la Central Hidroeléctrica de Pasto, figura ahí la firma de Carlos César Puyana Santander en su carácter de presidente de la Cámara de Representantes. Puyana fue importante y descollante jefe liberal, director-propietario del periódico “El Radio”, que personalmente sustanciaba y distribuía. También fue incendiado por las turbas laureanistas en noviembre de 1949.

Alfredo Burgos Ortega, conservador laureanista, estuvo en la cámara de representantes cuando ocurrió la balacera Isaza del Castillo – Gustavo Jiménez y posterior muerte de Jorge Soto del Corral, el 8 de septiembre de 1949; fue también representante 1960-1962.

Guillermo Chaves Chaves, ipialeño, parlamentario de 1944 a 1949, igualmente le tocó el noviembre magnicida. Chaves Chaves fue jurista, tratadista, autor de la ley de derechos de autor y del voto a la mujer, autor y ponente de la ley sobre el ferrocarril del Pacífico. Como suplente de José Elías a Chaves Chaves le correspondía reemplazarlo en el Senado cuando éste fue ministro. Pero como el Congreso se encontraba clausurado…

En la Cámara de 1949 fue el tiroteo de los parlamentarios. Turbay Ayala era presidente de esa célula. Jiménez azuzaba a Del Castillo Isaza increpándole que esos no eran sus apellidos porque él era hijo de fulano de tal Castillo y de la Emilia Saza, y quiso dispararle, pero fue más rápido Del Castillo y lo mató… Abelardo Forero gritaba: “paz, paz, paz”. A lo que el secretario de la cámara, el pastuso Paz Villota le contesta: “¡Ahora no doctor, porque hay alteración del orden!”.

En 1950, como candidato único ganó Laureano Gómez y se posesionó ante la Corte Suprema de Justicia, presidida por el pupialeño Domingo Sarasty, porque el Congreso estaba clausurado desde noviembre del año anterior. De la “Corte-sana” extrajo Gómez al magistrado Sarasty Montenegro para el  ministerio de gobierno.

El 17 de septiembre, en una revista aérea en Palenquero, Gómez sufrió accidente agudo de hipertensión y se pensó de inmediato en su retiro.

A Eduardo Santos lo habían reelegido los liberales como designado el 9 de agosto de 1949. Eso significaba que, en caso de fallecimiento de Gómez, lo debía reemplazar el ex presidente liberal. Pero el Gobierno expidió el decreto 2996 de 26 de septiembre de 1950, señalando la vocación sucesoral. Por tanto, descabezó a Santos, declarando vacante la designatura y estableció “la fila india” de ministros y gobernadores. ¡En primer grado sucesoral quedaba el ministro Sarasty! El pupialeño se enfrentó al propio expresidente Santos en rudo y ruidoso pugilato político-judicial. Pero le ganó al director de El Tiempo comoquiera que como Designado fue destituido y eligieron a Urdaneta Arbeláez.

En 1951 y 1953 se convocaron elecciones hegemónicas del laureanismo. El liberalismo estaba proscrito. Justo Guerra, Julio César Moncayo Candia, Federico Payán Hurtado, liberales; Gonzalo Miranda Solís, Cesar Burbano, Domingo Sarasty, igualmente encumbrado dirigente conservador, senador, ministro de Gobierno de Laureano Gómez, magistrado del Tribunal de Nariño, 1937-45; de la Corte Suprema de Justicia y de la Electoral. Embajador en Méjico y Ecuador. Parlamentario. Procurador General de la Nación, mayo 58 – octubre 58. Representante 1966 a 1970. Luego Senador de 1970 a 1978. Su lista para cámara arrojó 3 representantes: Francisco Zarama Ricaurte, Jorge Salazar Morán y María Eugenia Santacruz Bucheli. Los amigos que todavía lo recuerdan, entre ellos el ingeniero Ramiro Montenegro Orbes, quien nos ha proporcionado estos insumos, destacan que ha sido el único político de Nariño que impulsó a la mujer en su tiempo: María Eugenia Santacruz Bucheli a la Cámara y Emma Bucheli de Zambrano a la Asamblea departamental. De su historial asombra que fue  relevante personaje en las tres ramas del poder público.

“Domingo había sido ministro de Gobierno de Laureano; sin embargo, su lealtad hacia Ospina era total y yo diría -habla Carlos Obando Velasco, igualmente exministro y tataranieto de José María Obando-, que su ospinismo era tan fuerte como su antialvarismo. He llegado a pensar que lo primero era consecuencia de lo segundo. Nunca le oí una sola palabra en contra de Laureano, pero diría que vivió y murió amargado en contra de Álvaro y su camarilla. Sentía profundo  resentimiento  o cuando menos menosprecio hacia el grupo alvarista”.

El mismo Carlos Velasco Obando, ministro de Obras de Lleras Camargo y Valencia, ex gobernador del Cauca, embajador en París, en su memoria “Una sopa para el diablo”, recuerda a Sarasty: “Sarasty con J. Emilio y Obando en campaña en Cali, en Popayán y en Nariño. Excepcionalmente gentil y de una simpleza increíble. La Convención conservadora que presidía J. Emilio se prolongó mucho y tuvieron que quedarse Sarasty y Obando Velasco. Sarasty se retiró a descansar a la media  noche y había descansado en un catre del celador de la gobernación de La Guajira”.

Carlos Álvarez Álvarez, liberal de Samaniego en los años 60. Manuel López Cabrera, conservador, vivió en Ipiales; fue representante por la intendencia del Putumayo en la lista de Domingo Sarasty, en los 2 períodos 70-74 y 74-78. Jorge Rosero Pastrana, senador (gobernador 1958); Julio Moncayo Candia del Hierro fue derrotado, por primera, única y última vez, en 1970, en su aspiración al senado, en su propio y amasado departamento. Idéntica suerte llevó el ex presidente Valencia en el Cauca. Es que la ANAPO había desmantelado todas las camarillas.

En el sur occidente colombiano, también fecundaron semillas del MRL y particularmente en Ipiales, tradicional y comprobada plaza roja. Puede decirse que un ipialeño fue fundador del MRL, antes que el propio López Michelsen. Y de nuestro departamento de Nariño, fueron representantes a la Cámara, por el Movimiento Revolucionario Liberal en 1958 y 62; Ernesto Vela Angulo, con la suplencia de Misael Mesa; en 1964, Eduardo Alvarado Hurtado con suplencia de José Alfredo Folleco; en 1966, Luis Eduardo Álava con suplencia de José Alfredo Folleco; en 1974, fue senador Ernesto Vela Angulo, con suplencia de Flavio Ortiz Sarasti, que fue Gobernador de un día.

(Aunque no podía ser del MRL –por su origen conservador— también Eduardo Del  Hierro Santacruz fue cercano a López con quien paladeaban el inglés arcaico de Boston. Y se entiende la cercanía si se tiene en cuenta que con Jaime García Parra implementaron la política de los contratos petroleros por asociación, que fue revolucionaria para la época. Parmenio Cuéllar Bastidas, descollante senador de la República, gobernador de Nariño y ministro de Justicia, juntamente con el gran jurista Guillermo Puyana Mutis, se iniciaron también en las juventudes del MRL.) … El laureado poeta del litoral Guillermo Payán Archer -corresponsal del nobel Vicente Aleixandre- no pudo aceptarle la gobernación al presidente López Michelsen ante el descarte de la construcción de la refinería en su suelo y subsuelo natal.

Vela Angulo fue elegido representante a la Cámara por primera vez para el bienio 1958-60 y se inauguró con el juicio político en contra del ex dictador General Gustavo Rojas Pinilla. El novel parlamentario oriundo de Nariño –y más precisamente de Ipiales- fue el escogido en primera vuelta por la Cámara de Representantes para actuar como fiscal ante el senado de la República en la causa que se siguió en contra del general Rojas Pinilla. En  nuestra Elegía de Ernesto Vela valoramos su peso como jurista, filósofo, pedagogo, académico. E ipialeño.

Por el Departamento de Nariño actuaban ya como acusadores ora como jueces, el ipialeño Juan Bravo Pérez, así como Gerardo Jurado E., Alberto Montezuma Hurtado y José Zabulón Romo.

José Zabulón Romo, parlamentario por Nariño, laureanista de miedo, en consecuencia, enemigo de Rojas, dijo que éste venía preparando el golpe desde hace meses y que defraudó el fisco por lo del contrabando. Y que ya eran suficientes 40 horas de defensa. ¡El general ripostó que sus jueces políticos ya iban por las 16.800!

Gerardo Jurado, también senador nariñense, gregario del laureanismo, no tuvo escrúpulos tampoco para fungir como intrépido miembro de la Comisión Evaluadora de la Acusación (art. 589 del CPP) a sabiendas de su natural impedimento. No obstante, cabe decir que Jurado fue un parlamentario estudioso, por ejemplo, cuando se tramitaba la ley 135 de 1961, de reforma agraria explicó ante el parlamento el concepto de “equidad”. Fue ponente de la creación del departamento de Sucre segregado de Bolívar.

En 1962, siendo oficialistas de la lista de Carlos Lleras, perdieron el senado Alberto Montezuma Hurtado y Jorge Mora Caldas frente a los disidentes Luis Avelino Pérez y Ulpiano Rueda La Rota. Montezuma se fue de embajador ante Guatemala. Fue comidilla de su tiempo el affaire de Ulpiano con el dirigente sindical Aulo Centeno, en palacio, que costó un espejo por valor de $ 5.000.

Médico Alejandro Chamorro Viveros, senador liberal suplente de Luis Avelino Pérez, asistió al Congreso cuando Avelino fue embajador en Uruguay. Miguel Ángel Pérez Chaves, alcalde  de Ipiales, representante a la Cámara 1986-1990. Ernesto Velásquez Salazar, de raigambre ipialeña, representante a la Cámara, Vice Ministro de Obras en el gobierno Barco.

Sergio Elías Ortiz, vastísimo historiador, cónsul en Sevilla, profesor de escuela pública y rector del Colegio “Sucre” de Ipiales, también fue representante a la Cámara; de Ipiales, igualmente, Nelson Miranda, senador; Leonel Chaves Agudelo, representante.

Alberto Montezuma Hurtado, pastuso, sobrino, nieto del ex presidente Nicolás Hurtado, antilopista, turbayista-santista, otro eximio historiador; y compositor del himno del partido liberal; diplomático en Guatemala, Bolivia, Méjico. Gobernador y senador. Tesorero General de la República.

Guillermo Payán Archer, hijo de Roberto Payán, sobrino de Eliseo Payán (tío político de José Elías), alumbrado poeta, amigo del Nobel Vicente Aleixandre, senador, periodista, director  de “El Liberal”. Declinó la Gobernación cuando el gobierno López negó la construcción de la refinería en Tumaco, “su Bahía Iluminada”. Escribió un apetitoso y juguetón tomo: “Cinco figuras para un  mapa político”: Max Llorente Cortés, gobernador 1937; Arturo Márquez, hijo de Francisco, dandi, “no dejó su juventud para su vejez”, padre de la rutilante reina Estela; amigo de Alfonso Araújo; Alberto Montezuma Hurtado, Carlos Albornoz, José Elías del Hierro, sus parientes, paisanos y amigos, todos cinco parlamentarios, de los cuales hace cariñosa y rigurosa clínica. (Recuerda a Pedro Juan Navarro que en sus memorias “El parlamento en pijama”, también dejó noticia íntima de sus paisanos de la costa atlántica).

También parlamentarios: Francisco Albán, Roberto Ortega, Efraín Llorente Cortés, senadores; José Llorente, Cámara. Eliseo Gómez Jurado, Miguel Ángel Alvarez Belalcázar, primer gobernador liberal 1934, Pedro Diaz del Castillo Gutiérrez, gobernador 1946; José María Salazar Albán, gobernador 47; Aurelio Caviedes Arteaga, gobernador 1950; Fernando Ortiz Belalcázar, representante laureanista; Sergio Antonio Ruano Monzón, gobernador 1953; Guillermo Zarama Villota, gobernador 1961, Ricardo Martínez Muñoz, gobernador 1968; Francisco Javier Revelo, gobernador 1972 y representante a la Cámara; Miguel Ángel Caicedo, también parlamentario, 1975.

Ignacio Rodríguez Guerrero, pastuso, miembro de la Real Academia de la Lengua, diplomático en Quito, diputado de la asamblea Constituyente de Rojas, lo que le costó el desdén de los liberales a tal punto que cuando Montezuma Hurtado fue comisionado por el Banco de la República como perito de la magna biblioteca del humanista, la envileció totalmente. También fue miembro de esta Constituyente José Félix Jurado.

José María Velasco Guerrero, rector Udenar, gobernador 1957, Magistrado de la Suprema; senador 82-86, diputado a la Asamblea Constituyente de 1991; Alberto Bravo Guerra, senador por la Anapo, 1970; en 1974, fueron senadores Ernesto Vela, Laureano Alberto Arellano, Luis Avelino Pérez, José Elías y Domingo Sarasty. José Ignacio Córdoba Caviedes, de Túquerres. En los años 90, Tato Alvarez, Darío Martínez, Luis Eduardo Córdoba Barahona, (gobernador 1979), Ricardo Martínez (gobernador), Eduardo Enríquez Maya, Samuel Alberto Escrucería Delgado y Samuel Alberto Escurecía Manzi, Franco Salazar Bucheli, Raúl Delgado (gobernador), Arturo López Urresta, Francisco Javier Revelo Huertas, Víctor Hermógenes Revelo, entrambos de Puerres; Myriam Paredes, Laureano Cerón, Luis Avelino y Luis Eladio Pérez, entrambos gobernadores, diplomáticos en Uruguay, Bolivia, Perú, Venezuela; Carlos Hernando Figueroa, Francisco Muriel Bucheli; Eduardo Rosas Benavides, de la Comisión Redactora del Código Penal de 1980; Guillermo García, Berner Zambrano, Gilberto Betancur, Alfonso Delgado Guerrón Morillo, Laureano Delgado Estupiñán, senador, secretario del partido conservador laureanista; Manuel Enríquez, Antonio Navarro, José Aulo Polo, Gustavo Estupiñán, Liliana Benavides, Teresa Enríquez, Erick Velasco, Jhon Rojas, Juan Daniel Peñuela.

Compartí los últimos años y meses y alientos de vida del senador Rogerio Bolaños de Bautista, ipialeño, pariente por alguna rama que fue de mi padre; comoquiera que coincidió con mi permanencia en Pasto, cuando yo ejercía como diputado. Rogerio fue parlamentario de más de 30 años, quien hasta última hora ejerció como jefe y atendía a sus catecúmenos en su oficina del edificio Navarrete, como en sus plenos poderes. Empero estaba pensionado y no había querido repetir senaduría en 1990 como se lo pedían, presintiendo quizá el advenimiento de la Constituyente y la consiguiente revocatoria. Fue periodista, catedrático de derecho laboral, director de “El Derecho”, fue vicepresidente del Senado y diplomático especial en Nueva York y en Centroamérica. Nominó y apadrinó a varios gobernadores y altos funcionarios. A fuer de ipialeño, devoto de la Virgen de Las Lajas, proyectó el monumento histórico nacional para el Santuario: $ 3 millones para la construcción de la sede de la policía, 3 millones para la casa cural y construcción en la cripta de un museo de arte religioso; 5 millones al municipio de Ipiales para que construya un acueducto de agua potable en el  Santuario y canalice sus caños termales; el Ministerio de Obras construirá un puente sobre el río Guáitara que una al Santuario y al municipio de Potosí, en el sitio “Frontales”, también un parador turístico…

“El Santuario de Las Lajas es el monumento religioso más bello, más original y más audaz  de Colombia, América y quizás del mundo. Incrustado entre los peñascos verticales del río Guáitara, por la acción del tiempo y la falta de respaldo oficial se ve amenazado a la ruina”, decía en su ponencia.

Conocí y alterné con el senador cumbaleño Laureano Alberto Arellano Rodríguez, gobernador que también fue, gran animador de la construcción de la refinería de Tumaco. Era fluido orador, sincero colombianista, se recuerdan sus encendidos discursos cuando era ministro y defendía los derechos de Colombia frente a las pretensiones venezolanas. Embajador en Ecuador y Costa Rica. En las tertulias que tuvimos -dígase en Bogotá, en Samaniego, en Ipiales, en Pasto, en Quito-, era vehemente su simpatía y su generosidad. Hijo de Luis Arellano y nieto de Nicanor Arellano del Hierro, general y ministro de Leonidas Plaza.

También conocí al senador pastuso Arcesio Sánchez Ojeda, quien siempre me insistía en trasladarme de Ipiales a Pasto para ejercer el trabajo político. Y también soy reconocido del senador Hernando Suárez Burgos, de Puerres, fundador y director desde hace 35 años del “Diario del Sur”, matutino en el que escribí mis “Geometrías” por años.

El senador, exministro, exgobernador Parmenio Cuéllar fue siempre muy afectuoso y altruista conmigo. Apenas conocidos, por allá en 1990, me impulsó para obtener la curul de su movimiento–que era el Nuevo Liberalismo- en el concejo de Ipiales. Un año después, me hizo incluir en el tercer renglón en las listas que el mismo partido inscribió para la Asamblea Constituyente y que encabezó Iván Marulanda. En 2005 me pidió inscribirme para la Cámara de Representantes, distinción que decliné porque recién me había posesionado como diputado de la Asamblea. Cuando fue ministro de Justicia me designó gerente del Fondo de Seguridad de la Rama Judicial y el Ministerio Público. Últimamente y con motivo de estas Geometrías no ha dejado de  felicitarme.

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