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NO ES POR JODER

Enseñaron a leer II

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Por:

Marco Freddy Solarte Ruano*

 

Marco Freddy Solarte Ruano

 

DOS

 

Ciertamente, de algún modo se logró enseñar a leer; pero nadie ha podido lograr que los niños disfrutaran de la lectura.

 

“La Lectura debe ser una forma de felicidad”,
Jorge Luis Borges, en Librepensadores.

 

En otras palabras, se ha exigido a los niños que aprendieran a leer y escribir, con el cuento de que este esfuerzo de ahora les será muy útil después. Y, no es por joder, pero yo no me trago ese sapo, porque con el aprendizaje de tal descifrado solamente se ha formado niños analfabetos que nunca leerán por el placer de descubrir nuevos significados en mundos diferentes, interesantes figuras creadas en la imaginación.

Al respecto, Nancy** considera que “varios factores deben responder en el momento de integrar a un niño en un ámbito complejo de códigos y símbolos sin resolver; pues a esa edad (6 o 7 años) prefieren jugar a la pelota con sus amigos, puesto que tiene otras motivaciones. Dichas situaciones pueden ser interpretadas por el docente a cargo o, mejor aún, si se trata de una constante, como lo es en nuestro país, tal y como lo indican las pruebas saber de años anteriores, el ajuste debería llevarse desde el currículo escolar” (1).

Y esta es una triste realidad que eludimos y que ningún método intenta corregir; solamente pregonan la inversión de millonadas para dotar las bibliotecas de los Colegios, en cuyas sillas brillan los usuarios por su ausencia.

Sobre lo dicho, el Escritor Mario Mendoza expresa: “La élite gobernante está formada por unos analfabetos funcionales; es decir, gente que sabe leer y escribir, en teoría; pero nunca pasa por una librería y nunca compra un libro; son personas ignorantes que no entienden la dimensión del libro, ni la importancia de la lectura; por eso no la difunden, por eso no la defienden”. (Noticias Uno)

Nuevamente reitero, no es por joder, sino que muchos burócratas estarán esperando a ver qué hacen en otros países, en otras sociedades más desarrolladas, para mal copiar los avances, sin saber que tal procedimiento nunca ha funcionado, por la simple razón de que las experiencias anteriores de tales comunidades educativas, en nada se parecen a las nuestras.

En palabras de Nancy: “En otros países, los encargados de dirigir estos cursos son profesionales con títulos de maestría o doctorados, debido a su capacidad de manejo de situaciones complejas, en edades tempranas; pues, muchas de nuestras aulas que atienden esta población no cuentan con la debida dotación, ni para atender los casos apremiantes en sus aulas” (2).

Ahora bien, y no es por joder, en algún artículo escribí que hoy por hoy no me comprometería en esta tarea por muchas razones; entre otras por la superposición de la mecánica en la enseñanza de la Lectura y Escritura, sobre el significado de los eventos comunicativos, véase (3)

En tal sentido, aunque las conclusiones de esta investigación no han sido confrontadas; sí quiero reiterar sobre el gran aporte que puede ofrecer la lúdica bien dirigida por maestros que entiendan los fundamentos enunciados en el subtítulo del libro y explicados en los diferentes capítulos de éste.

Para el jodido caso, retomo la tan llevada y traída afirmación de que el niño, a la edad de dos años, empieza a desarrollar la capacidad de aprendizaje de nuevas expresiones comunicativas, y no solamente en el campo lingüístico, sino también en el espacio del conocimiento; es decir, no solamente en situaciones de aprendizaje, sino en la generación de nuevas estructuras que permiten habilitar  las neuronas cerebrales; y, al tiempo evitar que tales neuronas se perdieran, y se volvieran taras cerebrales.

En razón a lo cual resultan mis preguntas:

¿Qué hacer para que el niño descubriera la lectura y la escritura en el momento indicado, para que éstas le satisficieran sus necesidades reales de comunicación?

¿Qué necesitan los maestros para lograr que sus alumnos descubrieran la importancia de la lectura y la escritura, como medios de comunicación distintos al sistema oral que se aprenden de una forma natural y espontánea?

De todos modos, nos descuidamos en la búsqueda de nuevos elementos lúdicos para despertar el gusto del niño en la práctica voluntaria de una lectura libre, que lo condujera hacia el encuentro del goce con la lectura; tal como dice J.L. Borges: “A esa forma de felicidad que es la lectura”.

Reitero, los clubes de lectura, así como las ferias del libro, abundan por todo lado y en muchos casos promovidos por importantes medios de comunicación; pero el resultado ha sido el mismo: abulia por la lectura y, de la escritura, ni se diga.

Como podrán colegir, con este Artículo deseo aportar un punto de vista personal, pero no improvisado, para quienes estuvieran interesados en el cambio; para aquellos que no temen equivocarse haciendo; para los que intentaran generar ideas alrededor del tema expuesto, pues no estaría por demás revisar los Artículos citados (3).

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(1) Creo haber explicado estos temas en mis cursos de Lingüística General; y, si mal no recuerdo, en mi Texto “Fundamentos de Lingüística General (4), hay unos capítulos que refieren estos temas.

(2) “Protagonista: el maestro. Un estudio Psico socio lingüístico sobre el proceso de Aprendizaje de la Lectura y la Escritura*”, CEPUN, 1993.)

(3)  https://www.facebook.com/marco.solarte.39}

(4) CEPUN, 1984,

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* Profesor Titular Jubilado por la Universidad de Nariño, Magister en Lingüística y Español de la Universidad del Valle, Cali, 1984

**Nancy Urrea Lizcano. Lic. Español y Literatura. Especialista Edumática. Magíster en Pedagogía y Desarrollo Humano. de la IEM de Pereira, Colombia

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