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LAS PATAS Y LAS MANOS 

GEOMETRÍAS 

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Por:

Jorge Luis Piedrahita Pazmiño

 

Jorge Luis Piedrahita Pazmiño

 

El ex presidente Echandía (1944, 1960, 1968), conminaba a su imberbe y díscolo paisano Alberto Santofimio, cuando iniciaba su anacarada empero suicida carrera para que en política eventualmente meta la pata, pero nunca la mano. Plegarias que el jactancioso cacique desatendió olímpicamente y por eso terminó en los infiernos.

Similar suerte viene corriendo el espectral ingeniero Rodolfo Hernández, que no sólo ha metido la mano sino la pata, y eso no únicamente en esta campaña sino de antaño. Se ha sabido que el dueño de la empresa (Vitalogic) que le quería dar millones de dólares a su hijo si era contratada –por el alcalde Rodolfo- terminó extraditado por lavado de dólares a Rumania. (Remember contratación relleno sanitario de Ipiales).

Aún así, desde su exilio de Miami (temeroso de que lo asesinen a cuchillo limpio) R.H. ha lanzado jupiterinas diatribas en contra del Pacto Histórico y su candidato, desoyendo aquello de que “todo el mundo cree en las atrocidades del enemigo y descree de las de su propia banda…”.

Y la pata la ha introducido en mil episodios por lo que precisamente su campaña lo tiene y lo va a tener en cuarentena. “Reconozca públicamente que ya fue imputado, acusado y residenciado en juicio, no distorsione la realidad y contexto del proceso en el que fue investigado”, le requiere un comunicado del Sindicato Nacional de Empleados y Trabajadores de la Fiscalía General a Rodolfo Hernández, apuntando al proceso de Vitalogic.

La laureada escritora Laura Restrepo le espeta: “¿Es posible ser presidente cuando solo se sabe del oficio de la construcción, pero nada acerca de otros temas como derechos humanos, educación, seguridad social, cambio climático, igualdad de género y derechos étnicos?”.

Los sectores independientes ya lo tienen calibrado de que en esta segunda tiene todo el apoyo del mal perdedor Federico Gutiérrez y de todo el uribismo, de muchos otros clanes y de políticos que él mismo repudió en el pasado, lo que impide verlo como un representante del cambio y la lucha contra la corrupción que dice abanderar.

Los entornos sanos también repudian el lenguaje soez, que le parece indigno de un mandatario que insulta en vez de argumentar y que además degrada a las mujeres, al enviarlas a que estén calladas en sus hogares y se dediquen únicamente a las labores domésticas. También repudia la xenofobia que en repetidas ocasiones ha manifestado en sus declaraciones.

No desestiman tampoco que el imprevisible RH votó NO el plebiscito por la paz. Y que, si de campaña sucia se trata, la del uribismo en aquella vez cuando les ordenó a sus jefes de debate (en Antioquia por ejemplo a Juan Carlos Vélez Uribe) que hostiguen al electorado en contra del santismo y en contra de la paz para que vote “emputado”.

 

 

Los entendidos en relaciones exteriores están estupefactos ante el atolondramiento de cerrar las oficinas diplomáticas ante la FAO, la Unesco o la ALADI, cuando todas esas agencias ya no existen en el mundo.

O de suprimir embajadas en distintos países del mundo como Argelia, Australia, Bolivia, Dinamarca, Filipinas, Indonesia, Jamaica, Marruecos, Líbano, Paraguay, Polonia, Uruguay y Vietnam.

“Cerrar 27 embajadas en su primer decreto muestra el poco interés por entender la importancia de la presencia del país en el mundo”.

¿Qué ahorro generaría esta improvidente iniciativa si el presupuesto de la Cancillería es el 0,32%?. Claro que el hacendístico Federico Gutiérrez hubiera dicho que “plata es plata”. Lo que largamente se compensa con las remesas que giran los compatriotas y que son la segunda fuente de ingresos del país.

¿Y cómo se acercará con Nicolás Maduro ya restablecidas las relaciones?, en tanto que Duque con su paranoica retahíla cerró todos los consulados en Venezuela y condenó a nuestros conciudadanos al abandono.

Lo que nos pone los pelos de punta es un R.H. frenético, anárquico, explosivo, agreste, visceral, atrabiliario, que insulta por teléfono y con volada de ceniceros –como el otro-. Lo que no serían primicias en la Casa de Nariño, teniendo en cuenta los antecedentes uribistas. Que no son pocos. Si Rodolfo va a despachar desde Piedecuesta, el otro lo hacía jineteando desde el Ubérrimo.

Si este piedecuestano le increpa “jueputa, le pego su tiro, malparido”, como se lo gritó a un cliente en seis minutos de discusión telefónica en la que le lanzó cuarenta y un madrazos, vendría a ser una variante del vademécum de su mentor, el de “le doy en la cara, marica”.

O la estelar de “me limpio el culo con esa ley”, que le despachó a su secretaria inhibida a cometer ilegalidades. Si a eso le suma su bandera de cortar la corrupción de raíz, de combatir a los politiqueros y de acabar la robadera, el siguiente paso será cerrar el Congreso en medio del aplauso de la galería que odia a los políticos más que a nada en el mundo. Y sin Congreso, la dictadura llegará. Y no por la vía de Petro.

Y a pesar de la visita al Vaticano de R.H., –o por ella mismo-, ningún marianólogo atina a entender aquello de que “Yo recibo a la virgen santísima y todas las prostitutas que vivan en el mismo barrio con ella”.

¡Tanto proletario por doquier, que si tiene para desayuno agua de panela no tiene para ningún otro refrigerio y por ello les teme a las expropiaciones de Petro!¡Qué dirán ellos mismos de la benemérita solidaridad con los destechados de este mundo, condensada en su frase franciscana: “Yo mismo financio los edificitos que hago y yo cojo las hipotecas, que esa es la vaca de leche, imagine, quince años un hombrecito pagándome intereses, eso es una delicia!”.

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