LA PASIÓN DE LOS MAFIOSOS COLOMBIANOS POR METERSE EN LA POLÍTICA
Tienen verdades que podrían contarse. Verdades relacionadas con la política porque los tres, como todos los grandes capos, han tenido intenciones de comprar políticos o de ser uno de ellos para limpiarse, mandar y dejar legado, tres cosas que les obsesionan.
Por:
Iván Gallo
*Coordinador de Comunicaciones Fundación Pares

Acabo de leer la columna de León Valencia en Cambio titulada Carlos Lehder Alvaro Uribe y Fabio Ochoa, o el espíritu político de la mafia y en él se sumerge en una máxima: los mafiosos colombianos tienen en la sangre la pasión por la política.
El poder que les da el billete simplemente no les alcanza para saciar su apetito. Quieren más. Obviamente pretenden legalizar sus bienes, torcer las leyes para limpiar sus pasados. Siempre habrá un interés personal. Pero también quieren figuración popular, convertirse realmente en fuente de inspiración para la gente de los barrios, ser reconocidos como los dínamos que cambiaron la historia de un país.
Aunque está en ciernes una investigación sobre las infiltraciones del Clan del Golfo y la política, la última muestra de la pasión que sienten los mafiosos por la política fue el intento que tuvo Ernesto Baez de convertir a Carlos Castaño en candidato presidencial. Incluso alcanzaron a entrar al Congreso de la República y fueron aplaudidos por los padres de la patria. Eso sí, decenas de ellos, en tiempos de Alvaro Uribe, fueron elegidos gracias a los fusiles de las AUC.
Los coletazos de esa investigación, que arrancó la corporación Nuevo Arco Iris, se están viendo en este momento en el histórico juicio que se le sigue a Uribe en donde ex paras como Juan Guillermo Monsalve, Pablo Hernán Sierra y Carlos Enrique Vélez han pasado por el estrado judicial e incluso algunos de ellos han afirmado que en La Hacienda Guacharacas, propiedad de los Uribe Vélez, se formó un grupo paramilitar.
La llegada al país en el último año de tres ex mafiosos poderosos, Mancuso, Lehder y Fabio Ochoa, podría incomodar a más de uno. Tienen verdades que podrían contarse. Verdades relacionadas con la política porque los tres, como todos los grandes capos, han tenido intenciones de comprar políticos o de ser uno de ellos para limpiarse, mandar y dejar legado, tres cosas que les obsesionan.

