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LA OFICINA DELEGADA DE LA GOBERNACIÓN DE NARIÑO EN BOGOTÁ

Esperamos que el gobernador de Nariño comprenda la importancia de mantener la Oficina Delegada en Bogotá, como un escenario de encuentro y un espacio de convergencia de los intereses de Nariño en la capital...

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Por:

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

La Oficina Delegada de la Gobernación de Nariño es algo así como la embajada de todos los nariñenses radicados en la capital de la República, inclusive es un espacio de encuentro para aquellos nariñenses que están de paso por Bogotá.

Del sitio Web de la Gobernación extraemos esta información:

La Oficina delegada de la Gobernación de Nariño en Bogotá, tiene como misión apoyar, gestionar, acompañar y asesorar a las diferentes dependencias y entidades descentralizadas de la Gobernación de Nariño y a las entidades del sector público y privado del Departamento, en las actividades que cada una de ellas desarrolle ante las entidades Gubernamentales del Orden Nacional y de Cooperación Internacional con presencia en la ciudad de Bogotá. Así mismo apoyar al colectivo Nariñense que requiera la cooperación de la Gobernación de Nariño en aspectos académicos, culturales y sociales que contribuyan a la promoción y divulgación de la cultura nariñense, la buena gestión y buenas prácticas de nuestros coterráneos.

La Oficina delegada, en consideración a su misión, desarrolla sus actividades en cuatro campos: institucional, Académico y Socioculturales.

Funciones:

  1. Ser el enlace entre las dependencias de la Gobernación de Nariño, las Instituciones descentralizadas del departamento y las entidades del Sector Privado que lo requieran, con las Instituciones y organismos nacionales e internacionales con sede en Bogotá para la gestión de planes, programas y proyectos públicos a favor de la comunidad nariñense.
  2. Representar al departamento de Nariño en Bogotá, bajo parámetros de excelencia y responsabilidad.
  3. Orientar a los Alcaldes, Secretarios de despacho, Subsecretarios, demás funcionarios, miembros de organizaciones sociales y a la comunidad nariñense interesada, en aspectos institucionales, gestión de proyectos, cultura nariñense, etc.
  4. Coordinar con las Secretarías, dependencias y entidades descentralizadas de la Gobernación de Nariño los programas y proyectos que deben ser promocionados fuera del departamento para obtener apoyo y financiación de los mismos.
  5. Brindar acompañamiento a las administraciones Municipales, Cabildos Indígenas y Consejos Comunitarios, a través de sus representantes legales, los funcionarios por ellos designados y líderes comunitarios, en las gestiones que deben realizar ante las entidades del Orden Nacional y de Cooperación Internacional con presencia en Bogotá.
  6. Apoyar a los artistas nariñenses que deseen promocionar sus trabajos en la ciudad de Bogotá.
  7. Apoyar la promoción de la cultura nariñense, nuestras costumbres e idiosincrasia a través de eventos organizados directamente por la Oficina delegada o participando en los que se organicen en la ciudad de Bogotá y que tenga cabida la representación del departamento.
  8. Cooperar en la organización de eventos en los que tenga participación la Gobernación de Nariño y sus entidades descentralizadas.

De donde se extrae el papel fundamental que desempeña dicha dependencia del orden departamental en la capital de la República, ya que no únicamente tiene un carácter gubernamental, sino que también cubre aspectos administrativos y operativos que permiten que a los nariñenses integrarse con las principales sedes públicas y privadas que tienen asiento en el centro del país, pero aún más, es un espacio donde convergen las diferentes manifestaciones socio-culturales nariñenses en procura de manifestar su idiosincrasia mediante exposiciones, conferencias, recitales, muestras de videos, encuentros de colonias, en fin, miles de actividades en donde convergen nariñenses y amigos de Nariño en Bogotá.

Desde hace algunos años la Oficina Delegada de Nariño se ubicó en una hermosa mansión bogotana, ubicada en el exclusivo sector del Chicó, un tradicional barrio santafereño, gracias a la concesión en préstamo que se le hizo por parte de la Oficina de Estupefacientes de una propiedad en extinción de dominio, y que se puso a la orden de las actividades sin ánimo de lucro de una entidad gubernamental, como lo es la Gobernación de Nariño.

Ahí se realizaron y conmemoraron eventos importantísimos para la cultura nariñense, especialmente bajo la dirección del Dr. Juan Fernando Rueda, quien realmente le dio dinamismo y vida, colaborando activa y desinteresadamente en cuanta actividad se le propusiera y que manifestara la cultura nariñense, gestionando recursos y contactos, logrando lo que puede decirse la edad de oro de dicha institución. Igualmente con la directora Silvana España, comprometida de lleno a que los nariñenses tuvieran realmente un sitio de encuentro y de afianzamiento de su identidad. Lastimosamente luego de estas administraciones los cultores del arte y de las expresiones culturales nariñenses nos vimos abrogados ante una administración poco receptiva a las propuestas, siempre sin ánimo de lucro, que se presentaban insistentemente, sin que hubiera eco a muchas actividades que debieron tomar otro destino y otro curso, en detrimento de la propia Gobernación. El actual director, Dr. Del Castillo, ha intentado rescatar nuevamente el espacio como un escenario de encuentro y de afianzamiento de la nariñensidad.

Un especial reconocimiento en este espacio a Diana Monroy, secretaria de la Oficina durante las últimas administraciones, realmente ella ha sido vena y nervio para que dicha dependencia funcione óptimamente, con su calidez humana y su gestión desinteresada, ha logrado que la dependencia se convierta realmente en un hogar para los nariñenses, a su trabajo y a su tesón se debe el éxito de cuanta actividad se realice. Ella merece el aprecio y el reconocimiento de todos aquellos quienes hemos encontrado eco a las propuestas que atinaron y atinan a mostrar un Nariño cultural y esperanzador.

Lastimosamente nos hemos enterado que la Dirección Nacional de Estupefacientes, dependiente del Ministerio del Interior y de Justicia, ha solicitado la casa a la Gobernación de Nariño, y que en febrero debe hacer entrega de la misma. Pérdida grande para Nariño, para los nariñenses, en particular quienes estamos radicados en Bogotá, para los administradores públicos, para los Alcaldes de los municipios y para el propio Gobernador, quienes deben adelantar gestiones en Bogotá.

No entendemos y no logramos explicarnos cómo Carlos Albornoz Guerrero, siendo director de Estupefacientes no logró donar dicho inmueble al Departamento de Nariño, el mismo que durante tanto tiempo lo tuvo como cacique electoral de las huestes conservadoras, el mismo que le dio todo lo que un político puede desear: votos y prebendas. Carlos Albornoz Guerrero, hoy investigado por el mal manejo que hizo de los bienes que estaban bajo su cuidado, el parlamentario jubilado con pensión millonaria, hizo oídos sordos a los clamores públicos para centrarse en los favores personales, actitud que hoy lo tiene, con sobrada razón, en la palestra pública. La justicia sabrá cobrarle sus actos.

Esperamos que el gobernador de Nariño comprenda la importancia de mantener la Oficina Delegada en Bogotá, como un escenario de encuentro y un espacio de convergencia de los intereses de Nariño en la capital, así como la tienen departamentos como Antioquia, Valle del Cauca, Boyacá, entre muchos otros, para sus paisanos. De ahí la necesidad de mantener dicha dependencia, esperamos se encuentre un espacio cómodo, digno de todo nariñense, donde se puedan hacer reuniones, muestras culturales, exposiciones, pero así mismo donde los entes públicos del departamento puedan realizar sus actividades y diligencias. Estamos seguros que no habrá oídos sordos a esta solicitud que hacemos quienes nos encontramos radicados en Bogotá.

1 comentario
  1. Omar Raúl dice

    Excelente columna y llamado al gobernador Luis Alfonso Escobar. De Albornoz poco y nada era de esperarse. Pero es inadmisible que en tiempos presentes no se cuente con una sede a donde los narinenses podamos acudir por un a y mil razones.

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