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LA CUMBRE DEL CLIMA Y SU GRANDIOSO ÉXITO

El cómo se debería gestionar el fondo también ha generado controversia.

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Por:

Luis Fidel Cabrera A. (*)

 

Luis Fidel Cabrera A.

 

¡La cumbre sobre el clima comienza con un grandioso éxito!

Inmediatamente después de su inauguración, la cumbre sobre el clima de Dubái logró sus primeros resultados con un fondo para los países pobres que sufren daños climáticos. Se han prometido cientos de millones, pero son una miseria en comparación con los miles de millones necesarios para ayudar a los países afectados por la sequía y el aumento del nivel del mar.

Esto se logró después de años de negociaciones, se creará por fin un fondo de pérdidas y daños para apoyar a los países pobres que luchan contra las consecuencias del cambio climático. La decisión fue seguida por una gran ovación: gritos, vivas y aplausos de los presentes en la 28ª Conferencia de las Partes, el nombre oficial de la cumbre anual sobre el clima. Varios países también prometieron inmediatamente donaciones. Por ejemplo, el país anfitrión, los Emiratos Árabes Unidos, prometió 100 millones de dólares (92 millones de euros), al igual que Alemania. El comisario europeo, Wopke Hoekstra, prometió 225 millones de euros. Estados Unidos hizo lo mismo.

 

Inundaciones en Indonesia

 

Las cantidades son más que suficientes para constituir administrativamente el fondo en los próximos años. Pero es muy poco en comparación con el dinero que será necesario distribuir a los países afectados. Este es uno de los muchos temas que requerirán una negociación mucho más extensa en esta y en futuras cumbres sobre el clima.

La creación del fondo de daños climáticos en Dubái soluciona inmediatamente los cabos sueltos que dejó la anterior cumbre sobre el clima. El año pasado en Sharm el-Sheikh, Egipto, durante la COP27 el tema se cernía extrañamente sobre el mercado. Parecía haber acuerdo, pero en el último momento el negociador de Estados Unidos abandonó la sala pero anunció que, después de todo, apoyaría el fondo. El fondo se lo logró crear y su perfeccionamiento se haría este año.

Y eso ha sucedido ahora. Un grupo de representantes de 24 países resolvió los detalles en cinco reuniones. Esto incluía tanto a países desarrollados, como a países en desarrollo. Lo mejor fue que también hubo representantes de los países “menos desarrollados”, como Bangladesh y de pequeños estados insulares, como las Maldivas.

Los países ricos han construido su prosperidad sobre chimeneas humeantes, mientras que los países en desarrollo y los más pobres son los que notan las consecuencias negativas de estas emisiones. La sequía, las inundaciones y el aumento del nivel del mar afectan principalmente a esas regiones. “Los contaminadores” también tendrán que pagar estos costos. Aunque el principio es ampliamente reconocido, las negociaciones sobre el desarrollo del fondo son muy difíciles. Siguen aún las preguntas de fondo: ¿quién paga?, ¿quién recibe? y ¿cómo se gestiona el fondo?

Resistencia

La idea es que paguen ‘los países desarrollados’. Pero la lista de estos países ha cambiado desde 1992, mientras que muchos países en desarrollo han experimentado un crecimiento económico significativo y emiten, en consecuencia, altas emisiones de CO2 que permanecen en el subdesarrollo. China, por ejemplo, es un país rico pero sigue en el subdesarrollo. Los Estados petroleros de Oriente Medio, como los Emiratos Árabes Unidos, son países lujosos pero subdesarrollados. Países como Colombia donde ha crecido la economía de una manera no sostenible, con grandes daños a sus bosques y con emisiones gigantes de gas carbónico. ¿Deberán Pagar?

 

Parques de Molinos de Kenia

 

Entre los llamados países ricos (Europa, Estados Unidos, Australia, Japón y Canadá) hay un gran enojo por la idea de que esos países no contribuyan al fondo de compensación. Y no les gusta nada de que reciban dinero y se beneficien del fondo.

Esta cuestión es difícil resolverla. Pero lo que se acordó el viernes estipula que un cierto porcentaje de los fondos de recuperación se destinará a los países más pobres y a los pequeños estados insulares. Los detalles de este porcentaje se negociarán más en los próximos años, de la misma manera que la cuestión de si ciertos países en desarrollo deberían simplemente contribuir al fondo. Muchos mandatarios de estos países estaban decepcionados, pues para algunos era como “venir por lana y volver trasquilados”. Ahora tendrán que poner en lugar de tomar.

El cómo se debería gestionar el fondo también ha generado controversia. Los posibles donantes quieren que el fondo sea administrado por el Banco Mundial. Pero eso molesta a muchos países tropicales, según ellos, el Banco Mundial es una institución neocolonial que carga con nuevas deudas a los países a los que ayuda. De momento se ha llegado a un compromiso a este respecto: el fondo de compensación será durante cuatro años una institución independiente, anexa al Banco Mundial. Los países que no son miembros del Banco Mundial aún pueden solicitar ayuda.

 

Luis Fidel en Kenia

 

* Biólogo Ambiental, Periodista de Ciencia

Cabre018@planet.nl

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