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LA CUMBRE DEL CLIMA COP28, DUBÁI 2023, UNA CUMBRE CALIENTE.

Se trata de reducir los gases de efecto invernadero, pero no se analiza en términos muy específicos cómo exactamente.

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Por:

Luis Fidel Cabrera A. (*)

 

Luis Fidel Cabrera A.

 

Ha comenzado hoy en Dubái, capital de Emiratos Árabes Unidos, una nueva cumbre sobre los cambios climáticos: la COP28. La comunidad internacional pedirá deshacerse de los combustibles fósiles, un tema muy delicado. La cumbre tiene lugar en un estado petrolero y estará presidida por el ministro de Industria y Tecnología de los Emiratos Árabes Unidos, el sultán Ahmed al Jaber, quien también dirige la petrolera estatal Abu Dhabi National Oil Company (ADNOC).

Desde hoy y hasta el 12 de diciembre se discutirán en este país las políticas para limitar las emisiones de gases efecto invernadero. Cerca de 70 mil personas estarán presentes: 193 presidentes, jefes de estado y primeros ministros. Asistirán también algunos reyes, además de líderes religiosos, científicos, periodistas, personal de Organizaciones No Gubernamentales, negociadores y por supuesto activistas. Un desfile más de lujosos aviones privados, más emisión de gases efecto invernadero y más emisión de retórica por parte de los políticos. No estarán presentes algunos líderes como el presidente Biden ni el papa Francisco.

¿Otra cumbre climática? ¿Qué significa eso realmente?

Es un encuentro anual, es la “Conferencia de las Partes” de los 193 países que se han comprometido a limitar sus emisiones de gases de efecto invernadero. Es la 28ª vez que se celebra una cumbre de este tipo, de ahí la abreviatura: COP28. Los países participantes reunieron sus promesas e intenciones climáticas con la esperanza de alcanzar acuerdos conjuntos.

Trece días de discusiones, líderes gubernamentales, científicos y ONGs y grupos de interés como bancos, realizarán presentaciones y discursos. Mientras tanto, los diplomáticos negocian entre bastidores una declaración final conjunta. Y como siempre, se llegará a un acuerdo en el último momento, la última noche antes de despedirse del cada vez más lujoso encuentro para salvar nuestro planeta.

¿Por qué es importante esta cumbre en Dubái?

Aunque algunos líderes no asisten a este encuentro, cada vez más viajan nuevos personajes debido a la gravedad del problema; antes solo eran los ministros del medio ambiente y los científicos, luego se unieron los jefes de estado, ahora se suman nuevos actores: ministros de salud, de agricultura, de infraestructura, de economía y algunos alcaldes, entre otros. Cada uno con intenciones de sacar su tajada de la tarta de los fondos climáticos.

El punto más importante es endurecer los acuerdos climáticos. Ya se sabe que el objetivo original de la política climática internacional no es alcanzable. (Lograr un máximo de 1,5 grados de calentamiento desde la época preindustrial). De hecho, 2023 ya es el primer año en superar ese límite.

Lo más emocionante será la primera cumbre en la que la comunidad internacional declare claramente que quiere deshacerse de los combustibles fósiles. Hasta ahora, los acuerdos climáticos se han redactado en un lenguaje bastante evasivo para no ofender a los países productores de petróleo. ¡Y este año el anfitrión es Emiratos Árabes, Unidos, un país petrolero!

Se trata de reducir los gases de efecto invernadero, pero no se analiza en términos muy específicos cómo exactamente. Muchos participantes en la COP28, incluida la UE, creen que también deberían asumirse compromisos sobre la eliminación gradual de los combustibles fósiles. ¿Aceptará este país petrolero este reto?

El otro punto delicado tiene que ver con el dinero. En 2009 se acordó reservar 100 mil millones de dólares anuales a partir de 2020 para la adaptación climática en los países pobres. En 2021, los países ricos recaudaron sólo 25.000 millones de dólares y cada vez el fondo es menor. ‘Una bomba en las negociaciones’, llamó el investigador de finanzas climáticas Pieter Pauw.

En la cumbre anterior, en Egipto, se llegó a otro acuerdo, la llamada ‘Justicia Ambiental’: Se formaría un ‘fondo de pérdidas y daños’ al que los países ricos aportarían dinero para cubrir los perjuicios causados ​​por el cambio climático en los países más pobres. Lastimosamente, en una reunión preliminar en octubre ya había fracasado la idea. Ahora no queda claro si solamente los países ricos aportan, o si lo harán todos. Los más poderosos más, dependiendo de su poder económico. ¿Tampoco se sabe qué país puede tomar dinero de esos fondos, sólo los países pobres? ¡Los países ricos también tienen cada vez más problemas causados por los cambios climáticos!

Interesa también el denominado ‘Inventario Global’, una forma de medir los avances de los países en materia climática. Por primera vez, los países participantes presentarán el estado provisional de su política climática. Aquí no hay nada de optimismo, muchos tendrán que admitirlo con vergüenza. Aproximadamente la mitad de los países están atrasados ​​en los acuerdos, según ha determinado la Agencia de Evaluación Ambiental de los Países Bajos.

¿Cómo tomaron algunos países los acuerdos climáticos anteriores?

Parece ser que nada en serio. El Tratado sobre el Clima de las Naciones Unidas (CMNUCC) data de 1992, la primera cumbre mundial sobre el clima (COP1) en Berlín fue en 1995 y la comunidad internacional está iniciando ahora la COP28 en Dubái. En esos más de treinta años, las emisiones de gases de efecto invernadero no han hecho más que aumentar y el problema climático se ha agudizado.

Uno de los mayores problemas es que todos los planes climáticos son voluntarios. Obligar a los países a cumplir sus promesas no es realmente posible, excepto para los ciudadanos que pueden ejercer influencia a través de las urnas y los tribunales -como ocurrió con el veredicto holandés Urgenda- o mediante la presión moral internacional. Por esa razón, uno de los principios de ‘París’ era que los planes climáticos y sus avances debían ser transparentes y comparables a nivel internacional.

Pero también hay puntos positivos: la política climática al menos ha sacado al mundo del camino que llevó a un calentamiento de 5 o incluso 6 grados para finales de este siglo. O sea que si no se hubiese hecho nada, nuestro planeta estaría aún peor.

Cuando la Agencia de Evaluación Ambiental de los Países Bajos estudió las emisiones de 26 países este año, 11 parecían estar en camino de lograr sus objetivos, incluidos Rusia, China e India. Esto se debe en parte a que esos países habían hecho ‘promesas generosas’, a que la economía estaba estancada.

¿Por qué es tan importante ese calentamiento de 1,5 grados?

En 2010, la comunidad internacional acordó en Cancún, México, que la temperatura global podría aumentar un máximo de 2 grados en comparación con la segunda mitad del siglo XIX. Querían permanecer ‘muy por debajo’ de esa cifra y se decidió por 1,5 grados.

La tierra se ha calentado y enfriado sin la acción del hombre. Pero en los años 80 se descubrió que la Tierra se estaba calentando debido a las acciones humanas, la siguiente pregunta lógica era, ¿a cuántos grados de calentamiento se vuelve perjudicial?

Hace 125 mil años, en la llamada era Eem, hacía 2 grados más de calor promedio que el de ahora. Y el nivel del mar era entre 5 y 7 metros más alto, probablemente debido al agua de deshielo de algunas partes de la Antártida.

Otros paleo-climatólogos ven más similitudes entre nuestro tiempo y el Plioceno medio, hace 3,2 millones de años, cuando los humanos todavía eran criaturas parecidas a los simios. En aquel momento la temperatura en la Tierra era entre 2 y 3 grados más alta, o sea parecida a la temperatura hacia la cual la Tierra se está encaminando. El nivel del mar era entonces de 6 a 20 metros más alto, un nivel que causaría enormes problemas a muchos países costeros. De ahí esas cifras de 1.5 grados, y según la propia lógica del IPCC, el límite de 2 grados es, por tanto, demasiado alto.

¿Por qué se hace esta cumbre en Dubái, Emiratos Árabes Unidos? ¿No es extraño?

La cumbre estará presidida por el ministro de Industria y Tecnología de los Emiratos Árabes Unidos, el sultán Ahmed al Jaber, quien también dirige la petrolera estatal Abu Dhabi National Oil Company (ADNOC). Naturalmente no faltaron las críticas de los científicos y activistas climáticos.

Teresa Anderson, de la ONG ActionAid, dijo: “Esto es más grave que poner a un zorro a cargo de un gallinero”. Luego agregó: “La COP debería ser un lugar donde el mundo exija responsabilidades a quienes contaminan, pero en cambio, la cumbre es cada vez más rehén de personas con intereses opuestos”.

“Esto es como en una fábrica de dulces hacer campañas contra el uso de azúcar”, dijo Maarten Kelulemans, redactor científico del periódico ‘de Volkskrant’.

Por otro lado, Al Jaber dirige desde 2006 Masdar, una sociedad de inversión para proyectos de energía verde destinados a reducir la dependencia árabe de los ingresos del petróleo. El propio Al Jaber dijo a los medios de comunicación árabes que 2023 será “un año crítico en una década crítica para la acción climática”.

Después de la emisión de retórica de los presidentes vendrán noticias de nuevas tecnologías, avances e ideas en pro de salvar nuestro planeta, por fin las nuevas propuestas y los nuevos acuerdos. Seguiremos informando.

 

(*) Biólogo Ambiental, Periodista de Ciencia

Cabre018@planet.nl

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