HISTORIA DE IPIALES: ORGANIZACIÓN TERRITORIAL Y POLITICA

Provincia de Obando con capital Ipiales. Los distritos parroquiales son: Ipiales, Pupiales, Cumbal, Carlosama, Guachucal, Muellamués, Males, Iles, Puerres, Potosí, Gualmatán y Pastás, en tres aldeas que son Putis, Mayasquer y Chiles y en tres caseríos: Colimba, Yaramal y Pun.

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Carátula y contra carátula de la publicación

 

Por:

José Vicente Cortés Moreno

 

José Vicente Cortés Moreno

 

(Continuación)

 

3.2. Invasión de las tierras de la reducción indígena de Ipiales 1601. Formación del pueblo español de Ipiales 1614

 

Aprovechando la desocupación del lugar de la reducción indígena de Ipiales en 1601 y traslado a Quito del doctrinero Fray Gaspar de Lara quien había permanecido desde 1598, los colonos Damián Pérez, Pedro Jiménez y diez más, que desconocemos los nombres, ocuparon la reducción indígena de Ipiales con sus familias y sus ganados, según las denuncias de los indígenas y el informe del administrador de indios, Juan Caro. Por la pérdida de los documentos del Cabildo de Pasto desconocemos su autorización de merced para ocupación de solares y de estancias o la autorización del regidor y del alcalde de la ciudad de San Juan de Pasto encargados de merced, en predios del encomendero Sebastián de Belalcázar de Cepeda.

En cambio, sí conocemos, las denuncias de la comunidad indígena que se presentaron en los estrados judiciales de la Corte de la Real Audiencia de Quito y los memoriales presentados ante el teniente de Gobernador y justicia mayor de Pasto, Diego Campi de la Roca, inclusive conocemos los que se enviaron al Rey Felipe III por los indios Santiago Guapuscal y Antón Quinesquin. Otros cuarenta documentos de denuncias de los indios están en el Archivo General de Indias, con el nombre de “Indios de Ipiales”, de las copias hemos podido leer algunos.

A manera de ejemplo, publicamos dos, de tres, transcritos por Mejía Mejía Justino, y publicado en Geografía Pastusa de la Fe, en 1960. El subrayado es mío.

 

“Don Felipe por la gracia de Dios rey de Castilla, Aragón de las Sicilias… etc.

A vos mi gobernador de Popayán o a vuestro lugarteniente de la ciudad de san Juan de Pasto, alcaldes ordinarios de ella y otros cualesquier mis justicias, ante quien esta carta fuere presentada, salud y gracia. Sabed que el licenciado don Blas de Torres Altamirano, mi fiscal, por la defensa de los caciques principales e indios del pueblo de Ypiales de la encomienda de don Sebastián de Belalcázar de Cepeda, por petición de mi audiencia y cancillería que reside en la ciudad de san Francisco de Quito, ante mi presidente y oidores de ella presentóme la relación diciendo que por causa de que Damián Pérez y Pedro Jiménez su compañero no tenían estancias, tierras ni corrales donde apacentar sus ganados de ovejas y cabras que tenían en mucha cantidad las ponían a apacentar en las sementeras de los dichos caciques y sus indios, acabándoles el maíz y otras legumbres que tenían sembrado para su sustentación y de sus mujeres e hijos y para la paga de sus tributos, y aunque por ordenanza de mi teniente estaba mandado que quitasen los dichos ganados de las chácaras y sementeras de los dichos indios no lo habían hecho y antes bien les habían hecho muchos malos tratamientos de manera que ya los miserables naturales no los podían sufrir, se me ha suplicado mandase despachar esta mi carta y provisión real para vos mi teniente en esa ciudad y justicias de ellas y compeliese a los dichos Damián Pérez y Pedro Jiménez que luego quitasen los ganados de ovejas y cabras que así tenían puestos entre las chácaras y sementeras de los dichos caciques y sus indios y los pusiesen en parte donde no hiciesen más daño, apartándolos de ellas, conforme a las ordenanzas de los visitadores generales que habían sido de ese distrito estaba provisto y mandado a cerca de lo susodicho y les hiciésedes pagar los daños que hubieren recibido de los dichos ganados en las dichas cementeras. Y les castigásseles con todo rigor por los delitos de los malos tratamientos que habían hecho contra los indios naturales en virtud del proceso que teniades hecho…

Dado en Quito a seis días del mes de setiembre de mil seiscientos cinco años.

Firman: Antón Quinesquín, Felipe Esonar, Sebastián Guapuecal”. [62]

Parte de otro documento

 

1605, así nos da a entender el memorial presentado ante don Diego Campi de la Roca teniente de justicia mayor de la Ciudad de San Juan de Pasto por los principales del pueblo de Ipiales.

“Santiago Guapuecal y Antón Quinesquín, quienes en nombre propio y de los demás indios del dicho pueblo de Ypiales decimos que por vuestra majestad nos fue dado un mandamiento para que Damián Pérez y Pedro Jiménez no trujesen sus cabras en las tierras del dicho pueblo y porque no les diésemos ganaderas, como consta del dicho documento que presentamos”…. [63]  

En 1608, el dominico Fray Pedro Bedón y el presidente de la Real Audiencia de San Francisco de Quito, Luis Miguel de Ibarra y Aguirre solicitan al rey Felipe IV fundar una población en un punto intermedio en el camino entre la ciudad de San Juan de Pasto y la Ciudad de San Francisco de Quito. Aprobada la solicitud, el mismo Padre Bedón con ayuda de los militares quiteños se encargó de fundar la Villa de Ibarra, en tierras de Otavalo. Varios colonos en la villa de Ibarra no alcanzaron tierras, al parecer, el nuevo doctrinero Fray Francisco de Hinojosa que venía a la doctrina de Ipiales los trajo a la Reducción “abandonada” de Ipiales. De doce familias iniciales en 1601 y en 1615 se completaron 23 familias. [64]

En 1615, IPIALES aparece como población española en los mapas que elabora el Concejo de Indias en Sevilla, con la misma denominación política administrativa que tenía en la Reducción Indígena, Pueblo de Ipiales, del Corregimiento de los Pastos, de la Provincia de San Francisco de Quito, Jurisdicción de Pasto de la gobernación de Popayán. Denominación que duró hasta la terminación del gobierno español, como demuestran las escrituras y litigios que se encuentran en la notaria de Túquerres. Cuando la Provincia de Quito y la gobernación de Popayán pasaron al Virreinato de la Nueva Granada la capital del corregimiento de los Pastos fue el pueblo de Túquerres. [65]

 

4.- Organización territorial y política de Ipiales en el Virreinato de la Nueva Granada (1717 – 1819)

 

– Real Audiencia de Quito, 29 de agosto de 1563 al 24 de mayo 1822.

 

La Real Audiencia de Quito pasa al Virreinato de la Nueva Granada, entre los años de 1717 y 1723. Entre 1723 y 1739 vuelve al Virreinato del Perú. Y desde 1739 a 1822, regresa al Virreinato de la Nueva Granada.

El Archiduque Carlos, establece nuevas reformas en América, la Real Audiencia de Quito en 1717 pasa al recién creado Virreinato de la Nueva Granada. El primer virrey fue don Jorge de Villalonga, quien quiso hacer en Santa Fe una corte al estilo europeo. Este virreinato económicamente no pudo sostenerse y se suprimió en 1724 regresando la Audiencia de Quito nuevamente al virreinato del Perú.

La dinastía Habsburgo que venía en decadencia llegó a su fin y empezó el linaje de los Borbón al trono de España. Los nuevos reyes de origen francés consolidaron el poder absoluto, quienes debían sostenerse de los recursos que llegaran desde las colonias americanas. El primer Virrey Sebastián de Eslava, también tenía poder absoluto, dependía solamente del Rey, consolidó el Virreinato de la Nueva Granada en 1739. La Real audiencia de Quito pasó al Virreinato de la Nueva Granada hasta 1822: hasta la independencia de Cundinamarca en 1819 y Quito en mayo de 1822. Hasta que se inició la independencia, pasaron 13 virreyes, los dos últimos: Antonio Amar y Borbón 1810 y Juan Sámano 1817. Sin embargo, el rey Carlos III en 1777, estableció nuevas reformas, creando regentes, el primer regente fue Francisco Gutiérrez de Piñeres.

El virreinato de la nueva Granada en los últimos años estaba dividido en presidencias y gobernaciones. Los últimos presidentes de la Audiencia de Quito fueron: Francisco Luis Héctor de Carondelet 1799 -1807, Manuel Ruíz Urries o Conde Ruíz de Castilla 1809, Carlos Montúfar, Regente 1812, Toribio Montes 1812 – 1817 primer reconquistador, Juan Ramírez Orozco 1817-1819 segundo reconquistador y Melchor de Aymerich 1819 – 24 de mayo 1822 como Jefe Político Superior de la Provincia de Quito, este firmó la capitulación con los libertadores. [66]

El último gobernador de Popayán fue Miguel Tacón. El Teniente de Gobernador en la ciudad de Pasto, fue el Dr. Tomás de Santacruz, 1822.

Las autoridades más cercanas al pueblo de Ipiales eran los corregidores de los Pastos, cuya sede estaba en el pueblo de Túquerres. Los últimos corregidores fueron los Gonzáles del Palacio, Los Rodríguez Clavijo y Francisco Sarasty quienes eran nombrados por el gobernador con sede en Popayán, los posesionaba el Teniente de Gobernador en el cabildo de la ciudad de San Juan de Pasto.

Los hermanos González del Palacio son tristemente recordados por las expropiaciones de tierras, a quienes tardaban el pago de tributos; en Ipiales expropiaron a la familia Ortega. [67]

En la población de Túquerres en 1800, tenemos referencia de los hermanos Rodríguez Clavijo, quienes fueron sacrificados por los comuneros en un levantamiento popular, por su  agresiva manera de cobrar los tributos. Los comuneros implicados fueron fusilados y descuartizados en la ciudad de San Juan de Pasto, conforme a las leyes de la corona. El reemplazo provisional de los Rodríguez Clavijo fue Francisco Sarasty y Ante, quien simpatizó con las gentes de Ipiales por sus ideas libertarias, estos respaldaron su nombramiento como titular, rechazando al que venía trasladado del pueblo de Tumaco, José Nicolás de Uriguen, como consta en el documento encontrado por el Sr. Jaime Ortega Ocampo en el Archivo Histórico de Quito, lo firman la mayoría de los párrocos de lo que hoy es la ex provincia de Obando y otros líderes ipialeños, como los abogados Salvador Ortega Sotomayor y Alejandro Belalcázar.

De algunos pueblos del corregimiento de los Pastos, transcribimos las crónicas de Miguel de Santisteban, quien viajó por tierra, desde el Perú hasta Caracas en 1740. En su crónica de viaje describe todos los pueblos que encontró en la vía Real, su camino y sus costumbres: Tuza, Huaca, Tulcán, Cuaspud-Carlosama, Aldana, Sapuyes, Imués, Yacuanquer y Pasto.

F.15r. diciembre 1740: “El Miércoles 7, llegamos a la Rinconada del pueblo de Tulcán, del territorio de los Pastos, anduvimos 7 leguas de tierra llana”. El jueves 8 duró en Tulcán.

El viernes 9 partimos de este sitio vadeando el río Tulcán (río Carchi) y el de Carlosama, (río Blanco) y llegamos al de Pastás, donde nos detuvimos; habiendo caminado solo 2 leguas.”

“El sábado y el Domingo 10 y 11 a fin de dar descanso a nuestro carruaje, que constaba de 53 mulas, y fletar algunas hasta la ciudad de Pasto, a donde el arriero debía conducirnos. Este pueblo de Pastas es añejo al de Carlos Ama, que está al cuidado de los padres de la Merced, y en él tuvimos que admirar la política de los Indios y su devoción, pues sin otro estímulo que de su buena educación y enseñanza, se congregaban al anochecer a la iglesia, a cantar el Rosario y otras oraciones en bien entonada música, debiéndose esto al celo del religioso Cura, que vive en el Pueblo de Carlos Ama, y al cuidado que en estas partes se ha puesto en que hablen todos la lengua castellana.” [68]

El lunes 12, partimos de Pastas y llegamos a la hacienda de Chillanquer que lo es de los padres de la Compañía de Jesús, …

De Ipiales no cuenta nada en su crónica, puesto que no quedaba en la vía colonial. La vía Ipiales Tulcán se construyó entre 1875 y 1880 respectivamente. Del lado de Ipiales se fundó con recursos del Estado Soberano del Cauca, gestionada por Avelino Vela del Coral, con el nombre “camino a los Baños” [69].

Del calificativo Rinconada de Tulcán podemos deducir que nuestros vecinos estaban dedicados a la ganadería intensiva. Más adelante, de Pasto dice que en Lima se conocía a Pasto una de las ciudades más ricas del continente, por el oro que tenía, se sorprendió porque no era como decían en el Perú, había empobrecido por la disminución del oro en Barbacoas y el Putumayo (Sucumbíos), las gentes decían que solo quedan las casas de aquella prosperidad.

 

5.- Organización territorial y política de Ipiales en la Independencia del virreinato de la Nueva Granada

 

PROCLAMA
Cuartel jeneral en Caly, á 17 de enero de 1822
¡Pastusos! Habéis costado llanto, sangre, cadenas al sur;
 pero Colombia olvida su dolor y se consuela
y se consuela acojiendo en su regazo maternal
a sus desgraciados hijos. Para ella todos son inocentes;
ninguno culpable.
 No la temáis, que sus armas son de custodia no parricidas.
Bolívar. [70]

– Grito de emancipación en Quito y su proceso 1809 – 1826

 

Una de las tenencias de la Real Audiencia de Quito, era la gobernación de Popayán que incluía las ciudades de Buga, Cali, Popayán y Pasto. Se recuerda que Ipiales políticamente figuraba como pueblo dependiente del cabildo de Pasto.

A raíz de la invasión napoleónica en España, el proceso independentista de Quito inició con el golpe de estado que le propinaran al presidente de la Real Audiencia de Quito, Conde Ruiz de Castilla por un grupo de sublevados, entre los cuales estaban los condes de Selva Alegre y Orellana y otros intelectuales quiteños, quienes conformaron la primera Junta de Gobierno Autónoma el 10 de agosto de 1809, siendo su primer presidente Juan Pío de Montúfar, Conde de Selva Alegre, esta acción revolucionaria es conocida como el primer grito de independencia en América Hispana.

La comunicación de Quito llegó primero a Pasto y luego a la gobernación de Popayán. El jefe de esta, Miguel Tacón no aceptó las acciones de los golpistas y de la misma manera lo hicieron las autoridades de Pasto, el teniente de gobernador Dr. Tomás de Santacruz, hizo conocer a Quito su desacuerdo. El Cabildo de Pasto en un acto público juramentado respaldo al Rey Fernando VII que estaba retenido en las cárceles, por los franceses.

Pío Montúfar quiso someter por la fuerza a los pastusos y marchó al norte con un ejército de 300 hombres, al frente de este estaba Javier Ascasubi, quien en el camino fue completando su tropa.

El historiador cuencano Manuel Borrero publicó la lista completa de las compañías que se formaron en la vía hasta llegar a Tulcán, así: 4 compañías conformó en Ibarra, una en Puntal, 2 en Tulcán, 3 en Otavalo, una en Tusa, comandada por el Capitán Melchor Freyre y como oficiales marchaban dos ipialeños, el Teniente Marcelino Narváez y su hijo el subteniente Miguel Narváez, también se enfilaron 3 sargentos,  3 cabos, un tambor con 79 soldados. [71]

El ejército quiteño acampó en Cumbal, luego en Imués y finalmente chocaron en la tarabita de Funes, el 16 de octubre de 1809, siendo esta la primera batalla de América por la independencia de España. El ejército pastuso derrotó al quiteño dando de baja a muchos y tomando presos al resto de revolucionarios.

Los oficiales ipialeños aparecen en una lista de prisioneros, donde al final existe una nota a pie de página que dice Marcelino Narváez Guerrero, Teniente y Subteniente Miguel Narváez Guerrero  son nativos de Ipiales, lista que fue encontrada en el Archivo Histórico de Madrid, por el historiador nariñense Dr. Gerardo León Guerrero Vinuesa, publicada en su Tesis Doctoral: Pasto en la Guerra de la Independencia. [72]

El 24 de octubre, el presidente conde Ruíz de Castilla que se encontraba fugitivo, recibió apoyo militar de los virreinatos de Lima y La Nueva Granada, y acercaron a Quito el apoyo del ejército español comandado por Melchor de Aymerich con 2.200 soldados, más los 3.500 que estaban en Quito; con ellos recuperó el dominio de la ciudad. Su poder lo utilizó para perseguir a los golpistas y fusilar a los combatientes en la batalla de Funes, quienes estaban prisioneros en las cárceles de Quito. El 2 de agosto de 1810 convirtió a Quito en una verdadera carnicería. [73]

Marcelino y Miguel Narváez, primeros mártires ipialeños de la Independencia.

 

– Grito de Independencia Santa fe de Bogotá 20 de julio de 1810

 

En varias capitales de América se estaban conformando Juntas de Gobierno Locales, con el objeto de rechazar a las autoridades francesas que habían depuesto al rey Fernando VII. Los intelectuales bogotanos como Francisco José de Caldas, Camilo Torres, José María Carbonell, José Acevedo y Gómez querían que el Virrey Amar y Borbón estableciera un cabildo abierto para convocar la Junta de Gobierno que respaldaría al rey. Los anteriores entendían que sin el apoyo del pueblo les era imposible conseguir el objetivo, entonces, para convocar al pueblo raso, se les ocurrió organizar una algarabía con los tenderos chapetones o españoles, actividad que no se dio, pero que hicieron creer a las gentes que sí ocurrió y el pueblo se lanzó a la protesta, pero la cantidad no era suficiente para convencer al Virrey; entonces José María Carbonell fue pregonando por los barrios hasta que en la noche se llenó la plaza y así convencieron al virrey de la necesidad de establecer un cabildo extraordinario y una Junta de Gobierno, conforme a la de Cádiz en España, Quito, Caracas y otras. En esta junta también debía hacer parte el Virrey.

Tres meses más tarde, con la presencia de Antonio Nariño que acababa de llegar liberado de su presidio en Cartagena, se firmó una verdadera acta de independencia de la corona. Después se conformó un ejército para combatir a los ejércitos del rey en Popayán y Pasto. También en Quito, la nueva Junta Patriótica de Quito volvió a conformar un ejército para combatir al gobernador de Popayán, Miguel Tacón, refugiado en Pasto. En julio 10 de 1811 despachó al teniente Coronel Pedro Montúfar y el 16 del mismo mes establecieron un combate con el gobernador de Popayán en Cuaspud-Carlosama y luego acamparon en Túquerres. Los quiteños, al igual que en la primera ocasión, atacaron a los partidarios del rey esta vez derrotando a los combatientes pastusos e ingresaron a la ciudad de Pasto en septiembre 22 de 1811.

Montufar, tenía el fin de someter a la ciudad de Pasto con el propósito de rescatar el “tesoro”, conformado por cuatrocientas libras de oro en barras, hecho que no logró.  También el ejército de Santa Fe, el 15 de agosto, ya se encontraba en Almaguer, Cauca; al enterarse de la noticia del sometimiento de Pasto se regresaron a Santa Fe. Sin embargo, el 22 de septiembre llegaron a Pasto unos quinientos hombres vallecaucanos comandados por el Dr. Joaquín Caicedo y Cuero, sustituyeron a los quiteños estableciendo verbalmente un convenio de paz.

La Dra. Lydia Inés Muñoz Cordero, historiadora que ha estudiado detenidamente estas guerras, asegura que “la posición política del pueblo pastuso en ejercicio legítimo de su libre albedrio y derecho al disenso, fue descalificada por los terratenientes, desde el comienzo de la guerra de Independencia, tanto por los quiteños como por los santafereños de una manera incomprensible e injusta”. [74] En 1812 la Junta de Gobierno de Popayán instruía a Alejandro Macaulay para tomar a Pasto, por asalto, “sin lugar a consideraciones”, “donde la espada y el cañón serán los únicos principios…”, para dictaminar que se establezca una jefatura militar “que gobierne con dureza a unas gentes estúpidas que necesitan ser manejadas con vara de hierro”. [75] Macaulay advierte que Pasto se la jugó toda en legítima defensa al ser atacada por todos los flancos.

Diez meses había perdurado la independencia de Pasto, cuando el 21 de mayo de 1812 por excesiva confianza de su comandante Caicedo y Cuero y las arraigadas ideas del derecho Español en las colonias y la religión, incursionaron los patianos y con ellos los pastusos rompieron el convenio verbal con los republicanos y tomaron prisioneros a los patriotas más visibles como el Dr. Joaquín Caicedo y Cuero, la ciudad volvió a caer en poder de los realistas, la tiranía de los mulatos patianos se impuso en Pasto. Era imposible lograr un giro ideológico en favor de la independencia. La iglesia hizo bien la tarea, el obispo negaba los derechos humanos, los vasallos del rey  no podían tenerlos, decía, tan solo existen los deberes, los derechos son divinos, la libertad trae anarquía, pues esta es diabólica”. [76]

Los pastusos vencedores, se mostraron crueles contra los pastusos vencidos, pero también el presidente reconquistador de Quito, Toribio Montes, dio la orden de fusilamiento a los revolucionarios. El 26 de enero de 1813 caían abatidos en la plaza mayor de Pasto, el Dr. Caicedo y Cuero, el médico norteamericano Macaulay y 10 jóvenes vallecaucanos de las familias de Cali.

“En toda correspondencia de aquel año fatídico para la causa revolucionaria se leen condenas, señalamientos y amenazas de exterminio de Pasto. Don Felipe Mazuera, encargado del gobierno de Popayán, escribía: “Golpe mortal que acababan de dar los bandidos de Pasto… infame ciudad refractaria… qué hombre, Sr. Excelentísimo, si no tiene corazón tan feroz como el del pastuso o el del español, podrá saber esta serie de errores si no valora a vengar la sangre inocente… El fanatismo religioso que han hecho tantos estragos, los frailes y clérigos que disponen a su antojo de algunos pueblos bárbaros, serán los primeros que marchen delante del estandarte de la tiranía, y los que en nombre de la divinidad y de un rey fantástico, clave el puñal en nuestros pechos[77]

Allí no terminó la guerra, apenas empezaba, el presidente Toribio Montes ordenó al Brigadier General Juan Sámano iniciar la reconquista, quien llegó hasta Cali sin ningún problema. Los payaneses pidieron ayuda al congreso de Cundinamarca y éste en septiembre de 1813, envió al teniente General Antonio Nariño, con un poderoso ejército a emprender la campaña del Sur.

Nariño derrotó a Sámano en Palacé y Calibío. El brigadier derrotado regresó a Pasto donde fue destituido por Toribio Montes y reemplazado por Melchor Aymerich, quien arribó a Pasto en marzo de 1814 con un ejército de 1.171 soldados de Lima, Cuenca, Quito y Pasto. Aymerich avanzó hasta Juanambú y el General Nariño marchó en dirección a Pasto el 27 de marzo de 1814, obteniendo sucesivos triunfos, en Juanambú, Cebollas, Tacines, pero llegando a las puertas de la ciudad, el coronel José Ignacio Rodríguez lo traicionó, desanimando a sus soldados para seguir en la lucha. Se dio combate en el Ejido, las milicias pastusas y las mujeres lideraron y vencieron en defensa de la ciudad. El ejército patriota se retiró y Nariño se internó en la montaña de Lagartijas en cercanías de la ciudad de Pasto, por tres días, finalmente se entregó ante el Coronel Melchor Aymerich. El presidente Toribio Montes dio orden de fusilarlo, sin embargo, el Dr. Tomás de Santacruz escucho el clamor de los dirigentes pastusos, que pidieron no acatar la orden, porque les traería nuevas represiones, pues, estaban frente al presidente de Cundinamarca. Nariño permaneció trece meses prisionero en Pasto, hasta mediados del mes de Julio de 1815.

Mientras Nariño estaba en la cárcel, en España Fernando VII recuperaba el poder y de inmediato quiso recuperar las colonias perdidas y envió como pacificador a Pablo Morillo, quien empezó sitiando a Cartagena por más de cien días. El prisionero logró convencer a los pastusos que su lucha no era contra la iglesia y la religión, como se les había dicho, sino política-militar, para conseguir la independencia del poder absoluto de los reyes europeos. Montes pidió su presencia en Quito; el pueblo pastuso lo acompañó en buena parte del recorrido camino a Quito, para desde allí remitirlo prisionero rumbo a España, a las mazmorras de Cádiz.

El pueblo pastuso estaba consciente de que con estas luchas, con tanto arrojo y disputa por la defensa del gobierno del Rey, nada ganaron; éste en nada los recompensó; el pueblo tan solo se contentó con las felicitaciones llegadas desde Quito de Toribio Montes, del virrey de la Nueva Granada, Francisco Montalvo, que había reestablecido la reconquista de Pablo Morillo.

Ante el valor de las mujeres pastusas en la entrada de Nariño, también llegaron felicitaciones de los cabildos de Ipiales y Barbacoas, lo mismo que de los comerciantes de Guayaquil, que por esos años 1814, 1815 eran realistas.

Sámano, que salió huyendo de los combates, dejando a los pastusos a su deriva, fue destituido y enjuiciado por abandono de su cargo; tres años más tarde se reencauchó en el ejército del reconquistador Pablo Morillo, que había logrado reconquistar todas las provincias del virreinato de la Nueva Granada, incluida la provincia de Quito. Morillo tenía instalados: Junta de secuestros, Tribunal de purificación, Consejo de destierros y expropiación de bienes, a quienes intentaban resistir valientemente la autoridad del poder absoluto de la monarquía española.

Sámano, el 20 de noviembre de 1816, reemplazó al virrey como gobernador interino, ejerció la reconquista con suma crueldad y en la batalla de la Cuchilla del Tambo, triunfó contra los payaneses. Por recomendación del ministro de Guerra, Pablo Morillo, fue ascendido a Virrey de la Nueva Granada en 1818. Y le recomendaba al rey que conforme un ejército compuesto tan solo por pastusos que adoran a Sámano y que además la compañía se llamaría el Tambo en recuerdo del triunfo.

Con la desaparición del General Antonio Nariño del panorama político y militar, la reconquista en Cundinamarca fue devastadora, de una crueldad inimaginada por parte de Pablo Morillo, se fusilaron a todos los revolucionarios que participaron el 20 de julio de 1810, incluyendo a Policarpa Salavarrieta, sacrificada el 14 de noviembre de 1817. Ante este desolador panorama se llamó a Simón Bolívar que también había sido derrotado por los reconquistadores en Venezuela. A Bolívar se le entregó el mando de los ejércitos patriotas, quien inició con una maniobra exitosa por el río Magdalena y luego pasó a los llanos orientales y desde allí con Francisco de Paula Santander emprendió una nueva campaña.

La batalla de Boyacá terminó con las aspiraciones de los realistas; el Ministro de Guerra Pablo Morillo informaba al Rey. “Bolívar en un solo día acaba con el fruto de cinco años de Campaña y en una sola batalla reconquista lo que las tropas del rey ganaron en muchos combates”. [78]

Algunas tropas del rey fracasaron en Boyacá, como las del coronel Sebastián de la Calzada; vinieron a refugiarse a Pasto y con él también marchó a Pasto el obispo de Popayán, Salvador Jiménez  de Enciso, famoso por mandar a excomulgar a quienes tenían papeles y difundían la ideología masónica de los libertadores; también excomulgó a quienes auxiliaran a las tropas patriotas. [79]

En Pasto, el coronel de la Calzada reorganizó un ejército con 3.250 hombres para esperar a Bolívar, a quienes adoctrinaron para que cantaran y repitieran “un Dios, el de la iglesia de Cristo, un rey, el de España”. Los ejércitos de Calzada marcharon a Popayán y Cali con el objeto de llegar hasta Santa Fe de Bogotá. El 24 de enero de 1820 tomaron a Popayán. Sabedor de esto, el jefe del gobierno de Santa fe, Bolívar organizó un ejército y marchó a Popayán y los derrotó en la batalla de Pitayó, Cauca, en 1820. Calzada huyó a Quito y dejó la tropa cuidando a Pasto en manos del Coronel Basilio García, en esta ciudad se encontraban todos los realistas civiles, eclesiásticos y militares.

La batalla en Boyacá del 7 de agosto de 1819, no confinó la independencia de la Provincia de Quito; sin embargo, los libertadores en el congreso de Angostura de 1819 la incluyeron en la república de la Gran Colombia, pese a la ausencia de sus delegados.

Para el presidente Simón Bolívar la independencia de España debía ser total en América, cualquier reducto militar de la corona podía tomar la reconquista. El ejército más poderoso del rey estaba en el Virreinato del Perú. Pero para llegar hasta allá, primero había que derrotar Quito y Guayaquil.

Bolívar, dejó encargado de la presidencia de la Gran Colombia al Vicepresidente, General Francisco de Paula Santander, y emprendió la campaña al sur para llegar a Quito y auxiliar al General Antonio José de Sucre.

 

Desde el cuartel general de Caly (Cali) el 17 de enero de 1822 lanzó la siguiente proclama:
¡Colombianos del Sur! El ejército libertador viene a traeros reposo y libertad.
¡Caucanos! Vuestra recompensa ha llegado. El heroísmo de vuestros sacrificios asegura para siempre vuestra dicha, y será el patrimonio de vuestros hijos el fruto de vuestra gloria.
 ¡Pastusos! Habéis costado llanto, sangre, cadenas al sur; pero Colombia olvida su dolor y se consuela y se consuela acogiendo en su regazo maternal a sus desgraciados hijos. Para ella todos son inocentes; ninguno culpable. No la temáis, que sus armas son de custodia no parricidas.
¡Quiteños! La guardia colombiana dirige sus pasos hacia el antiguo templo del padre de la luz. Confiad en la esperanza. Bien pronto veréis las huellas de iris siguiendo al ángel de la victoria.                                                        Bolívar. [80]
 

En el camino, Bolívar recibió apoyo de patriotas del Cauca, especialmente de José Manuel Mosquera, quien entregó 800 esclavos bien dotados, los que dieron sus primeros combates contra los guerrilleros del Patía.

Cuando el presidente de la Gran Colombia quiso pasar a Quito, para respaldar la campaña libertadora del general Sucre, en la batalla de Quito, el ejército pastuso del rey, comandado por el Coronel Basilio García, lo detuvo en el Puente El Cariaco, sobre el río Guáytara, donde perdió 174 hombres de entrada y lo obligaron a dar batalla un poco más atrás en la Hacienda Bomboná, batalla que logró empatarla en las horas de la noche. Al día siguiente Bolívar se retiró más al norte, esperando noticias de Quito.

Cuando se enteró del triunfo de Antonio José de Sucre, en la Batalla de Pichincha, el 24 de mayo de 1822, y la independencia de la presidencia de la Real Audiencia de Quito mediante la rendición del presidente general Melchor Aymerich. Se procedió entre las partes a gestionar las capitulaciones.

La Capitulación de Pasto, es un documento donde el libertador debía comprometerse a no tomar ninguna represalia, respetando a todo el pueblo de Pasto. De momento se cumplió, el presidente Bolívar recibió las armas que luego se las llevó para la guerra del Perú. Del gobierno lo encargó al general Ramón Zambrano. Entre tanto Bolívar se desplazó primero a Quito y posteriormente a Guayaquil a encontrarse con el general argentino José de San Martín, pasando primero por Yacuanquer, Puente del Cariaco, Imués, Túquerres, Sapuyes, Chillanquer, Pupiales e Ipiales, el 11 de junio de 1822. “Parte de Pasto con rumbo a Quito escoltado por el escuadrón de Húsares de la Guardia, llegando el mismo día a Tulcán (8, p.363 2, Vol. I; p. 640)” [81]

De Ipiales, continuó por el camino Real colonial del Puente del Negrito, San Luis, Aldana, Cuaspud-Carlosama y Tulcán ciudad donde pernoctó.

Simón Bolívar y su guardia presidencial, después de una intensa jornada de viaje, que inició en Pasto a las cuatro de la mañana, arribaron a las cuatro de la tarde por la vía principal que desde Sapuyes-Pupiales conducía a Ipiales en la calle 8° con carreras 3ª, 4ª y 5ª hasta la plaza principal. La señora Avelina Mejía de Rodríguez, residente de este recorrido miró el ingreso de la cabalgata desde su balcón, razón por la cual siempre estuvo orgullosa de haber conocido al Libertador Presidente, le contaba a su hija Mariana y a sus ciento diez años les seguía narrando a sus nietos, de tan alegre suerte. Al entrevistar a los nietos en su avanzada edad, Guido Ricardo, Bayardo y Gaitán Rodríguez, además el adoptivo William Guerra, entrevista realizada en febrero de 1990, contaron que su abuela Mariana Avelina Mejía de Rodríguez (prima del historiador Justino Mejía), “estando en el balcón de su casa pudo distinguir al Libertador Bolívar, porque su yegua blanca (caballo palomo) siempre iba adelante de la cabalgata y todos los caballos a eso de las cuatro del tarde destilaban sudor como si salieran de un torrencial aguacero”. [82]

Los recopiladores de la tradición oral de Ipiales, como Avelino Vela Del Coral, el Dr. Martín Vela Ruano, familiar de Josefina Obando Murillo y el Dr. Avelino Vela Angulo, han recolectado la tradición de las familias Vela, Montenegro y Ruano, aseguran que en esta ciudad, al Libertador Presidente de la Gran Colombia, se le brindó un homenaje conforme a su estatus en la plaza pública con discursos y corona de laurel; se menciona que la persona encargada de colocarle la corona fue la señorita Josefina Obando Murillo. Siendo las seis de la tarde continuó su viaje a Tulcán. En esta arrinconada, los esperaban para que pernoctara, mientras los carchenses alimentaban los caballos de la comitiva; a Quito llegaron en cuatro días; mientras cabalgaban les ilustraba sobre El Contrato Social de Juan Jacobo Rousseau, pero también les comentó que los Pastos no querían a los libertadores y le resultaba extraño que le hicieran un recibimiento en Huaca. [83]

En recuerdo de esta importante jornada del Libertador Presidente, se han colocado placas conmemorativas en tierras de los Pastos del norte: Imués, Sapuyes, Pupiales e Ipiales. En Ipiales, la placa está colocada, justamente, en la parte lateral de la casa de la testigo Avelina Mejía, Cra. 9ª N° 3-85 barrio Escala, hoy casa de sus herederos antes mencionados.

A continuación de la batalla de Pichincha, los oficiales y soldados del ejército del rey, quedaron prisioneros; entonces su decisión fue escapar. Por ejemplo, los coroneles Benito Boves, Agustín Agualongo, tomaron el camino Quito – Pasto. En este viaje de regreso, pese a que Ipiales quedaba fuera de la vía Quito-Pasto, llegaron atraídos por la noticia del recibimiento a Bolívar. Los sectarios del rey guiados por Boves pasaron causando destrozos a la ciudad, quemando documentos de la Casa Parroquial a cargo de José Miguel Rivadeneira Coello. [84]

La tradición oral de los ipialeños asegura que acto seguido del incendio en el archivo parroquial sacaron de la Capilla la Escala de la familia Vela (calle 8° con Cra. 4°) a la señorita, Josefina Obando Murillo, “La Ninfa”, y la fusilaron en presencia de todas las personas presentes en noviembre de 1822.

Llegados a Pasto, Benito Boves, se auto tituló “Comandante General del Ejército de la División del Rey”. Primero destituyeron al gobernador Ramón Zambrano y al corregidor de los Pastos en Túquerres, coronel Antonio Obando, y a todas las autoridades republicanas que había dejado Bolívar, violando el “Tratado de Paz”, o “Capitulación”, colocando en lugar del gobernador a Estanislao Merchancano.

En Guayaquil, Bolívar, al enterarse de la insurrección, autorizó a Sucre, que se encontraba en Quito, regresar para someter a los “infames pastusos”.

Lo que vino después, fue fatal e inexcusable: los soldados republicanos llenos de ira, furia violencia, cometieron toda clase de abusos contra la población civil, mataron 400 personas civiles de todas las edades y se volvieron incontrolables, se le escaparon de las manos a sus jefes Sucre y José María Córdoba. El 2 de enero de 1823, llegó Bolívar a Pasto, tomó represión con todos los colaboradores de los guerrilleros, expropiándolos de sus tierras y recolectando 3.000 reses y 2.500 caballos, reclutó 2.000 jóvenes trabajadores y los enroló en el ejército patriota al mando de Bartolomé Solom que marchaba al Perú, muchos de estos se rebelaron, muriendo por esta causa; otros se suicidaron lanzándose al río Guayas en Guayaquil y los demás murieron en la guerra en el Perú. Esta represión se conoce en Pasto como la “Navidad Negra”

Agualongo, había salido ileso de estos combates y con Estanislao Merchancano nuevamente dieron guerra un año más, derrotando a Juan José Flores y José María Obando encargados del gobierno. Fortalecidos en Pasto, marcharon a Quito con 1.000 hombres, pero al llegar a la Villa de Ibarra Bolívar les tendieron una emboscada el 18 de julio de 1823 y sufrieron una derrota a mansalva, muriendo 700 milicianos pastusos, librándose Agualongo.

A su regreso sitiaron a Pasto; al cabo de un tiempo fueron derrotados por José María Obando. El próximo paso fue avanzar a la costa y días después, siguiendo el cauce del rio Patía, llegaron a Barbacoas. Allí se enfrentaron a las fuerzas patriotas comandadas por el general Tomás Cipriano de Mosquera, gobernador de la provincia de Buenaventura, quien fue baleado en la mandíbula. El ejército patriota dirigido por José María Obando sufrió derrotas y retaliaciones por un mes a lo largo de la costa y el mismo Obando condujo a Agualongo a Popayán, donde fue fusilado el 13 de julio de 1824.

Los historiadores nacionales señalan esta fecha como el fin de la guerra en Pasto. Pero los guerrilleros compañeros de Agualongo, que no cayeron prisioneros, siguieron hostigando; tan solo terminó en 1826, con el apresamiento del caudillo tuquerreño José Benavides y su división realista de 12 oficiales y 31 soldados.

En todo este proceso independentista, excepto en el primer combate de Funes, no se ha encontrado documento alguno que señale milicianos ipialeños, en ninguno de los bandos, tal vez, porque no fueron motivados por alguno de los dos bandos al estar fuera del camino real de la Colonia o ruta del conflicto entre Pasto y Quito, como ocurrió con los que quedaron en la vía Tuza, Huaca, Tulcán, El Puntal, Carlosama, Guachucal, Cumbal, Túquerres, que sí tienen milicianos del ejército realista y en el patriota, especialmente en el secuestro del Brigadier Juan de Sámano, que por tres meses lo escondieron en el nevado de Chiles y lo tuvieron comiendo achupallas. El insurrecto Francisco Burbano, “el Lobo”, era de Túquerres y estuvo en la cárcel de Ipiales y cada que podía salir adoctrinaba a la población sobre la necesidad de la libertad, arengando públicamente en las calles de la población.

 

6.- Organización territorial y política de Ipiales en La Gran Colombia (1819 – 1830)

 

La batalla en Boyacá del 7 de agosto de 1819, no significó la libertad a la provincia de Quito; sin embargo los libertadores, en el congreso de Angostura de 1819, incluyeron a la Real Audiencia de Quito en la república de Colombia, pese a la ausencia de sus delegados.

La Gran Colombia, fue dividida en los departamentos de Venezuela, Cundinamarca y Quito. Cada departamento se componía de una o más provincias y cada una de ellas se dividida en uno o más CANTONES.

Por medio de la ley del 2 de octubre de 1821 el territorio de la Gran Colombia fue subdividido en siete departamentos: Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Ecuador, Magdalena, Orinoco, Venezuela y Zulia.

El 30 de marzo de 1823 por medio de un decreto ejecutivo el Vicepresidente Francisco de Paula Santander subdivide el departamento del Cauca y crea la provincia de Buenaventura con capital Iscuandé, y la subdivisión de Popayán y Pasto.

La provincia de Pasto se conformó con los Cantones: Barbacoas, Pasto e Ipiales. [85]

 

– El cantón Ipiales, 30 de marzo de 1823

 

El Cantón Ipiales se conformó con los distritos parroquiales del antiguo corregimiento de los Pastos  cuya capital era Túquerres. [86]

Los Cantones recibieron autonomía política administrativa, pues estos debían cobrar impuestos y donaciones voluntarias para contribuir con los gastos de la mantención de un ejército de cinco mil hombres en guerra contra el ejército del rey en el Perú.

 

7.- Organización territorial y política de Ipiales en la Republica de la Nueva Granada (1832 – 1855)

 

Con el asesinato del General en Jefe del ejército de la Gran Colombia, Antonio José de Sucre y Alcalá, el 4 de junio de 1830 en Berruecos, a 80 Km de Pasto, cuando apenas tenía 35 años, aceleró la muerte del libertador Bolívar en diciembre 17 de 1830. Con estos decesos también murió la integración de la Gran Colombia, separándose los departamentos de Venezuela y Ecuador quienes se convirtieron en repúblicas independientes.

Por el artículo primero de la ley fundamental de 1831, las provincias centrales de la Gran Colombia formaron un estado con el nombre de Nueva Granada y fueron suprimidos los departamentos y el país quedó dividido en 18 provincias: Antioquia, Barbacoas, Bogotá, Buenaventura, Cartagena, Casanare, Chocó, Mariquita, Neiva, Pamplona, Panamá, Pasto, Popayán, Riohacha, Santa Marta, Socorro, Tunja y Veraguas.

La provincia de Pasto, continuó conformada con tres cantones: Pasto, Ipiales, y Túquerres. El Cantón Ipiales prolongó su vida política con los distritos parroquiales del ex corregimiento de los Pastos.

 

– Ipiales, Pasto y Tumaco pertenecen al Ecuador 1830-1832

 

Entre el 23 de agosto de 1830 y el 8 de diciembre de 1832 las provincias de Buenaventura y Pasto quedaron incorporadas al Ecuador.

Había 20 provincias; entre 1843 y 1551 se aumentaron a 22; 131 Cantones, entre ellos el de Ipiales, 831 distritos parroquiales, 70 aldeas y 2 territorios.

El 26 de marzo de 1849, el cantón Ipiales cambia de nombre por el de Provincia de Túquerres, con capital Túquerres.

El 21 de mayo de 1853 fueron ABOLIDOS LOS CANTONES, quedando la Republica dividida, únicamente, en 36 provincias y distritos parroquiales.

 

– La Provincia de Túquerres, 1853- 1858, capital Ipiales.

 

El Cantón Ipiales y el cantón Túquerres desaparecen y vuelven a ser la PROVINCIA DE TUQUERRES, el 21 de mayo de 1853, esta vez con CAPITAL IPIALES. Esta provincia permaneció durante 5 años hasta 1858.

 

8.- Inicios de la política partidista Liberales y conservadores conflictos ideológicos

 

8.1 El partido liberal 1848

 

El liberalismo inició en Inglaterra y EEUU, luego en Francia, cuando los reyes dieron franquicia de libertad algunos artesanos de sus grandes obras y la vez los opositores del poder absoluto de los reyes, se coaligaron en sectas con gentes adineradas, pero sin poder. Se autodenominaron masones, que al unificarse con los libres o con franquicia se denominaron Francmasones. La masonería en su razonar no concebía que existieran hombres dueños de humanos, el vasallaje y la esclavitud no lo toleraban. Quienes se comprometían en estas sectas juramentaban defender la libertad con su propia vida. Además, odiaban la estratificación y por tal razón buscaban la igualdad entre los humanos y la fraternidad entre sus miembros de cualquier parte del mundo. Se reconocían por su filosofía: Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Todos los reyes de Europa prohibieron y persiguieron a estas sectas; Isabel la Católica fue una de las primeras, mucho antes de la conquista y por eso permanecieron secretas hasta la revolución francesa y la norteamericana. Las logias inglesas y norteamericanas públicamente por la televisión mundial celebraron los trescientos años de su fundación Sin embargo, en Colombia todavía hoy sus nombres son secretos, tan solo se revelan los masones muertos y por tal razón conocemos los nombres de los libertadores y políticos liberales. [87]

La oposición a la iglesia cristiana, de la masonería viene desde el año trescientos D.C. cuando esta se comprometió con el emperador Constantino a respaldarlo ideológicamente. Los masones admiten la existencia de Dios, pero no como lo representa la Iglesia Cristiana. [88]

Los reyes fundamentaban su poder en designios divinos, al estilo de los antiguos emperadores romanos, pero en la práctica se respaldaba en un poderoso ejército que lo mantenía con los impuestos de la nobleza y los vasallos. Los francmasones manejaron la premisa que el poder no viene de Dios sino de las armas.

La francmasonería para llevar a cabo su revolución de la libertad a nivel mundial no solo incluyó a los adinerados que podían comprar armas sino a los militares de alto rango. Entre estos militares estuvieron americanos como Francisco de Miranda, José de San Martín, Bernardo O´ Higgins y otros centroamericanos. Antonio Nariño, preso en las mazmorras de Cádiz, coincidió su libertad, con las reuniones de estos masones en esa ciudad y allí se comprometió con su ideología; igualmente Simón Bolívar en su estadía en Francia con sus familiares militares conoció esta ideología y también se comprometió. Recordemos el juramento que por la libertad realizó en Roma con su maestro Simón Rodríguez. [89]

La iglesia católica, después de la revolución francesa fue perseguida en Francia por los libertadores, argumentando que caídos los reyes también debe caer la ideología que los alimenta y por eso en América la iglesia montó toda una campaña de desprestigio a la ideología de la libertad. [90]

En la Nueva Granada el partido liberal surge en 1848 cuando Exequiel Rojas, un teórico de la masonería, publicó en el periódico El Aviso, un programa para el partido liberal en gestación, que en resumen pedía la Soberanía del pueblo, libertad de empresa y la independencia del estado con la Iglesia. Este partido lo lideraron los libertadores José Hilario López, José María Obando y Tomás Cipriano de Mosquera.

Al conformarse el partido liberal, aparecieron otras libertades que el profesor Gerardo Molina, rector de la Universidad Libre, las resume así: libre cambio, libertad religiosa, abolición definitiva de la esclavitud, libertad de empresa, eliminación de la pena de muerte y disminución de los castigos por delitos menores, lo mismo que la abolición de la prisión por deudas, sufragio universal, libertad de enseñanza, supresión del ejército, expulsión de los jesuitas, disminución del poder del ejecutivo, abolición de los monopolios, los diezmos y los censos, impuesto único y directo, separación de la Iglesia y el Estado, supresión del fuero eclesiástico. [91]

 

8.2 El partido conservador, 1849

 

Nace como oposición, al partido liberal, cuyo primer programa lo elaboraron José Eusebio Caro (padre de Miguel Antonio Caro) y Mariano Ospina Rodríguez y apareció en el periódico La civilización en 1849. A este partido se le unieron los partidarios de conservar algunas leyes y costumbres de la antigua corona, los que respetaban la iglesia y la ideología que sostuvo a los reyes, los que respetaban la moral cristiana, los que creían que la iglesia debe ser la orientadora del Estado, los que odiaban la inmoralidad de las doctrinas materialistas y el ateísmo. Los que defendían la propiedad privada, los terratenientes que tenían deudas con la corona por compra de tierras y de esclavos; los que no querían la libertad de sus esclavos, los que querían conservar el legado español y prolongar el oscurantismo de la colonia, los que querían conservar algunas instituciones coloniales y justificaban el esclavismo. [92]

 

8.3 Liberalismo Social 1848

 

En 1848 también apareció en Londres el manifiesto comunista escrito por Carlos Marx y Federico Engels que cuestionaba los principios de la masonería, libertad, igualdad y fraternidad, asegurando que la propiedad privada no debe existir, porque es un robo y todo debe ser social. A esta ideología, que llegó rápidamente a la Nueva Granada, se le inscribieron los artesanos de Bogotá y otras ciudades nacientes, quienes le llamaron liberalismo social. En los años siguientes a 1848 fueron engrosando las filas los partidarios de los tres bandos.

Los primeros liberales ipialeños que se inscribieron en estos partidos fueron los estudiantes que en ese momento se encontraban en Popayán, como Avelino Vela del Coral, Nicanor Burbano, Víctor Burbano, José Rueda y quienes en la primera confrontación partidista de 1854 ya estaban combatiendo. Por eso el general Miguel de la Villota en 1898 trajo una lista de 60 liberales para encerrarlos mientras pasaba la guerra.

En el partido conservador tan solo se conoce la participación del Dr. Clímaco Burbano. Aunque se sabe que vinieron del Ecuador desterrados por el gobierno liberal de Eloy Alfaro como las familias Pérez Pallares, Luna Zambrano y otros.

Posteriormente se inscribieron otros que lo hacían por amistad o simple simpatía con los primeros inscritos, así no conocieran las ideologías en confrontación, como afirma el Dr. Venancio Ortiz, testigo de la primera confrontación entre los partidos liberal y conservador en 1854, en su libro Historia de la Revolución. [93] El mismo Dr. Venancio afirma que los jóvenes se inscribían porque querían seguir la línea familiar o del amigo pero combatían con tanto ahínco que parecían verdaderos enemigos.

En el partido liberal Social se sabe que se inscribieron los sindicatos de carpinteros, de maestros cortadores, de sastres y de zapateros. [94]

 

9.- Organización territorial y política de Ipiales en la Confederación Granadina (1858 – 1861)

 

El 27 de febrero de 1855 se creó el Estado Federal de Panamá, siendo el primero de la República de la Nueva Granada, sin embargo, paulatinamente las demás provincias se fueron suspendiendo y dando paso a los estados federales. El 15 de junio de 1857 se crearon los Estados Federales del Cauca, Cundinamarca, Boyacá, Bolívar y Magdalena. En 1858 se crea la Confederación Granadina con los estados de Antioquia, Bolívar, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Panamá y Santander.

 

– La provincia de Túquerres, capital Túquerres

 

El Estado Confederado del Cauca redujo las provincias y solo quedaron Buenaventura, Cauca, Chocó, Pasto, Popayán y los territorios del Caquetá y Tierradentro. Las provincias de Túquerres y Barbacoas pasan a la provincia de Pasto. En 1859, por medio de la ley 11, el Estado Federal del Cauca se vuelve a subdividir en más provincias y la provincia de Túquerres queda con capital Túquerres, e Ipiales pasa a ser el distrito parroquial de la provincia de Túquerres. [95]

 

10.- Organización territorial y política de Ipiales en los Estados Unidos de Colombia (1863 – 1886)

 

En la guerra civil de 1861, los liberales contra los conservadores del presidente Mariano Ospina Rodríguez. El general Julio Arboleda fue designado Comandante General de las fuerzas del gobierno; Arboleda, después de vencer en Los Árboles, cerca de Popayán, sale para la frontera con Ecuador, al lejano sur, como decía él, con un destacamento de 1.500 hombres. Liberales y conservadores chocaron en IPIALES en el primer combate donde eran los caseríos de YARAMAL y TAYA, el 26 de mayo de 1861. En este combate fueron derrotados los liberales. Los ipialeños que combatieron cayeron prisioneros y fueron llevados a Túquerres, sede del ejército granadino. Ipiales sacrificó a los profesores que oficiaron en el combate como coroneles: Nicanor Burbano y su hermano Víctor, quienes fueron fusilados por orden del general Julio Arboleda. El coronel Avelino Vela del Coral, quien también había caído prisionero, se escapó de la cárcel; sin embargo los bienes de su familia fueron confiscados y el huyó al Perú. Al término de la guerra, la ganaron los liberales y Julio Arboleda fue asesinado en Berruecos. Avelino Vela del Coral regresó y fue protagonista en el senado del Estado Soberano del Cauca. El partido liberal a nivel nacional también sacrificó a su principal líder, José María Obando, quien cayó entrando a Bogotá.

Después del triunfo, Mosquera se encaminó a Antioquia y el 4 de febrero de 1863 en Ríonegro instala la Convención con el nombre de Estados Unidos de Colombia. Dejó encargado de la presidencia a Francisco Javier Zaldúa y sale para Pasto a combatir al general Juan José Flores, comandante de las fuerzas ecuatorianas, quien pretendía anexar al Ecuador las provincias de Pasto y Buenaventura.

El partido Liberal Radical, en el poder, crea una nueva constitución, la de 1863, y reorganiza el territorio de la Confederación Granadina en ESTADOS SOBERANOS, los cuales a la vez se subdividen así: Antioquia en departamentos, Bolívar en provincias, Boyacá en departamentos, CAUCA en MUNICIPALIDADES, Cundinamarca en departamentos, Magdalena en departamentos, Panamá en departamentos, Santander en departamentos y Tolima en departamentos. [96]

 

– Estado Soberano del Cauca, subdivisiones administrativas: las municipalidades.

 

En Popayán, capital del Estado Soberano del Cauca, presidido por el convencionista y constituyente Dr. Ezequiel Hurtado, inició el período de sesiones del congreso. La división política territorial del Estado Soberano del Cauca, propuesta por Ezequiel Hurtado, se cristalizó por medio de la ley 131 del 23 de octubre de 1863; el senado tomó como referencia las antiguas provincias y las dividió con el nuevo nombre, en 16 municipalidades: Atrato, capital Quibdó; Barbacoas, capital Barbacoas; Buenaventura, capital Buenaventura; Buga, capital Buga; Caldas, capital Almaguer; Cali, capital Cali; OBANDO, capital IPIALES; Palmira, capital Palmira; Pasto, capital Pasto; Popayán, capital Popayán; Quindío, capital Cartago; Santander, capital Santander de Quilichao; San Juan, capital Nóvita; Toro, capital Toro; Tuluá, capital Tuluá; Túquerres, capital Túquerres; Territorio Nacional Caquetá, con capital Mocoa.

 

10.1 la municipalidad de Obando

 

La Municipalidad de Obando es una organización territorial y política que se conformó con la mitad del territorio que en época colonial se llamó corregimiento de los Pastos y en el periodo republicano, 1823, se llamó Cantón Ipiales; entre 1853 – 1858, se llamó provincia de Túquerres, cuya capital fue Ipiales y entre 1858 y 1863 la capital fue Túquerres.

La municipalidad de Obando se creó por la ley 131 de octubre 23 de 1863 y que en algunos apartes dice:

“La municipalidad de Obando, en nombre de Dios i por autoridad de la lei procediendo de conformidad con lo dispuesto en el artículo 66 de la Constitución Pública y la lei 133 del Régimen municipal del Estado Soberano del Cauca.

Decreta lo siguiente

Constitución Municipal

CAPITULO 1° Del Municipio y subdivisión territorial

Art. 1° Constituye el Municipio de Obando el territorio que le señaló la lei 131 de 23 de octubre de 1863 sobre división territorial.

Art. 2° El municipio de Obando forma parte integrante del Estado Soberano del Cauca y sus habitantes gozan de los derechos y están sujetos a los deberes que la constitución política ha sancionado en 1863.

Art. 3° El territorio del Municipio se divide para su administración municipal en ocho distritos parroquiales que son: Ipiales, Pupiales, Cumbal, Carlosama, Guachucal, Muellamués, Males e Iles, en seis aldeas que son Potosí, Puerres, Putis, Gualmatán, Pastas, Mayasquer y en cuatro caseríos que son Colimba, Chiles, Yaramal y Pun.

Art. 4° Se anexa la aldea de Mayasquer y el caserío de Chiles al distrito de Muellamués-Cumbal, el caserío de Colimba al distrito de Muellamués, la aldea de Pastas al distrito de Carlosama, la aldea de Potosí y los caseríos de Yaramal y pun ala distrito de Ipiales, la aldea de Gualmatán al distrito de Pupiales, la aldea de Putis al distrito de Iles y la aldea de Puerres al distrito de Males.

CAPITULO 3° Régimen Político de los Distritos

Art. 8° En cada distrito parroquial habrá un funcionario denominado alcalde, cuyo nombramiento y remoción corresponde al Jefe Municipal.

Art. 13° Las aldeas serán regidas por un funcionario denominado corregidor quien ejercerá las funciones atribuidas al alcalde y jueces parroquiales respecto del distrito en todos aquellos negocios en que tales funciones sean practicables atendiendo el estado de la aldea. El corregidor será de libe nombramiento del jefe Municipal i tomará posesión del destino ante el alcalde del respectivo distrito i durará por un año.

Art. 14° El jefe Municipal expedirá los reglamentos que en cada aldea debe observarse

CAPITULO 6° De los Jueces de Distrito

Art. 17° En cada distrito parroquial habrá un juez nombrado por la Municipalidad en su reunión ordinaria del mes de diciembre en el que se posesionará ante el alcalde del distrito el día primero de enero del año siguiente y durará unos años, para suplir las faltas absolutas o temporales del juez también la municipalidad de suplentes.

Siguen más capítulos y artículos. [97]  

 

El presidente de los Estados Unidos de Colombia, General Tomás Cipriano de Mosquera y Arboleda, después de participar en la guerra de Cuaspud, por la defensa de la frontera y el liderazgo del liberalismo, reinició la administración política.

El 24 de febrero de 1864, el nuevo presidente del Estado Soberano del Cauca, Dr. Eliseo Payán, ofreció al Dr. Avelino Vela la Jefatura (gobernador) de la municipalidad de Obando, éste aceptó y fue posesionado por el corregidor del distrito parroquial de Ipiales, Sr. Mardoqueo González, el 3 de marzo de 1864. [98]

Según su biógrafo, Hno. Cristiano Luis Gonzaga, el Dr. Avelino Vela del Coral presentó el proyecto de la municipalidad de Obando, dividiendo la provincia de Túquerres en dos, contando con el apoyo de los senadores liberales de Ipiales Ángel Rueda y José Rosero Bravo, en contra de los senadores de Túquerres. [99]

Vela del Coral en su discurso de posesión en marzo de 1864 argumentó el sacrificio por la patria de Josefina Obando Murillo, de aquí en adelante se han recogido muchos episodios y muchos son los abanderados en defender este acto de patriotismo; personalmente, he recogido del Dr. Avelino Vela Angulo, nieto de Avelino Vela del Coral; también del Dr. Martin Ruano Vela, quien aseguró ser familia de la heroína Josefina, por el lado de los Murillo. [100]

Inclusive, hoy existe una Sociedad Cultural Josefina Obando, dirigida por la Dra. Guadalupe Flores.

El jefe de la municipalidad, Dr. Avelino Vela, inicio su administración el 4 de marzo, conformando la Asamblea Municipal, donde su hermano el coronel José Francisco Vela del Coral resultó electo como primer presidente.

La municipalidad para Ipiales como capital constituyó una de las épocas más esperanzadoras en la política colombiana, por las leyes que se expidieron en favor de la libertad en todos los campos especialmente en la educación, que pese a llevar cuarenta años de independencia, de libertad aún no se valoraba; la iglesia católica la rechazaba y el partido conservador la confundía con el caos.

La educación seguía dominada por la ideología de la iglesia católica que defendió al poder absoluto del rey por 1.563 años. Los currículos escolares seguían siendo los mismos de la colonia, se enseñaba a los hijos de españoles a leer, tan solo para aprender el catecismo, los currículos de secundaria, limitadamente para instruirse en la doctrina de la iglesia.

En 1870, el Estado expidió un nuevo currículo escolar y ordenó crear una Normal por departamento, provincia o municipalidad, para la formación de maestros. La municipalidad de Pasto se negó a crearla, la de Obando fue una de las primeras en crearla.

La Asamblea de Obando, presidida por el coronel José Francisco Vela del Coral, aprobó el proyecto presentado por su Jefe Municipal, Avelino Vela, La NORMAL DE OBANDO con sede en su capital Ipiales. Los currículos que se aplicaron fueron los exigidos por el Estado Soberano del Cauca para todas sus municipalidades: 1. Gramática y Ortografía españolas; 2. Idiomas vivos: Inglés, Francés, Alemán e Italiano; 3. Idiomas muertos: Latín y Griego; 4. Cosmografía y Geografía; 5. Elementos de Historia y cronología general, especialmente la de Estados Unidos de Colombia y repúblicas de ambas Américas; 6. Matemáticas puras, Lógica, Psicología, Teodicea, Estética, Moral, Física y Contabilidad; 7. Ingeniatura civil y militar, puntas y calzadas, caminos de hierro y mecánica racional e industrial; 8. Botánica y Agricultura, Minería, Mineralogía y Química, 9. Geología, Astronomía y demás ciencias naturales. [101]

Para desarrollar este programa se nombró como rector a Juan B. Álvarez, quien había estudiado en la Normal de Popayán con la Misión Pedagógica Alemana; también se designó los profesores Miguel María Álvarez, Lisímaco Castrillón, Salvador Cristancho, Felipe Velázquez, Neftalí Paz y Alfonso Velasco como titulares que devengaban un salario igual al del jefe de la municipalidad, ($10, diez pesos) y un poco más que el corregidor del distrito parroquial de Ipiales ($ 6, seis pesos).

Este currículo despertó la ira de los obispos de Popayán, Pasto y los sacerdotes del Estado Soberano del Cauca, que hasta el momento tenían el control de las mentes, a través de la religión y este currículo, según ellos, iba a descristianizar al pueblo cuando aprendiera a leer las ciencias terrenales. Igualmente, los obispos criticaban que se hablara de la soberanía popular y del estado soberano, decían que el único soberano era Dios, como hicieron cambiar en la Constitución del 86.

Este decreto orgánico de la instrucción pública parecía aminorar el dominio de la iglesia católica en la educación. El obispo de la diócesis de Pasto Manuel Canuto Restrepo la emprendió contra los profesores de la Normal de Obando, que era la única en las cuatro municipalidades vecinas: Pasto, Obando, Túquerres y Barbacoas. Los docentes fueron calificados de masones y a los padres de familia que matricularon a sus hijos fueron excomulgados; a los que aún pretendían matricular, los amenazaron con no suministrarles los sacramentos a su descendencia, hecho que disminuyó el número de alumnos hasta que se terminó con la educación normalista. La misma amenaza se extendió a la Normal de señoritas dirigida por las hermanas Paula y Sara Valencia. Años más tarde, se creó otro colegio de secundaria, La Providencia, dirigido por la docente pastusa Amalia Santander y la docente tuquerreña Hortensia Mora de Ortega, quienes corrieron la misma suerte, la persecución de la iglesia. [102]

El obispo de la diócesis de Pasto, Canuto Restrepo, no conforme con atacar la educación pública desde los púlpitos y con pastorales a sus párrocos, formó un ejército de fanáticos para que salieran a atacar con toda clase de armas en guerra a las instituciones de Pasto, Túquerres e Ipiales. Investigadores de la Universidad de Antioquia han encontrado los informes que dieron los fanáticos al obispo Restrepo y se han publicado en una tesis de maestría, la cual en parte transcribimos. [103]

En 1873 el comandante general de las fuerzas episcopales don Manuel de Guzmán en un informe al obispo Canuto Restrepo dice:

“Entonando himnos de gracia al supremo hacedor del mundo, y precedido del venerable presbítero Ruiz, quien con un Cristo al pecho rompía la marcha, entramos en Túquerres, el jefe municipal Evangelista León, había huido con los suyos: con la fe que alienta el cristianismo, emprendimos marcha en persecución de éste y burlamos el plan de los jefes municipales de Túquerres y Obando, alcanzamos el primero en Chapal y lo derrotamos completamente.

La presencia del Clero en la guerra fue decisiva para el desarrollo de las operaciones y obtención del triunfo en Túquerres. Igualmente, al dirigirse la tropa al municipio de Obando en Ipiales la presencia del Clero ayudó en las operaciones militares donde: El presbítero Ruiz siempre con su crucifijo en el pecho fue a intimar rendición al jefe municipal de Obando (Dr. Avelino Vela del Coral) ese herejote, tuvo la osadía de apresar a nuestro santo capellán, entonces salimos a vengar tamaño ultraje y tomamos a Ipiales, he aquí nuestras primeras hazañas:

Forzamos 4 mujeres, entre ellas una que estaba en días de parto, saqueamos la aldea de Yaramal en donde no dejamos ni pelo de ganado, disimuladamente saqueamos a Ipiales llevándonos hasta nuestros paisanos que sirven para la limpieza de las casas: en dos leguas a la redonda no hubo planta en sazón que no la cosecháramos, hicimos prisioneras a las señoras y no las pusimos en libertad sino cuando consiguieron 100 pesos cada una, tomamos algunos niños y sus padres tuvieron que rescatarlos por dinero, asesinamos una india, nos apoderamos de la casa de una persona respetable y sacamos de ella algunas cosas de lujo y otras de curiosidad, entre las últimas encontramos un pequeño reloj de mesa que presentaré a su señoría ilustrísima para que lo conserve como un trofeo de la victoria, luego abandonamos con dolor esa linda población dejando atrás al llanto, el luto y la pobreza. [104](De Guzmán, Manuel. Carta. Paz y progreso N° 74, Popayán, 10 de febrero. 1873, pág. 3.)  [105] 

Sin embargo, en otros aspectos, en el periodo de la Municipalidad de Obando fue próspero, se construyó la vía Ipiales – Rumichaca (vía a los baños), con recursos del Estado Soberano del Cauca, al poco tiempo Tulcán hizo lo mismo y se unieron por el puente natural. Ipiales abandonó la vía real colonial: Puente del Negrito, Aldana, Cuaspud-Carlosama, Tulcán. En seguida solicitaron las oficinas de la Aduana Nacional que estaban en Cuaspud-Carlosama y en adelante Ipiales quedó unido a Ecuador por el nuevo camino republicano. El telégrafo, fue otro gran avance y lo trajeron desde Popayán. [106]

La municipalidad de Obando también tuvo otros jefes como: Segundo Sánchez, Coronel Tobías Montenegro, Víctor Montenegro, Evangelista león, Julio Arteaga, Fernando J. Garzón, Daniel Rueda, Coronel Plinio Herrera, Salvador Herrera, Ramón Cerón, Zoilo A. Ortega, José E. Morillo, Coronel José Francisco Vela del Coral, Dr. Avelino del Coral y Justiniano Jaramillo Mejía.

 

11.- Organización territorial y política de Ipiales en la República de Colombia (1866 – 1904)

 

– La Provincia de Obando

 

Después de la guerra civil de 1885, los conservadores llegaron al poder con ayuda de algunos liberales nacionalistas. Su principal actividad hacer trizas la constitución liberal de 1863 y cambiarla por una conservadora que protegiera a la Iglesia. Se elaboraron dos, pero se escogió la elaborada por Miguel Antonio Caro; casi era una copia de la que realizó años atrás su padre José Eusebio Caro y Mariano Ospina Rodríguez en 1843. En esta constitución de 1886 acabaron con el federalismo y se volvió al centralismo.

LA REPUBLICA DE COLOMBIA unió a todos los Estados Soberanos en uno solo, con una capital para toda la república, con sede en Bogotá y unificó los nombres de las divisiones: los estados se llamaron departamentos; las subdivisiones, que unas se llamaban municipios, otras provincias y departamentos. En adelante todas se llamarán provincias.

Los departamentos fueron: Antioquia, Bolívar, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Panamá, Santander y Tolima.

En el sur del departamento del Cauca quedaron las provincias de Barbacoas, Pasto, Obando y Túquerres, casi con las mismas subdivisiones que tenían las municipalidades; a la Provincia de Obando se le resto la aldea de Mayasquer, que pasó a la provincia de Túquerres.

Provincia de Obando con capital Ipiales. Los distritos parroquiales son: Ipiales, Pupiales, Cumbal, Carlosama, Guachucal, Muellamués, Males, Iles, Puerres, Potosí, Gualmatán y Pastás, en tres aldeas que son Putis, Mayasquer y Chiles y en tres caseríos: Colimba, Yaramal y Pun. [107]

Los prefectos que ejercieron su autoridad regional en La Provincia de Obando fueron: Evangelista León, Abelardo Burgos, Arquímedes de Angulo, Dr. Juan Clímaco Burbano, Coronel Vicente Micolta, Alejandro Rueda Llorente, José María Velasco y Castillo, Mauro Ricaurte, Dr. Hernando Ortega Mora, Alejandro Quintero, Rafael Cárdenas, Heriberto Hurtado, César Velasco, Coronel Enrique Santacruz, José Ignacio Córdoba, Julio Bravo Mejía, Dr. Nectario León, Dr. Heliodoro Ayala, Javier Santacruz, Eudoro Ortiz del Corral, Manuel de Jesús Cabrera, Manuel María Rosero, Segundo María Viveros, Dr. Carlos Ortega, Ricardo A. Bustos, Heladio Ortiz, Leonidas Burbano, Dr. Rosendo Benavides Bastidas, Luis B. Luna, José Rafael Zarama, Rafael Villota Ceballos, Rosendo Chávez, Tomás Arturo Sánchez, Manuel T. Vela, Sixto Enríquez, Emilio Hernández, Dr. Víctor Vela Vallejos, Dr. Mario Montenegro, Julio César Álvarez, Nelson Enríquez de los Ríos, Julio César Vela y José Francisco Vela Vallejo.

 

Notas:

[62] Mejía Mejía, Justino. Geografía Pastusa de la Fe. Pág 160 
[63] Ibidem
[64] Ricke, Fray Jodoco. Biografía de Pedro Bedón. Inprenta Convento de Santo Domingo. Quito 2006
[65] Mejía Mejía Presbitero Justino. Geografía Pastusa de la Fe. San Pedro Mártir de Ipiales, Pág 163. Edit. Pax. Bogotá 1961
[66] Alarcon Costta Cesar Augusto. Diccionario Biográfico Ecuatoriano. Quito Ecuador 2010
[67] Ortega Campo, Jaime Eduardo. Compilaciones de Historia de Ipiales. Ipiales 2015
[68] Fragmento transcrito por Fr. Alberto Lee López, ofm en 1965. Diario de Viaje de don Miguel de Santiesteban de Lima a Caracas – 1740 a 1741. Revista de Historia N| 50 Academia Nariñense de historia. Imp. Departamental. Pasto 1967
[69] Archivo Histórico de Ipiales. Proyectos nacionales. Leg 75.
[70] Gaceta de Colombia. Facsímiles de 1821 al 1824. Cuartel general de Cali enero 17 de 1822. Banco de la República de Colombia. Italgraf S.A Bogotá  1973
[71] Wikipedia, La Batalla de Funes. Manuel Borrero
[72] Guerrero Vinueza Gerardo León. Pasto en la Guerra de la Independencia 1809 – 1824. Pág. 175 Tecnimpre, Bogotá 1994.
[73] Ayala Mora, Enrique. Resumen de Historia del Ecuador. Pág. 64. Corporación Editora Nacional. Quito 208
[74] Muñoz Cordero, Lydia Inés. “Pasto y su libertad” “El Nudo” Periódico Histórico. Pág 1. Pasto, Mayo de 2017
[75] Ibidem
[76] Tovar Bernal, Leonardo. Enseñanza religiosa y poder clerical. Estados unidos de Colombia, 1863 – 1886. Bogotá 2016
[77] Extractos de la carta enviada por Felipe Mazuera, presidente del estado de s Popayán, al supremo congreso de la Nueva Granada, fechada en Popayán en marzo 9 de 1813. Documentos históricos. Boletín de la Academia N de historia. Nacional Quito P 88. Citada por Guerrero Vinueza Gerardo León en Pasto en la Guerra de la Independencia 189 – 1824.
[78] Guerrero Vinueza Gerardo León. Pasto en la Guerra de la Independencia Pág 113
[79] Cárdenas Mejía Jairo Alberto, Rentería Rodríguez Pedro Elías. La instrucción Pública en el Estado Soberano del Cauca 1870-1885. Medellín 1991
[80] Gaceta de Colombia. Facsímiles de 1821 a 1824. Cali 17 de enero de 1822. Banco de la República de Colombia. 1973.
[81] O’ Leary citado por Puyo Vasco, Fabio. Gutiérrez Cely Eugenio en Bolívar Día a Día. Junio 10, Pasto Tulcán. Pág. 310 Procultura S.A.
[82]  Rodríguez Mejía, Guido Ricardo, Bayardo y Gaitán.  Guerra William. Entrevista en su casa Calle 8° N° 3-95 Barrio la Escala. Febrero 20 de 1990.
Rodríguez Mejía Gaitán. Guerra William. 2da Entrevista casa Calle 8° N° 3-95 Barrio la Escala. 14 de julio 2021.
[83] O’ Leary, citado por Puyo Vasco, Fabio, Gutiérrez Cely Eugenio. Bolívar Día a Día. Junio 10 Pasto Tulcán. Pág. 310 Procultura S.A.
[84] Vela Ruano, Martín. Programa de historia, Radio Ipiales 2006.
[85] Wikipedia. Organización Territorial y política de la Gran Colombia 1819 – 1830
[86] ibidem
[87] Wikipedia. Teorías en la Revolución Francesa.
[88] Presidente de la masonería en Colombia. Conferencia bicentenario de la independencia de Colombia. ANH.Pasto 2017
[89] Lauderbaugh, Dr. George Historia Política del del Ecuador Cap. V la revolución Liberal P. 133 Codeu Quito, 2020
[90] Nuñez Sanchez Jorge, El Ecuador en la Historia. Mirada a la independencia de Guayaquil Pág 132- 133. Quito 2016
[91] Mora Carlos Alberto, Peña Margarita Historia Socioeconómica de Colombia. Editorial Norma. Pág 154. Bogotá 1985
[92] Mora Carlos Alberto, Peña Margarita Historia Socioeconómica de Colombia. Editorial Norma. Pág 155. Bogotá 1985
[93] Ortiz Dr. Venancio. Historia de la Revolución en 1854. Banco Popular
[94] Tobar Manuel, Garzon, Luis. Sindicatos de zapateros y carpinteros  de Ipiales. 1967
[95] Wikipedia. Organización Territorial y política de la Confederación Granadina
[96] Wikipedia. Organización Territorial y Política de los Estados Unidos de Colombia, 1863 – 1886
[97] Archivo Central de la Leyes de la Nación. Estado Soberano del Cauca. Ley 131 de octubre de 1963
[98] Archivo Histórico de Ipiales Leg. 60
[99] Vela Del Coral, Julio. Efemérides Colombianas. Biografía de Avelino Vela del Coral. Impr. Hermanos Cristianos, 1880
[100] Ibidem
[101] Archivo Histórico de Ipiales. Leg. 25
[102] Vela Ruano Martín. Revista Familia Vela. Ipiales 1975
[103] Cárdenas Mejía, Jairo Alveiro. Rentería Rodríguez Pedro Elías. La Instrucción Pública en el Estado Soberano del Cauca. Universidad de Antioquia, Facultad de Educación Departamento de Educación Avanzada, Medellín. 1991
[104]  De Guzmán, Manuel Carta. Paz y progreso N° 74, Popayán, 10 de febrero 1873 Pág. 3 Citada por Cárdenas Mejía, Jairo Alveiro. Rentería Rodríguez Pedro Elías. La Instrucción Pública en el Estado Soberano del Cauca. Medellín 1991
[105] Cárdenas Mejía, Jairo Alveiro. Rentería Rodríguez Pedro Elías. La Instrucción Pública en el Estado Soberano del Cauca. Universidad de Antioquia, Facultad de Educación Departamento de Educación Avanzada. Medellín. 1991
[106] Archivo Histórico de Ipiales. Legajos 20, 22, 35
[107] Archivo Histórico de Ipiales. Leg. 60 y Wikipedia. Organización Territorial y Política de la Republica de Colombia 1886
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