¿HAY ROSCA EN EL GOBIERNO DEL CAMBIO?
Sincerar el sistema implica reconocer que no es que los funcionarios del gobierno decidan colocar a sus familiares; el gobierno es en sí mismo un entramado de recomendaciones, fichas y nombramientos.
Por:
Laura Bonilla
Fundación Pares

El Espectador reveló esta semana un “roscograma” de varios cargos del gobierno nacional, titulado “La red de familias que desató dudas de posible nepotismo en el gobierno”. En este oficio, a veces parece que uno viera pasar una y otra vez la misma noticia. En el escándalo están implicados el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla; el gerente de RTVC, Hollman Morris; la ministra de Agricultura, Marta Carvajalino, y Gloria Inés Ramírez. Después de más de diez años reconstruyendo redes políticas, clanes y conexiones de poder, debo decir que este “roscograma” es más bien limitado. Incluso dentro del gobierno actual, si se revisaran en detalle las redes de relaciones familiares y políticas de cada congresista en entidades como, por ejemplo, el Fondo Nacional del Ahorro, el resultado sería mucho más revelador. Pero volvamos al punto.
Ese juego gris de hojas de vida circulando de mano en mano, de intercambio de favores, de contratos de prestación de servicios que en realidad son empleo público de la peor calidad y, sobre todo, esa costumbre de dedicar dos años de gobierno a cambiar funcionarios y contratistas y solo dos años a gobernar a medias es lo que nos da, cada año, la sensación de déjà vu con las mismas noticias.

