EL ESTADO, EL PODER POPULAR Y LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA
es una desagradable anomalía, que haya quienes se nieguen a promover la participación real de los ciudadanos más explotados -que no los menos favorecidos- por medio de los mecanismos de participación que son la manera expedita para el cumplimiento de la única voluntad que prima en una organización social democrática: la voluntad popular.
Por:
Guillermo Linero Montes
Fundación Pares

Hay personas dadas a excluir al pueblo, porque lo creen indigno de participar en los asuntos cívicos y políticos, y hasta creen que no debe educársele intelectualmente, sino solo instruirle en los oficios que lo habrán de esclavizar. No en vano, en el derecho internacional público existe la conciencia de cómo en las decisiones gubernamentales debe garantizarse la participación ciudadana. Se trata de un concepto afincado por las Naciones Unidas para que los estados democráticos promuevan “la participación equitativa en los procesos políticos y en la toma de decisiones, buscando que los ciudadanos puedan ejercer sus derechos y contribuir activamente a la vida pública”.
En nuestro caso, y al día de hoy, tenemos un territorio conformado por cinco regiones con culturas distintas, un ejército de jóvenes campesinos y un régimen presidencialista donde gobierna única e irrestrictamente un presidente, Gustavo Petro; y no tenemos un régimen parlamentario como creen los periodistas de los medios de comunicación corporativos, los conspiradores y los políticos de oposición, al otorgarle más poder y guardarle más respeto al presidente del senado, el señor Efraín Cepeda, que fue elegido por una minoría de ciudadanos, y no al presidente de la república, que fue elegido por la mayoría del pueblo, cuyo poder popular no tiene rival.

