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CON “EL DIABLO” EN EUROPA

“Un Diablo” encarna cierta inteligencia particular, posee dones que le permiten distinguirse de los demás.

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Por:

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

 

Solemos confundir al Diablo con el Demonio. El Diablo es un ser travieso, en el cristianismo está unido a la tentación, más no a la maldad en sí mismo, es por ello por lo que a una persona que se sale de lo común se le llama “Diablo”, especialmente a aquellos que muestran ser inquietos o traviesos; entonces “Un Diablo” encarna cierta inteligencia particular, posee dones que le permiten distinguirse de los demás.

Carlos Rodríguez Castillo, se conoce en el mundo de los mortales; así lo bautizaron sus padres en algún templo parroquial de Tumaco. Desde pequeño, como él mismo anota, fue rebautizado como “El Diablo”, dado su carácter inquieto y la facilidad que tuvo desde niño para hablar; no sin razón con dicho apelativo es reconocido en el mundo cultural del Pacífico colombiano. Sin embargo, por azares de la vida, dio con fuerzas que lo llevarían al espíritu de sus ancestros africanos, tomando ahí el nombre de Kongo Kimbiza. Tres nombres distintos y una sola persona verdadera. Así sea.

Hecha esta necesaria introducción, empiezo la crónica de nuestro viaje a España, particularmente a Galicia, con mi buen amigo “El Diablo”, invitados por la Fundación Carlos Casares, nada más ni nada menos que para llevar la décima cimarrona a diferentes espacios culturales, entre otros a la Feria del Libro de Santiago de Compostela, en el marco del evento “Coordenadas 2023”, realizado el 13 de junio en la Plaza de Quintana -también conocida de Los Literarios, en recuerdo de los estudiantes que conformaron un batallón para luchar contra Napoleón-, ahí fuimos recibidos y agasajados por el director de la Fundación, Gustavo Adolfo Garrido, gestor y promotor del proyecto “Finisterre”, que busca un acercamiento cultural entre el Pacífico nariñense y Galicia, a quien hacemos público reconocimiento por el amor que demuestra constantemente por este girón de la patria, tan olvidada muchas veces hasta por los propios colombianos. Ahí compartimos con los miembros de la Fundación y con María Xosé Porteiro, escritora y periodista española, quien vivió la niñez en Cuba, autora de obras en gallego y en español, con la creadora audiovisual y de contenidos digitales Laura Guizán y con el periodista Ricardo Araújo, en un opíparo almuerzo al mejor estilo español.

 

Décimas cimarronas

 

El 15 de junio nos presentamos en el “Liceo de Ourense” en diálogo con “Palabrerías de la Marea”, ahí la infaltable presencia de nuestros grandes amigos y anfitriones, la escritora Stella Estrada Mosquera y del director del liceo el médico Xabier Cásares Mouriño, fue garantía para una asistencia nutrida, encontrando que la cultura del Pacífico Nariñense tiene importantes ecos en España, en la hermosa Galicia que nos ha acogido con tanto afecto, fuimos recibidos por un auditorio donde no faltaron los aplausos, al igual que las preguntas que reafirman un hermanamiento común entre la Península y Latinoamérica, mestizaje al fin y al cabo que se convierte en herencia y en donde se hace también necesario reconocer los puntos en común que nos acercan a unos con otros.

Y el 17 de junio nuevamente compartimos con los hermanos gallegos en “Arça Da Noé”, en la localidad de Vilar Da Santos de la provincia de Ourense, ahí la décima se tornó más bohemia, los asistentes brindaron con nosotros y la palabra con la décima fluyeron ante la expectativa de los generosos espectadores.

 

Con Kongo Kimbiza, en el “Arca de Noé”

 

¿Qué tiene Galicia que nos permite sentirnos como propios? Quizá esos elementos comunes de territorios de frontera -Ecuador y Portugal, y en ambos los propios países que nos contienen-, de un mar que es vida y subsistencia – el Pacífico y el Atlántico junto al mar Cantábrico-, ambos lugares de conexión y de encuentros. Diferentes, desde luego, en varios aspectos, baste comparar el desarrollo estructural de las ciudades gallegas con las nuestras, por mencionar solo uno, pero también en semejanza con las luchas constantes para afianzar identidades sin desconocer las otredades, ambos territorios de encuentros y de múltiples posibilidades.

A Ourense llegamos: El Diablo, mi esposa Claudia González y yo, buscando reconquistar nuestras fantasías andariegas y proclamarnos mensajeros de un lugar distante. Reconozco el deslumbre que produce ver tierras distantes por primera vez, de tal manera que a El Diablo y a Claudia sumo también mi expectación repitente, ya que el año pasado fui amablemente también recibido en Galicia. Ahí, Stella Estrada Mosquera nos recuerda la importancia del paisanaje asentado en la amistad sincera y la generosidad sin límites, a ella debemos estos proyectos que siguen su curso; y Xabier Cásares Mouriño, generoso amigo a quien pareciera que conocemos hace años, su elocuencia y su inteligente humor nos permiten acercarnos y reafirmar lazos tejidos.

Pasear por Galicia, particularmente por Ourense, nos permite reconocer la importancia que se asienta ahí frente al buen vivir, que no es una utopía sino una realidad, calles y caminos pensados para que el peatón sea el protagonista, un profundo sentido de cultura ciudadana que está presente en todos, un respeto por los ancianos y un afecto hacia la niñez que se vuelve una realidad desde el más simple de los actos societarios, como es el caminar en una calle. El verano nos pisa los talones, entonces la Rua do Paseo se convierte en un lugar constante de convite, ahí las familias y los amigos se reúnen para compartir y brindar por la vida. No hay interferencias de ruido estridente o de imprudencias etílicas, “Ourense” es la tacita de plata de Galicia, y creo que de España toda.

 

Ourense, la tacita de plata

 

El tejido de la amistad se va cada vez ensanchando y ajustando, así que en esta ocasión los buenos amigos de El Liceo de Ourense, con quien compartimos gratos momentos el año pasado, generosamente nos invitan a pasar una tarde veraniega en una hermosa mansión del siglo XIX restaurada por su propietario, Fernando Martínez Lamas, quien nos hace un tour por la bella casa, para rematar en un hermoso Jardín que es su propio fortín, ahí arboles de todas las estaciones son testigos de la amistad que se afianza y se extiende con Manuel Martínez Rapela, Pedro Seara, Alfonso Villarino, y desde luego nuestros anfitriones Stella y Xabi; ahí  nos comparten generosas viandas propias de la región y maravillosos vinos que nos permiten libar por los sueños compartidos.

 

Las amistades

 

Si hay plenitud, que no es una constancia sino una intermitencia, ahí, en Galicia, con los buenos amigos, con mi constante compañera, con El Diablo, podemos sumarnos al poeta Enrique Álvarez Henao, y decir como lo dice en “La carcajada del Diablo”:

 

“¿Contento está el Diablo?… Contento está el Diablo.

Prestadme mi lira que voy a cantar.

Con Dios no me entiendo, con hombres no hablo;

Que vengan mis almas, mis almas; ¡Ja, Ja!”

 

Carlos Rodríguez Castillo, El Diablo, Kongo Kimbiza… Tres nombres distintos y una persona verdadera
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