Por:
J. Mauricio Chaves-Bustos
Se viene a la cabeza el bello poema de Eliseo Diego en donde habla del terror al papel en blanco, ese terror que sentimos todos aquellos que nos dedicamos a las letras, terror a no decir bien lo que queremos, terror a quedarnos sin trazar una sola letra, terror a que el caudal de la palabra escrita no llegue a donde deseamos… Humanos, al fin y al cabo, hemos hecho de la palabra escrita nuestro testimonio de existencia en este cosmos, papel y lápiz que nos permiten ir más allá de nuestra propia vida y superar el espacio y el tiempo. Terror vencido muchas veces, entonces somos autores que depositamos, con el papel y el lápiz, nuestras ideas hechas poemas, cuentos, ensayos, novelas, en fin, todo lo que la magnitud del cerebro es capaz de crear.
Papel y Lápiz es el grupo que dirige nuestro buen amigo Aaron Parodi allá en el Sur de Colombia, en la bella ciudad de Ipiales, donde Juan Montalvo divisó nubes verdes y el poeta Florentino Bustos las cantó; allá en ese sur nuestro donde convergemos también con el papel y el lápiz con nuestros hermanos del Ecuador, palabra escrita constante que nos hermana en el legado de una tradición común mucho más allá de las fronteras inventadas por los poderes incomprensibles que intentan separar naciones, somos palabra unida desde el gozne de Rumichaca. Peregrino, ¡cómo no!, Aaron viene de ese norte mágico donde se vierte la palabra mágica enredada en los largos cabellos de Remedios La Bella, y nos hermana entonces con otras palabras que se vuelcan en una nación de escritores donde no hay fronteras ni límites.
Hacedor de libros, bien podría decirse también, Aaron Parodi cabalga como un Quijote en medio de campos muchas veces yertos donde los ecos se pierden en los oídos de los necios; allá, en ese Sur nuestro, en esos labrantíos se encuentra con sus pares, otros Quijotes que siguen buscando proteger viudas y enderezar entuertos, léase mantener la cultura en medio de una ciudad donde muchas veces el capital salvaje invisibiliza nuestras tradiciones, allá, esos Quijotes siguen contrabandeando sueños mientras otros compran conciencias. Papel y Lápiz para decir que “En un lugar de La Mancha…”, que es también Ipiales, ya que Montalvo allá celebró la vida de sus “Capítulos que se le olvidaron a Cervantes”, y desde ahí hizo que partieran Don Quijote y Sancho para intervenir en una comuna en la simbólica lejana capital del departamento. Papel y Lápiz que busca mantener esa constancia imaginativa en un país de verdes en el cénit y en el nadir.
Decía Aurelio Arturo que “Trabajar era bueno en el sur….”, pero muchas veces ese trabajo también nos priva de hacer lo que realmente nos gusta, como la posibilidad de estar con los amigos libando copas y mojando la palabra, especialmente hoy para celebrar los cuatro años de Papel y Lápiz; atrapado en el marasmo de las obligaciones, me fue imposible viajar al Sur nuestro y poder estar en la celebración para abrazar a los amigos y estrechar las manos de las y los poetas que asisten desde diferentes lugares a esta fiesta de la palabra.
Desde la inmensidad de este Pacífico Sur, desde la hermosa ciudad de Tumaco donde me encuentro entundado, envío a todos y cada uno de ustedes mi afectuoso abrazo, habrá otras oportunidades para conocernos o para reafirmar la amistad.
Para Aaron Parodi y todo el equipo de Papel y Lápiz mi más grande sentimiento de afecto y admiración, que siga ese papel extendiéndose por entre los rincones de los países y que ese lápiz siga trazando la palabra que nos hermana.
De Ustedes,
J. Mauricio Chaves-Bustos
Tumaco, noviembre 22 de 2024
Felicitaciones Mauricio por la crónica tan sentida para este sueño quijotezco convertido en realidad, el cual magicamente se llama Papel y Lápiz.
Loores principalmente a usted amigo Parodi por contagiarnos de ese sueño!