EL RELEVO

GEOMETRIAS

Por:

Jorge Luis Piedrahita Pazmiño

 

Jorge Luis Piedrahita Pazmiño

 

Ayunos de replicar toda iniciativa que surge del gobierno, los polo polos y las palomas y las mafes están indignados por el gabinete plebeyo que dizque lo acompaña y aún más por el prometido trámite fast track que se les imprimirá a las leyes sociales, en vista del retrecherismo del legislativo que empantanó todo el paquete legislativo, especialmente el que contenía las divisas de justicia social de campaña. No recuerda el uribismo insepulto que en su momento ellos diligenciaban a punta de cohechos y mermelada la reelección inconstitucional de su mesías de cartón. (Vuelve a zumbar en la profundidad del capitolio aquel pasillo entonado por un Petro bohemio: “A mí me estás cobrando tu pasado/ a mí, que sólo fui tu redentor…”).

La irritación no es sólo por Daniel Rojas como ministro de Educación, sino también por Francia Márquez, vicepresidenta; por Ángela Yesenia Olaya Requene, tumaqueña; Segundo Raúl Delgado Guerrero, pastuso; Rangel Giovani Yule Zape, de Caloto, Cauca; por Alfonso Jaramillo, tolimense del Líbano, MinSalud; por María Isabel Urrutia Ocoró; por Gloria Inés Ramírez Ríos (Filadelfia, Caldas ); Darío Germán Umaña; Mendoza Patricia Ariza Flórez; Iván Danilo Rueda Rodríguez, José Otty Patiño Hormaza de Buga; Clemencia Carabalí Rodallega de Buenos Aires (Cauca); Gustavo Bolívar Moreno (Girardot); por Jorge Eduardo Londoño Ulloa (Puerto Boyacá); Jaime Dussán Calderón (La Plata, Huila); por la  embajadora en la ONU, una indígena que no habla inglés; por el embajador en EEUU y canciller, un negro que estudió en la antigua Unión Soviética… y una  larga y meritoria nómina.

Jóvenes recién graduados, otros apenas egresados; otros intitulados; mujeres y hombres cuya sola carta de ciudadanía es el amor a la patria; sindicalistas, intelectuales, luchadores sociales, comunistas, exguerrilleros, exM19, ayer mismo estaba con un exFarc, Federico Montes, ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en Nueva York.

¿Acaso los arropados y linajudos del Centro Democrático -que también son solamente del Ubérrimo, de Buga, de Calibío…-  aspiraban que el nuevo gobierno surgido de las entrañas del vulgo continuaría con el vasallaje a la aristocracia decadente y vergonzante de La Candelaria o de La Cabrera? ¿O a los recomendados del paramilitarismo? Y, aun así, se intentó con el primer gabinete -con figuras históricas del frente nacional- que frustró y estancó la agenda social del cambio.

Mucho viene de los gobiernos socialistas de Melo Ortiz y López Pumarejo, a los que Petro invoca en procura de solidaridad de clase.

Desde un comienzo, el General Melo se rodeó de los intelectuales, de los Demócratas que le fueron fieles, con lo cual aspiraba a suplir sus deficiencias en el manejo de los asuntos oficiales. Secretario General del Jefe de Gobierno fue designado el doctor Francisco Antonio Obregón, reputado en su comarca antioqueña como el fundador del liberalismo, juntamente con el doctor Favio Lince, y de experiencia oficial, como que había sido gobernador de Antioquia y Mompox.

Abogado de profesión, el 17 de abril el doctor Obregón era el más ágil dirigente de las Sociedades Democráticas y hombre de esclarecida cultura, que había consolidado en largas  estadías en las Antillas y Europa, en particular en Italia. Tenido como el autor intelectual del golpe de estado el doctor Obregón gozaba de extendida fama como hombre de principios y firmeza en sus actuaciones, por las que había sufrido destierro y prisión de nueve meses. Tampoco se ha hecho justicia con su legado.

Para Secretario de Hacienda se nombró al doctor Ramón Ardila, poco antes gobernador de Pasto, hombre de conocida actuación democrática y posteriormente organizador y capitán de las milicias que defenderían el régimen. En mayo es promovido a la Secretaría del Interior, igualmente es designado “teniente coronel de milicias”, y estuvo encargado del reclutamiento de civiles en armas.

También se vinculó el antiguo director de El Alacrán, Joaquín Pablo Posada, hijo del consabido general amigo de Bolívar. Posada es tenido como el  precursor de las ideas socialistas en Colombia. Su obra literaria fue reconocida por eximios críticos como Menéndez y Pelayo y Antonio Gómez Restrepo.

En cuanto a López Pumarejo, se rodeó por figuras nuevas, audaces, iconoclastas, venidas de todos los costados, consagradas fanáticamente a su caudillo y a sus ideas beligerantes, que no habían fatigado la historia con el pesado listado de sus posiciones ocupadas, el líder de la Revolución en Marcha dio comienzo a la más formidable, atrevida, visionaria y redentora empresa de remodelar las instituciones. Por encima de las maquinarias de los partidos, convoca a las clases medias y proletarias y las lanza a la conquista de sus derechos, a la reforma de los esquemas jurídicos inicuos e inequitativos. Su obra será un remezón político –jurídico que determina la ruptura con el pasado de ignominias. Desde Palacio estimuló la organización sindical y social de las anhelantes clases trabajadoras. Promovió a la juventud estudiosa para que se forme en la ciudad universitaria. Tituló tierras, consagró la función social de la propiedad y organizó justicieramente al sector agrícola como columna vertebral de la economía social. Puso al día el texto constitucional medio siglo divorciado de las expectativas y realidades nacionales. En la reforma constitucional de 36 que fue también tributaria, laboral, agraria, educativa y judicial, López logró por medios naturales y legítimos lo que sólo se consigue por medio violentos.

Todo ello lo entendió López con dilatada y asombrosa sensibilidad popular. Su jefatura natural la ejerció a contrapelo de reaccionarias y arraigadas ideas extemporáneas ya en una sociedad en creciente demanda de equilibrios. Hizo escuela su repentina conducta de llevar al gabinete de Estado a “astucias menores de 40 años”, que desde la provincia llegaron al gobierno a reducir las distancias ancestrales y odiosas de la indolente burocracia central. Con los nariñenses, en especial fue generoso y estimulante: Gerardo Martínez Pérez, Manuel María Montenegro, Roberto Ortega, Alberto Montezuma Hurtado, Gonzalo Pérez, Miguel Ángel Álvarez, que fue nuestro primer gobernador liberal, son una cara de la rosa de los vientos revolucionarios.

Polémico, iconoclasta, irreverente, llegaba a las soluciones audaces, rápidas, justas e inteligentes, porque siempre las había examinado dialéctica y desprevenidamente. Esas sombras del pasado iluminan el horizonte del Petro socialista, conectado con las coordenadas que le trazan un destino paralelo y ascendente.

 

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