CRISIS AMBIENTAL

Incidir en la conciencia ambiental de la comunidad no es tarea fácil.

Por:

David Ernesto Villarreal Villacís (*)

 

David Ernesto Villarreal Villacís

 

Con la responsabilidad asumida desde el sector académico y organizaciones ambientalistas, se generan interacciones con los estudiantes y la comunidad educativa desde donde se hacen propuestas de organización y trabajo en la comunidad urbana y rural para proteger los ecosistemas y la sostenibilidad de los recursos naturales.

Sin embargo, incidir en la conciencia ambiental de la comunidad no es tarea fácil. Muchos programas institucionales y de organizaciones no gubernamentales proceden con recursos humanos, técnicos y económicos en concientización de las personas y la interactuación para el fortalecimiento de políticas públicas ambientalistas, procesos que en la realidad no impactan en la cultura ciudadana, la cual está orientada al consumismo de las necesidades humanas, especialmente las alimentarias. Esta priorización justifica la práctica continua de la ampliación de la frontera agrícola, tema de gran importancia y preocupación para regiones donde se mantienen reservas naturales proveedoras de agua, fauna silvestre y bosques que absorben grandes cantidades de dióxido de carbono de la atmósfera y contribuyen a disminuir los efectos del calentamiento global.

Como se puede observar, el deterioro ambiental al que se está sometiendo el suelo rural en el futuro es impredecible; pese a esto la legislación Colombiana a partir de 1990 dio paso a las estrategias de desarrollo globalizante promovidas por los países industrializados, impacto económico que generó un incremento del  flujo de materias primas y bienes intermedios, tanto a nivel de importación como de exportación, situación que impuso sistemas descontrolados de consumo y efectos críticos para el medio ambiente.

Esta proyección a futuro, establece que el estado debe implementar políticas y regulaciones más estrictas para proteger los bosques y los ecosistemas naturales, así como fomentar prácticas agrícolas sostenibles que minimicen el impacto ambiental.

A nivel de educación, es importante fortalecer los procesos académicos con temáticas y prácticas que involucren el manejo y la recuperación ambiental en alianza con la comunidad educativa, incluyendo a estudiantes, padres de familia y cuerpo docente.

Desde el ámbito social y cultural, propiciar políticas públicas de participación y de gestión ambiental donde las personas sean actores y se reconozcan en la toma de decisiones ambientales mediante encuentros artísticos comunitarios y mingas para la recuperación forestal y la limitación del ecocidio natural.

Para proteger el medio ambiente y promover la sostenibilidad de los recursos naturales se requiere compromiso conjunto de la comunidad, en donde la participación no se limite a la información o a las opiniones de expertos sino a la toma de decisiones y debates propositivos que promuevan acciones colectivas de manejo y recuperación del medio ambiente, legado para las nuevas generaciones.

 (*) Docente ESAP

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