Por:
Luis Fidel Cabrera
Miguel Uribe Turbay, senador colombiano y precandidato presidencial por el Centro Democrático, falleció el 11 de agosto tras más de dos meses en estado crítico, víctima de un atentado en junio. Su muerte ocurrió días después de que el expresidente Álvaro Uribe Vélez fuera condenado a 12 años de prisión domiciliaria.
Dos hechos difíciles de abordar sin provocar discusiones familiares o confrontaciones en redes sociales. El atentado, perpetrado en la capital, fue un tipo de violencia que Colombia creía haber superado.
El dolor por la muerte de Miguel Uribe debería unirnos en la búsqueda de justicia, no dividirnos más. Sin embargo, declaraciones de políticos de derecha —como el expresidente condenado, Uribe Velez y el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez— sugirieron que el asesinato fue motivado por sus opiniones políticas, señalando directamente al presidente Gustavo Petro. Más grave aún, medios de comunicación hablados y escritos replicaron esas acusaciones sin contexto ni contraste, amplificando una narrativa sin pruebas.
La familia de Uribe pidió expresamente que ni Petro ni representantes del Gobierno asistieran a las honras fúnebres. El presidente explicó que su ausencia obedecía al respeto por los deseos de la familia y al deseo de evitar que el sepelio se convirtiera en escenario de confrontación política.
Violencia política: una historia global
Este tipo de violencia no es exclusiva de Colombia. A lo largo de la historia, líderes de todo el mundo han sido blanco de atentados por razones muy distintas. Algunos sobrevivieron. Otros no.
| País | Líder | Año | Resultado | Razón del atentado |
| EE. UU. | Abraham Lincoln | 1865 | Asesinado | Oposición a la abolición de la esclavitud |
| EE. UU. | Ronald Reagan | 1981 | Herido, sobrevivió | Obsesión personal del atacante |
| EE. UU. | Donald Trump | 2024 | Herido, sobrevivió | Motivos aún bajo investigación |
| Países Bajos | Pim Fortuyn | 2002 | Asesinado | Activismo radical en defensa de animales |
| Israel | Yitzhak Rabin | 1995 | Asesinado | Extremismo israelí contra el proceso de paz |
En ninguno de estos casos se culpó directamente al gobierno en turno. Los motivos han sido variados: obsesiones personales, ideologías extremas, frustraciones sociales. La investigación fue clave para entender los móviles reales. Colombia merece lo mismo: una búsqueda rigurosa de la verdad.
Miguel Uribe y la derecha internacional
Meses antes del atentado, Miguel Uribe mostró fotos en las redes sociales junto a Donald Trump, Marco Rubio y Javier Milei. Estas imágenes lo posicionaron como símbolo de la derecha internacional, generando reacciones intensas en Colombia, donde muchos rechazan esas figuras por sus posturas radicales.
Al mismo tiempo, se intensificaban las deportaciones de latinoamericanos, la segregación contra personas LGBTI, y el negacionismo climático. La retórica apocalíptica alimenta a extremistas que ven la violencia como salida. En sociedades polarizadas, los fanáticos creen que eliminar al “enemigo” es evitar una catástrofe.
¿Qué viene ahora?
La muerte de Uribe plantea interrogantes: ¿Qué impacto tendrá en las próximas elecciones? ¿Será instrumentalizada políticamente? ¿Acelerará la intervención extranjera para acabar con el socialismo? ¿Fue obra de un extremista o de un ciudadano dolido?
La investigación debe explorar todas las hipótesis. No todo acto violento nace de una conspiración política; a veces es el dolor social acumulado que explota.
Colombia necesita justicia, no venganza
No pertenezco al partido de Miguel Uribe, pero siento un profundo dolor por su familia. Más allá de eso, me duele el país. Me duele la polarización que se intensifica. Me duele la posibilidad de una intervención extranjera impulsada por sectores radicales.
Su muerte debería unirnos. Pero las declaraciones irresponsables y la amplificación sin contexto por parte de medios han encendido una llama peligrosa.
¿Dónde está el periodismo que investiga antes de amplificar el problema? ¿Dónde el liderazgo que construye puentes antes de abrir brechas?
Este tipo de discursos alimenta el odio. Colombia necesita líderes que honren a los muertos con verdad, no con especulación. Y ciudadanos que, en medio del dolor, elijan la sensatez por encima de la rabia.
La historia juzgará no solo a quienes disparan, sino también a quienes siembran el odio que dispara. Colombia merece justicia, no más pólvora.
Luis Fidel Cabrera, Biólogo Ambiental, Periodista de Ciencia
Cabre018@planet.nl