Por:
Jorge Luis Piedrahita Pazmiño
Hoy 24 de junio se tiene como onomástico y como natalicio de la capital del departamento de Nariño, la tan patricia y augusta San Juan de Pasto.
Empero, ha sido pacífica también la narrativa que conduce a negar la existencia del Acta de Fundación de Pasto. Se impone alegar que aunque actualmente no se arrime probanza de recuperación documental no se conduce a negar su provisión en su momento y lugar como lo ordenaban las pragmáticas reales.
Pedro Cieza de León -el Príncipe de los Cronistas- que como se sabe dejó memoria de su tránsito por nuestras cordilleras (“Crónica del Perú”, “La Guerra de Quito”, “La Guerra de Chupas”) y quien pasó por Pasto ya trasladada al Valle de Atriz, en el año de 1547, confesó que consultó el Acta de Fundación de la villa de Pasto de 1539 de Yacuanquer y conoció el AUTO por el cual aquella Acta fue adicionada, algunas de cuyas textuales frases transcribió entre comillas.
Además, recibió el testimonio unánime de sus moradores en punto de la fundación de la Villa, cuando Pasto ya había ingresado a la jurisdicción de Popayán, cuyo gobierno ejercía el gobernador Sebastián de Belalcázar.
En el Capítulo II de su obra “Guerra de Chupas”, habla de la fundación de Pasto: “En ese tiempo, Gonzalo Díaz de Pineda había enviado por comisión al marqués Pizarro, para poder fundar una villa en los pastos, y el Gobernador habíale enviado aquella comisión, pero no derogando el poder de Lorenzo de Aldana, sino que si estuviese ausente aquel lo pudiese hacer. Como en Quito se supo que Aldana venía, Gonzalo Díaz de Pineda salió con algunos españoles para fundar la Villa, mas ya Aldana había llegado al valle de Guacanquer, donde entonces se fundó la Villa Viciosa de Pasto, y después se mudó al Valle de Atris donde agora está”. E al tiempo de esta fundación se hizo e ordenó un auto que decía: “que Lorenzo de Aldana quería tomar por su igual a Gonzalo Díaz para aquella fundación”, mas aunque esto sea así, en mi Libro Primero, no pondré a otro fundador que a Lorenzo de Aldana, pues está claro que él sólo tener poder bastante para las cosas de aquellas ciudades. E para decir lo de Gonzalo Díaz basta lo que hemos escrito…”
Y reitera: “… ya don Lorenzo de Aldana había fundado la villa de Pasto en la provincia de Hatunllacta, razón por la cual Díaz de Pineda al llegar a Yacuanquer, en octubre de 1539, desistió de la reconstrucción de la Villaviciosa de la Concepción de la provincia de los Pastos, pues que don Lorenzo de Aldana, en EL AUTO que adicionó el ACTA DE FUNDACION DE la villa de Pasto, hizo figurar que … “quería tomar por su igual a Gonzalo Díaz, para aquella fundación…”
Coincide lo dicho por Cieza de León con el repertorio de las Actas de Cabildos de Quito, particularmente la fechada el 30 de septiembre de 1539. El extremeño conoció el Acta de Fundación de Pasto en Yacuanquer y el Auto de Adición de la misma y recibió siete años después, el testimonio oral de los vecinos de la Villa ya traslada al Valle de Atriz, quienes, por ser sus habitantes, confirmaron lo sucedido en Yacuanquer y reconocieron en Aldana al único fundador.
Cieza de León continúa relatando que Aldana dejó por teniente de gobernador a Rodrigo de Ocampo y partió a la ciudad de Quito (Capitulo II).
Es sabido que EL ACTA DE FUNDACION de la Villa de Pasto en Yacuanquer no ha sido exhumada hasta nuestros cálculos, por lo que ha venido siendo inverosímil su rastreo, así como el emplazamiento de fecha rigurosa. Pero Cieza de León la consultó en el Valle de Atriz, cuando obedecía su itinerario hacia la gobernación de la Nueva Castilla. Y no sólo el Acta de Fundación sino, además, el Auto por el cual fue adicionada.
Es fama que don Juan Arturo, Notario de Pasto para finales del siglo XIX, llevaba y conservaba el protocolo de tales instrumentos. Así lo documentó el historiador Alejandro Santander en la obra “Biografía de D. Lorenzo de Aldana y Corografía de Pasto” (1896).
José Rafael Sañudo, exhaustivo investigador de los diplomas antiguos, especialmente de los libros contentivos de las actas de cabildos, dijo que sólo son legibles a partir de 1561 cuando ya se habían producido las fundaciones (sociológicas y jurídicas) tanto de la Villaviciosa de la Concepción de los Pastos, Ipiales, (1537), como de la Villaviciosa de la provincia de Hatunllacta, Pasto (1539), como ha sido narrativa nuestra de varias calendas ha.
Desde luego que aquellas primigenias escrituras pueden reposar en las cancillerías virreinales de Lima, o en Popayán o en el Archivo Histórico de Indias de Sevilla o en el de Simancas, en el de Toledo o Valladolid. Sin embargo, autores tan celosos y prolijos como Gómez-Jurado Forero y Alejandro Santander (quienes militan en la escuela pro-Lorenzo de Aldana) instituyen como fecha fundacional para la Villa de Hatunllacta, la primera quincena de octubre de 1539, así como la Villaviciosa de la Concepción de los Pastos (Ipiales) pudo fundarse por Pedro de Puelles entre abril y septiembre de 1537, la otra Villaviciosa, la de la Provincia de Hatunllacta, que corresponde a la primitiva población antecesora de Pasto, fundada en octubre de 1539 por el teniente general del Reino de Nueva Castilla, don Lorenzo de Aldana.
Sebastián de Belalcázar -propuesto entusiastamente por Emiliano Díaz del Castillo- para flamante fundador de Pasto-, éste nunca reclamó para sí la fundación (El, que pretendió falsamente ante el Rey serlo de ciudades como Neiva o Anserma o Timaná que nunca conoció), apenas en 1540 supo de la fundación de Pasto que había hecho Aldana en octubre de 1539; Villaviciosa de la provincia de Hatunllacta; de la Villaviciosa de Pasto, de la Villa de Quillacinga, Villa de Pasto y/o San Juan de Pasto, como se quiera. (Hatunllactas eran los indios mal llamados Quillacingas, y los Pastos se encontraban al sur de los Hatunllactas).
Pedro de Puelles, Rodrigo de Ocampo, Gonzalo Diaz de Pineda, Lorenzo de Aldana, se disputan con Sebastián de Belalcázar el eximio honor.
Justino Mejía y Mejía dice: “Aunque precariamente, Pasto fue fundada en 1537. La precariedad depende de las enrevesadas circunstancias políticas en que se llevó a cabo. Pero tan fundada estaba oficialmente que el gobernador Francisco Pizarro habla en la ciudad de los Reyes el 30 de octubre de ese año sobre la Villaviciosa de la Concepción que agora nuevamente se funda y da un mandamiento al teniente y justicia de ella”.
Catorce años atrás, en 1961 –empero- en su monumental investigación sobre la “Geografía pastusa de la fe”, monseñor encuentra la fundación de la ciudad en el año de 1536 (op. cit., p. 123).
Notabilísimos suramericanistas disienten desde los socavones de la historia de la versión de Mejía y Mejía. Pedro Cieza de León –el primero-, consagrado indiano, en su “Crónica del Perú”, señala 1539; coincide en el año, el autor de la “Descripción de las Indias Occidentales” Antonio de Herrera; Giandomenico Coletti, en su Dizzionario Stórico-geográfico del América Meridional, ubica también la fundación en 1539. Así mismo Lucas Fernández de Piedrahita, en su “Historia General del Nuevo Reino de Granada”, y para rematar también el jesuita Juan de Velasco se apunta con los anteriores. En 1538, lo afirma Lupercio Obando Sotelo.
Que antes de 1537 también se ha afirmado: en el Sexto Congreso Nacional de Historia reunido en Pasto, uno de los ponentes, autor de “Pasto, ciudadela de España en el Virreinato de Santa Fe”, ubicó en 1536 la fundación, dato del cual dijo puede suministrar toda la bibliografía. Lo interpeló Emiliano Díaz del Castillo, pero la memoria del congreso no registra su sustento.
(Jorge Buendía, Cultura Nariñense,103, p. 101).