Por:
Luis Fidel Cabrera
Uno de los eventos náuticos más grandes y espectaculares del mundo, y además, uno de los encuentros gratuitos más multitudinarios del planeta. La edición 2025 está marcada por el lema “sostenibilidad y lucha contra la contaminación”, con el objetivo de ofrecer un ejemplo inspirador para muchas ciudades en cuanto al manejo del turismo de masas.
Cada cinco años, en la tercera semana de agosto, esperamos con entusiasmo este grandioso evento. Este año, las expectativas eran aún mayores, ya que la edición de 2020 fue cancelada debido a la pandemia de coronavirus. Durante cinco días, cerca de dos millones y medio de visitantes se reunieron en el IJ, un lago y antiguo brazo del Zuiderzee, situado detrás de la Estación Central de Ámsterdam. Cientos de tall ships (buques insignia y grandes veleros históricos), embarcaciones tradicionales y modernas se congregaron en el puerto para formar una impresionante flota que pudo ser admirada por millones de personas.
Edición 2025: Celebración triple
La edición de 2025 fue especialmente significativa, ya que coincidieron tres aniversarios: el 50º aniversario de SAIL, la décima edición del evento y el 750º cumpleaños de Ámsterdam. Uno de los momentos más emblemáticos fue la Sail-In Parade, en la que los barcos navegaron en formación por el canal del Norte hasta el IJ, creando un espectáculo visual inolvidable.
Historia de SAIL Amsterdam
La primera edición se celebró en 1975 como parte de los festejos por el 700º aniversario de Ámsterdam. Fue tan exitosa que se decidió repetirla cada cinco años. En 1977 se creó la Fundación SAIL Amsterdam (SSA) para organizar el evento de forma permanente. Hoy, SAIL dura cinco días y reúne más de 800 embarcaciones de todo el mundo.
Lo que hace único a SAIL
El evento comienza con una majestuosa entrada de barcos por el canal del Norte, desde IJmuiden hasta el IJ en Ámsterdam: la famosa Sail-In Parade. A lo largo de los días, se celebran numerosas actividades culturales: conciertos, espectáculos, exposiciones y fuegos artificiales, tanto en el agua como en tierra firme. Su accesibilidad e inclusión atraen a millones de visitantes de todas partes del mundo.
SAIL no solo celebra la historia marítima de la ciudad, sino que también conecta generaciones, culturas y sectores. Es como ver el pasado, el presente y el futuro navegando juntos por el IJ.
Barcos emblemáticos de la edición 2025
El Clipper Stad Amsterdam no solo participó en SAIL 2025, sino que fue el barco insignia del evento, encabezando la espectacular Sail-In Parade el 20 de agosto. A bordo viajaba la alcaldesa de Ámsterdam, Femke Halsema.
Otros barcos destacados fueron: Alexander von Humboldt II (Alemania): homenaje al célebre explorador, símbolo de aventura y formación marítima. Dar Młodzieży (Polonia): uno de los veleros más grandes de Europa (más de 100 metros), barco escuela con una impresionante superficie de velas y una tripulación joven y entusiasta. El Galeón Andalucía (España): réplica de un galeón del siglo XVII, con diseño histórico y detalles artesanales. Ofrece visitas guiadas para conocer la vida a bordo en la era de los descubrimientos.
B.A.P. Unión (Perú): el velero más grande de América Latina (115 metros de eslora). Su llegada fue espectacular: sonó música peruana como “Contigo Perú” mientras ondeaban las banderas rojiblancas.
Estos barcos no solo impresionan por su tamaño y diseño, sino también por las historias que llevan consigo. Representan culturas marítimas únicas, relatos de exploración, formación y orgullo nacional. Muchos de ellos funcionan como barcos escuela, donde jóvenes marineros aprenden el arte de la navegación tradicional. Además, en cada edición de SAIL, muchos están abiertos al público, permitiendo que los visitantes suban a bordo, conversen con la tripulación y vivan la experiencia marinera de cerca.
Grandes ausentes: El ARC Gloria y otros gigantes del mar
Los colombianos —y muchos turistas del mundo— echamos de menos al ARC Gloria, conocido como “la joya de los mares”. Su presencia en SAIL Amsterdam siempre deja una huella emocional, especialmente cuando su tripulación canta el himno nacional “¡Oh gloria inmarcesible!” desde las vergas al entrar al puerto. Es un momento que pone la piel de gallina. Aunque el Gloria ha participado en varias ediciones pasadas (1980, 1985, 2000 y 2015), este año no figuró en la lista oficial de barcos participantes. Según la embajada, el buque tenía otro compromiso internacional como parte de su misión diplomática y de formación. Además, la organización de SAIL busca diversidad cada año, dando prioridad a nuevas embarcaciones de otras regiones. Esperamos que en la próxima edición podamos volver a ver su diseño clásico, su bandera gigante y la calidez de su tripulación, que lo han convertido en uno de los barcos más queridos del evento.
Otro gran ausente fue el Sedov (Rusia), uno de los veleros más grandes y emblemáticos del mundo. No participó en SAIL Amsterdam 2025 debido a restricciones políticas. La organización decidió vetar la participación de barcos rusos, incluyendo el Sedov y el Kruzenshtern, como respuesta a la situación geopolítica actual.
También faltó el legendario buque escuela de la Marina italiana, Amerigo Vespucci. Aunque muchos espectadores lamentaron la ausencia de estos gigantes del mar, el evento siguió siendo espectacular: este año participaron más de 800 barcos de todo el mundo.
Impacto económico y social del evento
SAIL Ámsterdam no es solo un desfile de bellos barcos: es una inversión estratégica que genera beneficios económicos, culturales y sociales para los Países Bajos. Más de dos millones de visitantes acuden al evento, lo que representa un enorme impulso para el turismo. Hoteles, restaurantes, tiendas y transporte público experimentan un aumento significativo en ingresos durante los cinco días del festival. Se crean miles de empleos temporales, desde logística hasta atención al visitante.
Además, tiene una proyección internacional enorme. El evento posiciona a Ámsterdam como capital marítima global, atrayendo barcos de más de 24 países. Refuerza la imagen de los Países Bajos como nación con profunda tradición naval, innovación y apertura cultural.
Los beneficios culturales y sociales son múltiples. SAIL celebra el patrimonio marítimo neerlandés, conectando generaciones a través de historias de navegación y exploración. Se promueven valores como la sostenibilidad, la inclusión y el diálogo intercultural, con actividades educativas y exposiciones.
En resumen, SAIL Ámsterdam es mucho más que un festival: es una celebración nacional, una herramienta diplomática y un motor económico que transforma Ámsterdam cada cinco años en un epicentro de historia, cultura y futuro marítimo.
Sostenibilidad, medio ambiente e inclusión
Industria, transporte, turismo, agricultura, ganadería, eventos masivos y toda actividad humana tiene impacto ambiental. SAIL Ámsterdam es un evento masivo, pero la edición 2025 ha marcado un antes y un después en cuanto a sostenibilidad. Se han tomado medidas audaces para reducir su huella ecológica y convertir el festival en un verdadero laboratorio de innovación verde.
SAIL Ámsterdam ha querido ser más que barcos: ha querido ser conciencia ambiental. No solo muestra historia marítima, sino que proyecta cómo los grandes eventos pueden ser parte de la solución climática.
Principales iniciativas ambientales en SAIL 2025
Energía limpia: Se ha reducido drásticamente el uso de generadores diésel. Muchas embarcaciones funcionan con biocombustible renovable y la mayoría de las instalaciones operan con energía eléctrica verde.
Cero residuos: El objetivo es un evento sin residuos finales. Se promueve el reciclaje, la reutilización y la reducción de materiales desechables. Hay estaciones de separación de residuos por todo el recinto y se fomenta el uso de productos compostables.
Economía y agua circular: Se utilizaron sistemas de reciclaje de agua. Por ejemplo, el agua del IJ se filtra y se usa para los baños del evento, ahorrando miles de litros de agua potable. En un terreno aledaño se creó el espacio un ´laboratorio vivo: ´Oceanos Verdes´ (Greene Ocean), donde se prueban soluciones sostenibles en tiempo real. Hubo instalaciones interactivas, mercados ecológicos y proyectos como el CanalCleaner, que elimina microplásticos del agua.
Otro proyecto que merece la pena nombrar es el ´de tu orina a tus papas fritas´ (Van plas tot patat): Una organización especializada recolecta orina humana en baños secos y la convierte en fertilizante. Este se usa para cultivar papas que podrían terminar como patatas fritas en el próximo SAIL.
Estas iniciativas no solo limpian el agua y reducen residuos, sino que también educan y sorprenden. SAIL se ha convertido en un escaparate de cómo los eventos masivos pueden ser parte de la solución ambiental.
Turismo de masas vs. turismo bien planificado
Lo que se vivió en SAIL Amsterdam es justo lo que muchos destinos están intentando lograr: un modelo de turismo inclusivo, bien gestionado y culturalmente enriquecedor, que no abrume ni divida a las comunidades locales.
Accesibilidad real: transporte público reforzado, rutas peatonales claras, zonas para personas con movilidad reducida.
Lo que se experimentó en este evento fue mucho: distribución inteligente: actividades repartidas por varios puntos de la ciudad, evitando aglomeraciones; participación local: voluntarios, escuelas, empresas y vecinos forman parte activa del evento; cultura como eje: no se trata solo de atraer visitantes, sino de compartir historia, identidad y valores.
En muchos lugares, el turismo masivo ha generado:
Saturación urbana: calles llenas, servicios colapsados, precios inflados.
Descontento local: residentes que sienten que su ciudad ya no les pertenece.
Conflictos sociales: desde protestas hasta restricciones o incluso agresiones.
Pero SAIL demostró que con planificación, respeto y propósito, el turismo puede ser una fuerza positiva. Este enfoque convierte al visitante en invitado, no invasor. Y al evento en una celebración compartida, no una carga.
Los barcos ya están de regreso a sus países de origen. Ahora, solo nos queda esperar cinco años para el próximo encuentro. Pero lo vivido en SAIL Amsterdam 2025 quedará navegando en la memoria colectiva como una edición inolvidable.
Luis Fidel
Desde el país de los molinos de viento
Cabre018@planet.nl