GAITÁN Y LOS DOS PAÍSES

“En Colombia hay dos países: el país político que piensa en sus empleos, en su mecánica y en su poder, y el país nacional que piensa en su trabajo, en su salud, en su cultura, desatendidos por el país político”.

Por:

Lydia Inés Muñoz Cordero

 

Lydia Inés Muñoz Cordero

 

“El país político tiene rutas distintas a las del país nacional. Tremendo drama en la historia de un pueblo”.

Jorge Eliécer Gaitán, 1946

Es durante la guerra de independencia de la Nueva Granada, cuando se pronuncia la división de la gente frente a la forma de gobierno para generar las distintas corrientes del monarquismo o realismo, de la independencia o republicanismo y del separatismo o autodeterminación.

Después de lograr por la vía armada, la liberación territorial del dominio español en área importante, quedaba el sur y parte del occidente aún en la órbita realista. En ese año de 1819 se expide la Ley Fundamental que establece la República de Colombia. Hacia 1821 se dicta la primera Constitución que dispone que la República sea de un sistema centralista, con gobierno popular y representativo. Los acalorados debates del Congreso de Cúcuta se habían dado entre federalistas y centralistas.  Igualmente, en la Convención de Ocaña en 1828, las controversias e intrigas entre los dos sectores atraería el fracaso de reunión tan importante para deliberar y buscar consensos.

A los años y con marcadas diferencias ideológicas surgirán los partidos liberal y conservador en la mitad del siglo XIX. Al interior del partido liberal otras diferencias e ideas, originarán las fracciones de los gólgotas y los draconianos para provocar nuevos enfrentamientos a la vez.

En la historia de Colombia, la división de opiniones e ideas políticas va a representar el escenario de la oposición que no se puede tolerar sino resolver en un campo de batalla, al considerar al otro que piensa diferente como un enemigo que se debe eliminar.

En el siglo XX, en el tiempo de las huelgas obreras, movilización social desde los de abajo, es como se va formando una nueva conciencia y un nuevo liderazgo en Jorge Eliécer Gaitán. Respecto de la corriente del “populismo nacional” de ésta época, expresa el historiador Javier Ocampo López: “El dirigente liberal Dr. Jorge Eliécer Gaitán con su carisma en la oratoria, hizo pensar sobre los grandes problemas del pueblo colombiano que necesitan soluciones de inmediato. Levantó su voz contra el sistema latifundista de Colombia, contra todas las formas de privilegio, contra el conservadurismo y los grupos aristocratizantes”.   

Así, denunciaba la miseria de los trabajadores: “que han sido y serán los esclavos del trabajo, los vencidos de la injusticia social”. Gaitán, analiza, denuncia, increpa al opositor, pero no lo insulta, reconoce sus virtudes sin ironía.  A unos y a otros los insta hacia el ataque de las oligarquías existentes en los dos partidos.

En su discurso de 1946 “El país político y el país nacional”, es donde su pensamiento se decanta y con criterio audaz expone la realidad de la vida en el país, dividida en un frente de batalla y en el frente de construcción de nación.

Gaitán, cuestiona la demagogia de los que detectaban el poder, cuando estos afirmaban: “no hay fronteras entre los partidos políticos. Pero al mismo tiempo que les hablan de la desaparición de las fronteras de los partidos, los invitan a odiar al adversario”.

El análisis descarnado de Jorge Eliécer Gaitán, antepone dos formas de ver la realidad en Colombia: “El pueblo, meditando en sus problemas económicos, en sus problemas sociales, en la educación de sus hijos, en el enriquecimiento de la agricultura, en la bondad de los campos, en la defensa del parto de sus mujeres, en la curación de la sífilis, en la lucha contra el alcoholismo… Y en parangón desesperante, hay otro grupo que no piensa en esas soluciones, que no se diferencia por esas cuestiones, que no pugna por esos motivos, que tiene por razón vital de su actividad, de su pasión… los votos más o los votos menos…”1. Es por ello que concluye: “En Colombia hay dos países: el país político que piensa en sus empleos, en su mecánica y en su poder, y el país nacional que piensa en su trabajo, en su salud, en su cultura, desatendidos por el país político”.

La existencia de esas fronteras y evasiones entre el país nacional y el país político, es lo que a lo largo de la historia de Colombia ha provocado la intolerancia, el desconocimiento del otro en la diferencia, la no práctica de la alteridad. En la desunión e intolerancia reside el germen de todas las formas de violencia que han sacudido desde los cimientos a la patria.

Del pensamiento de Jorge Eliécer Gaitán heredo y quedo con el País nacional y de la expresión de otro autor que señala que: Existen dos Colombias, la de las formas y la de las esencias, quedo con ésta última, la de las esencias.

 

Nota bibliográfica

  1. Galindo Hoyos, Julio Roberto. Gaitán El Orador. Alvi Impresores Ltda. Bogota,1986. p.126.

 

 

Lydia Inés Muñoz Cordero

Historiadora y Escritora

San Juan de Pasto, El Edén, abril de 2025

 

 

Comments (1)
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  • Jorge Idrobo

    Excelente enfoque.
    Necesitamos repensar mucho nuestra Historia