EL SUICIDO EN LAS LETRAS

Señores del gobierno: más atención con los escritores

Por

Heldyn Guevara Revelo

 

Heldyn Guevara Revelo

 

“Es una vergüenza vivir más de 25 años en este mundo”

Andrés Caicedo

 

Una noche de mayo, José Asunción Silva visitó a su amigo, el médico J. E. Manrique, a quien le solicitó que dibujara en su piel el sitio exacto del corazón. Un disparó en ese blanco tan evidente acabó con su vida. ¿Era un ejemplo gráfico de que los males del corazón impulsan a quitarse la vida?

Alejandra Pizarnick, Manuel Acuña, Horacio Quiroga, José Asunción Silva, Andrés Caicedo, Virginia Woolf, Yukio Mishima, Ernest Hemingway o Leopoldo Lugones, fueron grandes autores, que con una mente superior a lo terreno, insatisfechos con los defectos ajenos, malpensantes rumiantes de la sabiduría, experimentadores de lo prohibido, oidores humildes de las críticas literarias, sin obsesiones de la imagen de sí mismos, decidieron abandonar las sensaciones evidentes del mundo para buscar en lo etéreo un mejor ambiente para escribir de lo innombrable.

Pero también hubo otros, como Máximo Gorki o Guy de Maupassant, quienes en varias ocasiones intentaron acabar con la existencia en intentos para-suicidas, donde se busca aparentar un suicidio, pero que en realidad no lo es por su intención manipulativa. Pseudo-suicidios, síntomas sin sentido, que los asociamos en la actualidad con la elocuente depresión.

¿Quién puede sentir mejor la indiferencia estatal ante los deseos de dar a conocer una obra que ha costado una vida de muerte, enfermedad, hambre, sed e insomnio que un escritor?

En la actualidad el Ministerio de Cultura de Colombia ofrece un estímulo a la creación para escritores nacionales que consiste en un monto económico para una obra publicada. ¡Qué norma tan amañada y tan absurda!

¿Qué clase de personas manejan este ministerio insensible, ignorante del arte y del pensamiento actual de la cultura, donde se percibe una dieta estricta en la ausencia de preparación, de investigación y sobre todo de la práctica constante de la lectura?

¿Acaso estos estímulos ya tienen un destino propio en colores de partidos, sectas literarias políticas y fanatismos por obispos de las letras?

El atraso de nuestra cultura sedentaria al paso de los días, se asombra y se aterroriza ante los estímulos de los países europeos quienes apuestan por los autores nuevos, los desconocidos, aquellos que no comen cuento, que no tienen pelos de pelucas burocráticas en la lengua, quienes viven en carne propia la metáfora viral de escribir sin tapujos la realidad comprometida con el color gris del olvido y la a-política.

Desamor, muerte de un ser querido, carencias económicas, adicciones, falta de oportunidades laborales, indiferencia artística, pérdida de manuscritos, son las causas que han obligado a estos escritores a decidir acabar con sus vidas.

Paradójico o no, valientes o cobardes, leer a estos autores es arriesgarse a acariciar los límites de la iluminación, la autenticidad y la inmortalidad literaria. Es una prueba más que escribir con la conciencia insatisfecha, más el misterio, leer historia o el desamor, son los secretos revelados en la resurrección personal que sentimos al abrir los libros de aquellos que decidieron partir, pero que nunca han muerto.

¡SEÑORES DEL GOBIERNO: MAS ATENCION CON LOS ESCRITORES!

 

Carlos Heldyn Guevara:

San Juan de Pasto, Colombia;

Docente, escritor, periodista, conferencista motivacional, terapeuta vivencial;

Profesional en literatura y lengua española

Comments (4)
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  • Graciela Sánchez N

    Excelente y autentico artículo.

  • Yiyo

    Con demasiada frecuencia un buen escritor muere al ser condenado a vivir en el silencio del anonimato.

    • Heldyn Guevara

      Es verdad. Otros escriben fuera de época y son reconocidos con el pensamiento adecuado.