Por:
Luis Fidel Cabrera *
Es lunes 15 de abril de 2024, sintonizo la radio más escuchada de Colombia, el periodista Jorge Espinosa inicia el noticiero con una nota positiva, es día de quincena. Sin embargo, rápidamente aborda la crítica situación de los embalses del país debido al bajo caudal y afirma que es provocado por el fenómeno de El Niño.
En entrevistas posteriores, tanto alcaldes municipales como periodistas de otras emisoras, junto con miembros de la comunidad, respaldan las afirmaciones sobre la escasez hídrica, coincidiendo así con la preocupación expresada por Espinosa. Esta situación vuelve a generar un ambiente de temor en Colombia. Los comentarios, provenientes de periodistas reconocidos, contribuyen a alimentar el sentimiento de pánico entre la población colombiana.
En pocos lugares del mundo, la interacción entre la causa y el efecto del cambio climático se manifiesta tan claramente como en Colombia. Veamos por partes: El fenómeno del Niño no es algo nuevo; ha estado presente desde tiempos inmemoriales, mucho antes de la existencia de la humanidad. Según registros históricos, este fenómeno ha mostrado episodios mucho más intensos en el pasado, como los conocidos ´Super El Niño` de los años 1972-1973, 1982-1983 y 1997-1998.
¿Por qué experimentamos escasez de agua en un país rico en este recurso?
En primer lugar, la población aumenta y somos cada vez más consumidores de agua. Actividades como la industria, la ganadería, la agricultura, el transporte y el turismo demandan cantidades cada vez mayores de este líquido vital. Por otro lado, la mala planificación urbana y rural ha llevado a la destrucción de cuerpos de agua, lo que contribuye más a la sequedad que el propio fenómeno de El Niño.
El afán por el desarrollo a expensas de la naturaleza nos ha llevado a este punto; en otras palabras, en nuestra búsqueda de lo mejor, estamos perdiendo lo bueno. Muy pocas de nuestras actividades económicas son verdaderamente sostenibles. La industria consume grandes cantidades de agua y apenas una fracción es reciclada. Por su parte, la ganadería, la actividad menos rentable del mundo, representa una pérdida significativa de biodiversidad y de agua; para producir un pedazo de carne de 200 gramos en nuestro plato, se requieren cerca de diez mil litros de agua.
El papel de la agricultura
La agricultura, por su parte, está extendiéndose cada vez más hacia los páramos, que son fundamentales para el ciclo vital del agua. En muchos cuerpos de agua, como la laguna de Tota en Boyacá, vemos cómo los cultivos llegan hasta sus orillas, donde antes predominaba una vegetación nativa esencial para mantener su volumen y biodiversidad. Además, cultivamos café, banano, flores, aguacates y una variedad de productos agrícolas que demandan miles de litros de agua por kilogramo de flor o fruto. ¿Estamos exportando agua?
El turismo, ´la industria sin chimeneas´
El turismo, conocido como ‘la industria sin chimeneas’, consume millones de litros de agua. Pensemos en la preparación de alimentos y bebidas para los turistas, así como el uso de agua en actividades recreativas, como las piscinas, además, su baño diario, que puede ocurrir varias veces por persona, es un despilfarro del líquido.
Crecimiento de ciudades, destrucción de todo.
Por otro lado, el crecimiento sin planificación de las ciudades ha resultado en la desaparición de numerosos cuerpos de agua. Tomemos el caso de Ipiales como ejemplo: antiguamente era una región rica en cuerpos de agua, pero el boom de la urbanización ha llevado a la desaparición del 90% de ellos. Lo que solían ser humedales, lagos pequeños y pantanos ahora están cubiertos de pavimento de manera ignorante. Ni siquiera se ha conservado una sola planta nativa en sus alrededores, y en muchos casos, la urbanización tan solo lleva el nombre de la planta destruida, como el del barrio El Totoral, antes abundante en agua y en la bella planta, la totora. El resto de los humedales están completamente asfaltados, no hay un espacio verde en la ciudad que permita filtrar el agua lluvia, a pesar de que en el futuro probablemente tengamos que extraerla del subsuelo.
Las fincas privadas para la recreación personal
En muchos lugares del país, algunos ciudadanos acaudalados y cansados del ruido de la ciudad, han establecido sus fincas en áreas naturales, muchas quebradas y pequeños cuerpos de agua han quedado secos, el agua que antes fluía por ellos ahora se encuentra en sus lujosas piscinas, y lo peor con concentraciones mortales para cualquier organismo vivo.
Especies exóticas. Eucalipto una bomba de agua.
En los últimos años, además de la expansión descontrolada de la frontera agrícola se han introducido numerosas especies animales y vegetales exóticas: búfalos, que consumen grandes cantidades de agua para producir una cantidad mínima de leche, arándanos y otras plantas que también requieren cantidades significativas de líquido. Es crucial prestar atención especial a las especies forestales, como el pino y el eucalipto. Este último ha tenido un impacto devastador en muchos cuerpos de agua. Originario de Australia, el eucalipto fue traído al país con el propósito de drenar pantanos y es valorado por la industria papelera debido a su rápido crecimiento. Sin embargo, estos árboles actúan como “bombas de agua”, agotando los recursos hídricos e impermeabilizando el suelo. Durante épocas de lluvia, contribuyen a inundaciones al no permitir que el agua se absorba adecuadamente, mientras que en las temporadas secas afectan negativamente el caudal de los ríos. En contraste, la vegetación nativa actúa como una esponja, regulando los niveles de agua y protegiendo los ecosistemas acuáticos. El estado de conservación de las cuencas fluviales y el tipo de vegetación presente tienen un impacto significativo en la salud y caudal de los ríos. Muchas fuentes de agua para consumo humano están llenas de eucaliptos.
Necesitamos planificación en el campo y en la ciudad y además, sistemas productivos circulares y sostenibles.
No estamos en contra del progreso, es necesario hacerlo de una manera circular y sostenible. En Colombia, nos falta una adecuada gestión del agua. Administrar el agua es similar a administrar el dinero: cuando hay abundancia, se lo guarda, y cuando escasea, debemos retirarlo y utilizarlo. También en Colombia hay una deficiencia significativa en el reciclaje de este recurso. Tanto la industria como las ciudades carecen de plantas de tratamiento de aguas residuales adecuadas.
Durante toda la semana, continuaron los programas en los que se insta a los usuarios a cuidar el agua y a ser responsables en su uso. Incluso se estableció un día cívico para crear conciencia sobre el buen uso de los recursos hídricos. En el programa Caracol Sostenible se abordó todo sobre el problema actual del agua en Colombia. Sin embargo, se habló muy poco sobre la base de la sostenibilidad del agua: el cuidado de las fuentes y el reciclaje del recurso.
Nos han enseñado que el agua es vida y motor del desarrollo del país; no solamente es fundamental para la agricultura, la ganadería, la recreación, el turismo, el transporte (navegación), lo es también para la generación de energía. Colombia solía ser un país verde que producía gran parte de su energía con agua. Lamentablemente, esa potencialidad está disminuyendo actualmente. Ahora se pide a la gente que apague las luces en casa para ahorrar energía. Los muy obedientes apagan hasta el televisor, pero se ponen a jugar con sus teléfonos inteligentes, a descargar vídeos y a mirarlos y eso consume una cantidad significativa de energía. Como cientos de compatriotas escucho la radio colombiana a distancia y sé que esto equivale a tener encendidos cerca de mil bombillos.
Ayer escuché al presidente Petro decir que Colombia se va a convertir en un país productor de Hidrógeno Verde. Quizás no esté al tanto de que para lograrlo se necesita una gran cantidad de agua, y además, de la mejor calidad!, Mucho mejor de la que tomamos a diario.
Estaremos atentos a la radio para ver si los embalses se llenan. Se acerca La Niña y con ella vienen otro conjunto de problemas… Los fenómenos naturales como El Niño y La Niña han contribuido a dar forma a los continentes y su vegetación; tienen ventajas y desventajas, pero no todo es culpa directa de ellos, ellos refuerzan el problema creado por el hombre.
Los ciudadanos de a pie ya hemos aprendido la lección, ahora la tienen que aprender nuestros gobernantes, alcaldes, gobernadores, planificadores y urbanizadores. En el futuro, si nos enfrentamos a la escasez de agua, nos veremos obligados a sacar el agua del subsuelo y a producir energía a partir del carbón que aún nos queda pero necesitaremos agua para enfriar sus máquinas. Ojalá no caigamos en un círculo vicioso: no tener energía por no tener agua y no tener agua por falta de energía para extraerla del subsuelo.
* Biólogo Ambiental, Periodista de Ciencia
Cabre018@planet.nl
Esto tienen que leer los lumpas de la alcaldía, desde los alcaldes hasta sus secuaces planificadores. Ipiales sin agua, una verguenza mundial
el totoral lo destruyeron por afan al dinero
Triste realidad la que vivimos en nuestro Pais y más exactamente en nuestra ciudad Ipiales ; nos hace falta cuidarla, apreciar los pocos espacios verdes que le quedan (si aún los hay) enseñar a nuestros hijos y nietos el valor de la tierra en la que vivimos , enseñarles a amarla y cuidarla … triste realidad pero la tierra ama nuestros pies, pero teme nuestras manos”….
La triste realidad de nuestra bella Colombia, saqueada por todos los lados. Roba la derecha, roba la izquierda, roba el centro el bobo, el pobre pueblo honrado. Sin agua no hay nada. Gloria A. Muñoz