LA LADRONA Y EL LADRÓN JUZGAN POR SU CONDICIÓN
A propósito del uso que le diera el presidente Gustavo Petro para poner en su lugar a oponentes políticos y/o periodistas, que se refieren a su conducta política con inocultable e injusta malsanía.
Por:
Guillermo Linero Montes

Un lector que dice no confiar en la Inteligencia Artificial, me ha pedido que hable sobre la frase “El ladrón juzga por su condición”, a propósito del uso que le diera el presidente Gustavo Petro para poner en su lugar a oponentes políticos y/o periodistas, que se refieren a su conducta política con inocultable e injusta malsanía.
Tenemos por cierto, de principio alentador de existencia, que Dios nos hizo a su imagen y semejanza; pero, si eso fuera real, entonces, desde el imaginario moral que tenemos de él, en razón de la catequesis, sin equívocos concluiríamos que Dios tendría que ser, por defecto, un malvado indolente; y nosotros, por efecto, buenos y creadores.
Llama la atención que, aun cuando en derecho un punto de partida fundamental para la solución de conflictos es el principio fundamental de la buena fe, no esté en boga entre los hablantes la frase: “El honrado juzga por su condición”, sino su contraria. Ello es así, pues la “proyección” se desenvuelve negativamente tal un acto reflejo emocional -“un mecanismo de defensa” le llamó Freud- ante sentimientos muy internos de envidia y codicia.

