“Un poema nocturno con la rima que solo impone el corazón”

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Por: Alberto Quijano Vodniza

Dedicado a mis mascotas Vega, Lian y Franchesca: Que siempre me acompañan en los crepúsculos con sus paisajes labrados en otras dimensiones….“Mil gracias a Suiza y a Francia que me acogieron con la ciencia maravillosa y compleja del CERN, y con la obra de Julio Verne “De la Tierra a la Luna”, libro fantástico que me guió en mi niñez en la búsqueda de la bella Luna, perenne vigilante de mis sombras en todos los senderos recorridos. Luna nostálgica que vi en el lejano ayer acompañando al barco pirata y a Peter Pan, y que hoy me mira a través de la ventana del Observatorio.

Es otoño, la estación que juega con las hojas de los árboles cambiando su color y las obliga a caer para preparar la alfombra larga blanca que luego servirá al invierno para su gran descanso. Estoy ahora en el país de Antoine de Saint-Exupéry, autor del Principito. En la tierra del gran compositor Charles Aznavour cuya música me hizo soñar en la década de los 60 y me acompañó en los primeros desencantos.

Siento a veces que estoy viviendo simultáneamente en dos tiempos: en mi lejana infancia y en este presente que nunca pensé se cumpliría. Gracias Julio Verne por haberme acompañado en el pasado durante muchas horas de lectura, y por estar conmigo en este día ayudándome a entender que el misterio y lo fantástico también deben tener presencia en la ciencia actual.

Estoy disfrutando de Francia, la nación que amó mi Padre y que desafortunadamente nunca conoció. Siempre me hablaba de los grandes hombres de esta nación, disfrutaba recitando verso tras verso la Marsellesa, traduciendo poemas de Víctor Hugo, interpretando la vida de los Poetas Malditos, y en especial escuchando la poesía musical de Verlaine. Espero que a través de mis sentimientos que ahora en la distancia son sus ojos haya disfrutado de este viaje… En París su soledad y la mía se unieron en un poema nocturno con la rima que impone solo el corazón. París, fuente de muchos cuentos infantiles que también disfruté cuando el tiempo se detenía a nuestro antojo bajo el cielo estrellado”

.Alberto Quijano Vodniza

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