NUBARRONES DE TEMPESTAD

Colombia ha estado sumando muchos factores, más positivos que negativos, pero sin estar buscando en ningún momento salir de la zona de peligro. Más bien podríamos decir que caminamos por el filo de la navaja, pero caminamos.

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Por:

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Colombia ha estado sumando muchos factores, más positivos que negativos, pero sin estar buscando en ningún momento salir de la zona de peligro. Más bien podríamos decir que caminamos por el filo de la navaja, pero caminamos.

El dato macroeconómico positivo se ve muy alentador, el café a más de 2 dólares la libra, el petróleo a más de 80 dólares el barril y el PIB en vertical ascenso. Las cifras micro del informe “Cómo vamos” que patrocina la Fundación Corona, son en cambio aterradoras.

La tercera parte de la población colombiana encuestada en 38 municipios afirmó que hacen  menos de tres comidas diarias. Y lo que debe preocupar a los NO delincuentes que capan impuestos con cuentas en paraísos fiscales, y en especial a cualquiera de los candidatos chácharas que se asoman al estadio presidencial promoviendo la polarización del país y no el entendimiento, es que la misma encuesta encontró un reflejo anormal de pobreza oculta en estratos altos.

Por otro lado, y para  empezar a otear nubarrones en el cielo esperanzador que se siente en casi todo el país, la encuesta mensual de Raddar, aunque detecta un aumento en el gasto de los hogares en septiembre, presenta un alza del 67% en la colocación crediticia y un 52% más con tarjetas de crédito en relación al mismo período del año pasado y, lo que puede ser timbre de alarma, que la capacidad de compra se ve afectada, con una inflación del 4.51%, la que ya supera el aumento conseguido en diciembre en el salario mínimo.

Las nubes se oscurecen más cuando se revisa en las encuestas del Grupo Corona la percepción nacional de inseguridad en todas las 38 ciudades encuestadas y se comprueba, por el lado estadístico, que al mismo tiempo que en septiembre se bombardeaban campamentos del ELN en Chocó y Guainía, otra vez con jovencitos reclutados, no se hacía mucho énfasis en hacer público que murieron 18 miembros de las Fuerzas Armadas, lo que eleva en lo corrido del año a 110 las bajas de las fuerzas constitucionales.

No es el renacer de la guerra rural. Son los estertores de una paz sin amnistía. Es el auge asustador de la inseguridad urbana y el temor de que el 18 de octubre indígenas y campesinos vuelvan a cerrar las vías del Cauca y comiencen otro ciclo de paros y bloqueos dañinos contra la población civil. Ojalá que no, porque el sentir nacional es agresivo contra las formas políticas que invoquen repetir lo vivido en el paro de mayo y la respuesta ciudadana a las barricadas puede ser esta vez violenta y precipitarnos en remolinos turbulentos.

Muchas gracias.

El Porce octubre 12 de 2021

 

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