Ni orgullo ni terrorismo

Crónica de Gardeazábal

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Por:

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

 

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Difícil coyuntura la del gobernante. La convocatoria suicida de multitudes para mañana a marchar por las calles del país contra la pretendida y dañina reforma tributaria sólo puede ser desbaratada retirando de la discusión en el congreso el proyecto de marras. Con ese acto se desarman los espíritus y se provoca la deserción de quienes creen que un mal gobierno sólo se puede derrocar con marchas multitudinarias como la que han planificado, aprovechando la reacción mayúscula contra la torpe administración.

Por supuesto, de acuerdo a la manera como el ejecutivo puede ver una petición de ese tipo, la disyuntiva se agrava, porque los antecedentes del manejo del contagio mortal no han sido ni los más acertados ni mucho menos basados en la verdad. Aceptar que debe retirarse el proyecto de reforma tributaria puede significar para quienes conducen al país una derrota política, o lo que es peor, una claudicación de principios porque el gobierno no dizque negocia con terroristas.

Pero como además de esos elementos presuntamente ideológicos o de resultados electorales anticipados, surge como muralla infranqueable el temperamento íntimo de quien ejerce el poder y el orgullo hace parte inherente de su personalidad y acompaña a la terquedad y a la falta de olfato político como sus principales características, la coyuntura se precipita cada vez más.

Si retirando el proyecto de reforma tributaria, camuflado mentirosamente como ley de solidaridad, se puede evitar que millones de personas se infecten porque no saldrán a las calles en montonera, ni el orgullo ni el porvenir político ni la derrota, pueden equiparar la negativa a hacerlo. Si en un lado de la balanza está la vida de un país donde podrían morir, no 450 ciudadanos como ayer sino 10.000 o 20.000 diarios como en la india porque ya no hay UCIs desocupadas y el oxígeno se está agotando y las vacunas no llegaron sino a cuentagotas, nadie le va a cobrar a los organizadores del paro las convocatorias suicidas a las marchas. Se las van a facturar al gobernante por no haber cedido.

Muchas gracias.

El Porce, abril 27 de 2021

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