MOVIMIENTOS ESTUDIANTILES Y CONSTITUCIÓN EN COLOMBIA

A propósito de los 30 años de la Constitución de 1991, parte III

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Por:

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

Balance general y conclusiones

 

No cabe duda de que el movimiento estudiantil que dio origen a la séptima papeleta tuvo un origen, pese a todo, popular y democrático, así sea en apariencia, que buscaba eliminar la corrupción política, y que se mostró finalmente antipartidista y anti clientelista, pero por sobre todo radicalmente antiterrorista y opuesta a toda forma de violencia. Sin embargo, también queda la obvia interrelación existente entre el movimiento estudiantil, representando por Fernando Carrillo y el reconocimiento gubernamental, sobre todo con las conversaciones sobre el contenido de la papeleta que Carrillo hizo con miembros del gobierno, como Rafael Pardo y Manuel José Cepeda. En el fondo, la independencia del constituyente primario llamado a votar la séptima papeleta no se da en su origen, pero sí se manifiesta en el unísono popular de respaldar dicha convocatoria.

Respecto de las reformas de la Constitución, son bien complejas y merecen un estudio profundo y documental. Aquí simplemente se hacen algunas observaciones que permiten vislumbrar la tesis que contemplo, que no es otra que el fracaso de los ideales del Constituyente por los entramados de la realidad nacional colombiana. No en vano la Constitución del 91 ha sufrido hasta la actualidad 58 reformas, entre otras la posibilidad de reelección presidencial inmediata, es decir que…

finalmente, el político que estuvo alejado de la Constituyente, terminó por manejar la Constitución a su antojo y reformarla para garantizar sus propias prebendas. No por ello se desconoce también la injerencia de sectores criminales dentro de la propia constituyente, es por todos conocidos que el mismo día que Pablo Escobar se entregaba a la justicia en 1991, los Constituyentes aprobaban el artículo que prohibía la extradición de colombianos al exterior.

La imposibilidad de que los mayores actores armados del conflicto colombiano, FARC y ELN, no participaran en la elaboración de la Constitución del 91, también fue un impedimento para que se asegurara la anhelada paz, o que por lo menos se hubiese reducido la incidencia de su proceder violento en el país.

“No fortuitamente somos hoy un Estado tutelado en todos los órdenes: política y militarmente por los Estados Unidos de Norteamérica; económica y socialmente por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y en el campo de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario por la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas y la Corte Penal Internacional”. [1]

El movimiento estudiantil Todavía podemos salvar a Colombia obedece a la construcción de movimientos sociales, aunque inorgánico, lo cual se demuestra en lo efímero de su existencia, en lo coyuntural de sus propuestas y en la no identificación final de ningún gremio con este movimiento. En el primer acápite de esta conferencia vimos cómo desde la universidad se gesta el modelo de sociedad que se quiere, pero así mismo, en un plano convergente, es también la representación de la sociedad a la cual pertenece.

Al igual que en el proceso de la Independencia, lo que se busca es un status quo para una élite o una clase, en el caso de la Constituyente del 91, lo que se vio fue la injerencia de las fuerzas de gobierno buscando el respaldo popular para llevar a cabo reformas que se exigían desde el Fondo Monetario Internacional para impulsar una economía de mercado global.

El movimiento ahonda en mostrar la necesidad de cambios estructurales en el Estado colombiano para impulsar la paz y derrotar al narcotráfico y a los grupos armados al margen de la ley, aunque los resultados fuesen más bien modestos.

La Séptima Papeleta hizo posible las tres elecciones, en donde el electorado creo una situación de facto que llevó a que por una vía atípica se reformara la Constitución del 86.

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[1] LLANO ÁNGEL, Hernando. La carta del 91: ¿un consenso constitucional ficticio? En: Criterio Jurídico, Santiago de Cali V. 5,  2005.  pp. 31-49.

 

 

1 comentario
  1. Stella Estrada dice

    Análisis real y pragmático de la realidad de nuestros legisladores, que se gesta como el hotel de los hermanos Marx para que su significado sólo signifique lo que significa para los de siempre.
    Aún así, querido amigo, la luz de tus artículos alumbra nuestra ignorancia consentida que es peor que la no elegida. Un abraziño

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