LOS TONTOS SOMOS MAS

Según este par de duendecillos perversos que nos gobiernan, el señor ministro de salud, sin que se le broten más los ojos, ha calculado como la cifra límite del 85% de ocupación de esas camas hospitalarias, para abrir las puertas del desespero.

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Por:

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

En los últimos siete días completamos más de 3.600 muertos por Covid. En los últimos tres días se han registrado más de 80 mil infectados y el índice de recuperados está resultando también inferior entre el 12 y el 18 por ciento de los que salen positivos en los exámenes. Es decir, la peste crece. Ya llegamos a los 90 mil muertos desde que comenzó la pandemia. Pero así y todo este gobierno que nos mandó a cuarentena total en marzo del 2020, cuando apenas sí llegábamos a la tercera parte de esas cifras, acaba de ordenar que a partir del 8 de junio se abren las puertas, se disuelven las medidas y hasta los estadios recibirán un 25 por ciento de su aforo, para que se puedan ver los saldos del fútbol que dejaron sin llevarse de Colombia los equipos de otros países.

Para adoptar esta genial medida el gobierno de los ungidos Duque y Martha Lucía se ha inventado una fórmula más astuta, pero obviamente mucho más burocrática, para medir la gravedad de lo que pasa: el llamado porcentaje de ocupación de las camas UCI.

Según este par de duendecillos perversos que nos gobiernan, el señor ministro de salud, sin que se le broten más los ojos, ha calculado como la cifra límite del 85% de ocupación de esas camas hospitalarias, para abrir las puertas del desespero.

Han dado tantos tumbos en el manejo de la pandemia, han mentido tanto con lo de las vacunas y con la forma de contagiarnos; se han apoyado imbécilmente en la despistada firma inglesa imperial College; han organizado lo desorganizado y han vuelto trizas lo que ya estaba organizado; en fin, es tanta y de tal magnitud la evidente y tuntuniente actuación del gobernante con el Covid que el colombiano común ya no sabe a quién creerle.

Mientras tanto el dueño de la farmacia de la esquina sigue recetando sin fórmula médica el coctel salvador de los viejitos del ancianato San Miguel. Y las redes y los médicos siguen ocultando el efecto positivo para atajar la peste que tiene la censurada Ivermectina. Ojalá la sapiencia del vulgo resulte más diáfana que la torpeza del refinado mundillo de las farmacéuticas a quienes obedecen ciegamente Duque, Martha Lucía y el ministro de Salud. Ojalá que del Covid salgamos tan alegres e irresponsablemente el 8 de junio, cuando dejarán de ser obligatorias las medidas restrictivas.

Finalmente, como deberían estar pregonando los ciudadanos bloqueados frente a las barricadas de la resistencia y la primera línea, en Colombia los tontos somos más.

Muchas gracias.

El Porce, junio 4 de 2021

 

Escuche la Crónica de Gardeazábal en el siguiente enlace:

 

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