LOS CHINOS SABEN SEMBRAR PESTES

Pero como puede ser también un cuento chino, a lo mejor no pasa nada.

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Por:

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

 

A los chinos parece que no les hubiese bastado con habernos jodido consagrando el covid desde Wuhan como una semilla maligna, que ni hemos alcanzado a entender ni sabemos hasta dónde nos ha hecho daño o, como ya dicen algunos sabiondos, ha significado la transformación del orden mundial.

Desde hace unos días se está haciendo correr el rumor en los mercados bursátiles que el sistema financiero puede sufrir otro golpe similar al de la peste del covid si se precipita la quiebra de Evergrande, la más gigantesca firma constructora china y una de las 5 más poderosas del mundo. Ha sido tanto  el asunto en muchos centros neurálgicos de la economía mundial que alcanzaron a exagerar comparando lo que puede pasar con una crisis tan devastadora como la que precipitó la quiebra de Lehman Brothers y acolitó el señor Madoff y los banqueros de Wall Street.

Para uno, simple habitante de Tuluá, (donde matan periodistas ancianos porque denuncian el estado de cosas en una cuentica de Facebook), no alcanza a ser posible entender en toda su magnitud el por qué de tanto temor. Pero los chilenos, los primeros productores de cobre en el mundo, lo están sintiendo desde hace un mes, cuando el precio de ese metal comenzó a derrumbarse desde el momento en que se supo la situación de  Evergrande.

La verdad es que  las constructoras chinas son las más garosas consumidoras de cobre y si se quiebran es como si se les acabaran las ganas de comer a un ser humano. Pero como el mercado chino tiene una canasta que compra de todo y en todo el mundo, si tiene que reducir sus adquisiciones de materias primas dizque puede llegar a ser verdad la frase manida de que cuando China estornuda, el mundo siente como si hubiese un tsunami.

Ayer se sintió el primer síntoma del estornudo y todo porque se oficializó que Evergrande no tiene cómo entregar millón y medio de viviendas que se comprometió y ya se le acabó la plata para pagar este viernes los intereses de las mil millonadas en dólares que debe a bancos y proveedores.

La situación parece eslabonar un dominó. Como la recuperación global de la economía después del chasco del covid de Wuhan depende en buena parte de lo que los chinos compren y consuman, la quiebra o la intervención del gobierno de Pekín para llenar el hueco de Evergrande impactará las ambiciones que tiene el mundo de seguirle vendiendo a los chinos y la recesión que se vendría en la economía mundial podría ser peor que la peste que ellos mismos nos sembraron hace dos años con el covid. Pero como puede ser también un cuento chino, a lo mejor no pasa nada.

 

Muchas gracias

El Porce, septiembre 21 de 2021

 

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