LA FIEBRE NO ESTA EN LAS SÁBANAS

CRÓNICA DE GARDEAZABAL

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Por:

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

En este país nos hemos ido acostumbrando a buscar el ahogado río arriba o, lo que puede ser peor, a creer en todo los que  nos digan, hasta que la fiebre está en las sábanas. Como cada vez nos quedamos más y más con los titulares y no profundizamos la noticia o la presunta verdad que nos esculpen los dueños del poder de la comunicación, hemos ido construyendo casi que una realidad paralela que muy de vez en cuando estalla como las burbujas, pero casi siempre cuando ya no hay tiempo ni lugar a corregir.

Hace unos días leímos en las noticias económicas que el Bancolombia, el banco del Grupo Empresarial Antioqueño, GEA, reconoció en su balance que había dejado de ganar en relación al año anterior el 91.7%  y, como dije entonces, y vuelvo a repetirlo ahora, nadie dijo nada y los poquitos que comentaron apenas sí musitaron que eso no era noticia para los economistas porque ya se sabía  desde que arreció la pandemia que los bancos perderían en promedio un 40 a 50 % de sus tradicionales ganancias. Por supuesto ni esos analistas se asustaron ni osaron mirar detrás de la trastienda.

Pero la semana pasada, cuando la calificadora Fitch rebajó la calificación de la empresa más importante del GEA, el  Grupo de Inversiones Suramericana (Grupo Sura), de BBB a BBB menos y mantuvo la perspectiva negativa, salvo el alcalde Quintero, que se paladeó en un trino dando la noticia, nadie moduló para unir cabos o para vaticinar lo que puede estar pasando o podría pasar en el grupo antioqueño.

Pero el problema no es que no puedan o no quieran juntar una cosa con la otra sino que como el alcalde Quintero se saboreó dando la noticia, pues la tiene  bien armada contra los plutócratas antioqueños, el famoso halo de solidaridad y unidad paisas se está desbaratando porque ni el empecinado alcalde de Medellín ni los mandamases del GEA quieren admitir que la pelea a muerte perjudica a cada bando, llevándose por los cachos a Antioquia y a Colombia.

Ambos están tan equivocados en su batalla miserable, que los dos buscan la fiebre en las sábanas. El alcalde, creyendo que toda empresa cívica, industrial o estatal donde el GEA metió la mano en el pasado para construir a Medellin y al país paisa, debe ser desmantelada así esté prestando buen servicio. Y los empresarios, porque siguen mirando desde su cúspide negándose a admitir que lo que están es encartados con ese alcalde ruiseñor, que trina de palo en palo sin mirar donde caga.

Gustavo Álvarez Gardeazábal

El Porce, marzo 9 de 2021.

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