LA ETERNA CORRUPCIÓN

Ningún presidente ni ningún aspirante a ser elegido es capaz de salir a pregonar a los cuatro vientos que se puede gobernar sin robar.

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Por:

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

 

Ha sido la más votada en las ultimas encuestas. Los colombianos consideramos que la corrupción es el más grave de los problemas que debe afrontar el nuevo presidente. Por supuesto los candidatos a gobernar no hablan de ella sino en generalidades. Los medios escritos y hablados, los noticieros de tv y los videos que se cuelgan de las redes. Los escuetos twiteres o los enmarañados mensajes de Facebook. Todos, hablan de la corrupción pero nadie se atreve a proponer una fórmula eficaz.

Parecería que si no se propone nada, no se hará nada. Que si no libramos una batalla contra ese cáncer que corroe las relaciones comerciales y políticas vamos a vivir tranquilos. Seguramente parten de la tesis que el ser humano es un animal de costumbres y terminará adaptándose a ella hasta que desaparezcan por completo los reatos de conciencia de estar violando el régimen universal de no echar mano de lo ajeno.

Ningún presidente ni ningún aspirante a ser elegido es capaz de salir a pregonar a los cuatro vientos que se puede gobernar sin robar. Los votos se consiguen prometiendo repartir la marrana del estado, es decir puestos y presupuestos. El apoyo parlamentario se consigue permitiendo que en los presupuestos nacionales, departamentales o municipales cada congresista, cada diputado, cada concejal pueda asignar a dedo una suma para presuntas inversiones en las que cada uno de ellos lleva un porcentaje sin el cual no se le adjudicará al contratista la obra para que pueda ejecutarla.

Cada interventor o cada auditor de cualquier obra tiene tarifa. Cada fallo judicial, abajo o arriba, tiene tarifa. Primero se hacía al escondido. Ahora se incluye con cualquier eufemismo en las cotizaciones y proyecciones de inversión. Cualquier contravención tiene opción de canje con el policía. Cualquier policía tiene opción de fabricar un emolumento adicional a la poca paga que recibe montando un retén o negociando un comparendo. Todo es corrupción.

El dogma que antaño nos hacían repetir de “ver y no tocar se llama respetar“, perdió vigencia otra vez. China y Roma, corruptas como las que más en la historia universal, se hundieron en su propio fango de coimas, abusos y extorsiones y para poder salir de él tuvieron que aguardar que llegaran los bárbaros y los mongoles. ¿A quien esperaremos nosotros, ve ?

 

Muchas gracias

El Porce, noviembre 2 de 2021

 

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