Eclipse De Los Viejos En La Pandemia

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Por: Eliza Magdalena Vela de Vela
Frágiles y temerosos ante la incertidumbre de la pandemia, sin intentar desligarse del pasado y murmurando el ALELUYA en el presente, están los viejos en el encierro…
Urdiendo las últimas vueltas en el telar de sus vidas, con rezagos de lejanos idilios, tal vez, pasiones y secretos.
Arpegio y sinfonía eran sus almas otros tiempos…
Hoy no abandonan sus vetustas casas de tiempo y hojarasca, porque el temor al contagio del virus, amortiguó aún más, el pausado deslizar de su existencia…
Así están los viejos en el encierro.
Con sus miradas suspendidas en el calendario tratando de descifrar el paso del tiempo; al arrancar sus páginas dejan sus almas al descubierto: han pasado tres meses dicen, ya van cuatro… dicen, detrás del silencio escondidos.
Temerosos al contagio como al tropel siniestro del destino suspirando se asoman a veces, por ventanales que nadie abre, o por portones de herrumbrados aldabones, con umbrales que nadie cruza…
En este aislamiento su mayor tesoro es el teléfono para hablar con sus hijos y sus amigos. Su compañera fiel: la televisión, a pesar de que los angustian los noticieros, por el alto número de contagios que saturan clínicas y hospitales de todas las ciudades y las cifras de fallecidos, para quienes no dan abasto los cementerios en todos los países del mundo.
Para los abuelos, largos y monótonos son sus días, en las mañanas religiosamente hacen gárgaras de agua sal calientica, para que, según ellos, el virus no se aloje en la garganta y mantienen un vasito de plástico junto al espejo del baño para no olvidarse…
Al anochecer confían su salud al Sahumerio de Eucalipto y Manzanilla, porque el decir popular es que: “Quemando Eucalipto se ahuyenta el virus y se merma el contagio”. En la columna de humo gris que se eleva hacia lo alto, se esfuman también: los abrazos de sus hijos, las caricias de sus nietos, las charlas con sus viejos amigos en las bancas de Parque, los tinticos en la cafetería de la esquina, la genuflexión al Santísimo en la puerta de La Catedral, sus sueños, sus pesares y también su propia vida…
Se lavan las manos a cada ratico y se colocan el tapabocas hasta para asomarse a la ventana.
Durante el día, resignados se entretienen: jugando cartas, mirando antiguas fotos familiares, una revista…
Aquella con un tejido, una carpeta; aquel, leyendo un viejo libro donde encontró para recordar una carta extraviada que nunca llegó a su destino…
Antes de acostarse toman agua de panela con plantas medicinales: moringa, matarratón, jengibre y diente de león.
Miran hacia las calles cercanas, donde de trecho en trecho aparecen los Trapos Rojos colgados en puertas y ventanas de algunas casas, son un símbolo de necesidad, son un grito desesperado pidiendo ayuda por la carencia de alimentos y lo indispensable para sobrevivir…
Las dudas los asaltan: ¿será que tenemos la suerte de llegar al 2022? se preguntan, lo anhelan y lo sueñan… y ellos mismos cantando se responden: “Que será, será, será lo que debe ser, la vida te lo dirá. ¿Qué será, será?”
Así están los viejos en la pandemia.
Nadie es el mismo cuando transcurre el tiempo y se atraviesan diferentes circunstancias, todos cambian, nosotros también cambiamos, seremos otros.
A nuestra edad acatamos sumisos las normas que imponen las autoridades, como el toque de queda, el pico y cédula, etc., etc., porque amamos la vida, creemos en un mañana y sentimos que aún nos queda mucho por realizar, nuestra esperanza no puede diluirse como la nieve al sol, porque no podemos desfallecer a pesar de la adversidad que nos ha tocado vivir, que seguramente pasará a la historia.
¡Así estamos los viejos en la Pandemia!.
Elisa Magdalena Vela de Vela.
Escritora y Poetisa ipialeña, autora de “Nostalgia”; amante de la historia y las tradiciones de su tierra natal. Una de las fundadoras de “Cruz Roja” de Ipiales en 1972, entidad a la cual pertenece hasta la fecha; gestora cultural y socia activa de la Sociedad “El Carácter” y del Colectivo Cultural Cincel.
Ha publicado sus escritos en revistas y periódicos de la localidad y ha participado en los diferentes Encuentros Internacionales de Poetas que ha convocado el Colectivo Cultural Cincel.
Galardonada con el Premio Gran Mujer 2019 como Líder Cultural de Ipiales.
Su poema “Sueños… Sueños”, fue seleccionado para representar a Colombia en el Poemario de la revista Letrantes del Primer Círculo Internacional de Poesía y Arte, Mujeres Puños Violeta: “Mi Mundo Surrealista” realizado en la ciudad de Mérida, Yucatán, México.
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