DAMA NEGRA

“Soy de los pocos que puede abrir la puerta del cuarto frío y tomarme mi propia cerveza, hecha para todos ustedes. Salud”.

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Por:

Elsy Melo Maya

 

 

Elsy Melo Maya

 

 

Una crónica del realismo mágico: es la cerveza artesanal, “100% Ingenio Cervecero de Corazón”, producida en el corregimiento El Ingenio de mi natal Sandoná. Como toda historia tiene su origen en sueños y coincidencias de la vida y como todo emprendimiento, también es bastante quijotesco.

Es el Dr. Javier Salas Bolaños su gestor, quien, como buen ginecólogo, lo nutrió y dio a luz, después de que hace 6 años dictando una conferencia sobre mortalidad materna, fuera invitado por un extranjero a la República Checa, país que, desde la Edad Media, mantiene un estrecho amor con la cerveza. Por su protagonismo en los hogares checos, la cerveza es conocida como «pan líquido». Según los expertos, la clave de la excelencia de esta birra, es su larga tradición No en vano, la 1ª. escuela de cerveceros surgió en Bohemia a finales del siglo XVIII, y a este mundo llegó el Dr. Salas quien después del tour cervecero, quedó irremediablemente prendado y se propuso hacer realidad un sueño.

Para llegar a la fábrica naciente, se debe atravesar un camino estrecho y empedrado y entonces empieza la sorpresa y admiración ante este hallazgo; su dueño, con un vaso de vidrio a medio llenar de su propia cerveza, desde uno de los andamios de la fábrica y como buen conferencista empieza su relato, embrujador por decir lo menos, en medio de los inmensos tanques en acero inoxidable, la pulcritud del sitio y los bultos bien arrumados, que resguardan la malta importada de Alemania y Bélgica, de las mejores del mundo. El anfitrión relata que el agua con un bajo contenido de minerales para esta maravillosa cerveza artesanal, proviene del volcán Galeras, sector La Cernidera, en la vía entre Pasto y Sandoná, y es perfecta para este menester.

Y este sueño quijotesco, tiene la compañía de un Sancho. Este co-creador, es el Ingeniero Biólogo, Marcelo Martínez Cajigas, también Nariñense y guaicoso, uno de los 10 o 15 maestros cerveceros certificados de Colombia, quien además debió instalar los equipos importados ante la imposibilidad de que los técnicos chinos viajaran por el tema de la pandemia, pero como bien lo dice el Dr Salas con buen humor, “sobraron unos seis tornillos, pero todo funciona”. Y con todas las dificultades propias de este tipo de procesos, pero cumpliendo estrictamente con los requerimientos, la Cervecería BABEL, (en honor a Babilonia, ciudad de la antigua Mesopotamia donde tuvo origen la cerveza), espera ansiosa el día de salir al mercado con sus excelentes productos DAMA NEGRA y CASTIZA, cada nombre con una historia ingeniosa y sorprendentes efectos curativos y gustativos.

Y luego de este ameno recorrido por la producción cervecera, el anfitrión baja de su proscenio y termina manifestando: “soy de los pocos que puede abrir la puerta del cuarto frío y tomarme mi propia cerveza, hecha para todos ustedes. Salud”.

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