AVIONES O VACUNAS

CRÓNICA DE GARDEAZÁBAL

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Por:

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

La falta de tino es muy grave cuando se conduce un país. La incapacidad de poder acertar en  lo que quieren los gobernados y, sobre todo la manifiesta y repetida imposibilidad para escoger el momento en que deben decirse las cosas pueden llevar al traste con la imagen de un gobernante. Y, lo que es mucho peor, podría terminar siendo la chispa que encienda el fogón del desahogo de un continuado mal manejo durante este año de crisis de la pandemia.

En una situación como la que estamos viviendo, donde todos nos damos cuenta de la imprevisión de quienes tienen la responsabilidad de afrontar la batalla contra el covid, ya que hasta el más tonto se da cuenta que es un absurdo abrir la segunda fase de las vacunaciones para los 7 millones de colombianos mayores de 60 años cuando escasamente vamos a terminar recibiendo a fines de abril solo dos milloncitos de vacunas.

En un momento de orden público como el que estamos viviendo, cuando revientan por distintas partes del país las disidencias de las Farc y crecen los grupúsculos dañinos del ELN y en especial cuando en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali la inseguridad se ha convertido en la reina de las calles. En un momento como este, resalta cual verdadera y gigantesca estupidez salir a proponer que Colombia debe gastar 4 mil millones de dólares comprándose una flotilla de aviones de combate.

Nosotros no hemos sido un país peleador con los vecinos. Alguna vez persiguiendo al General Flórez nos metimos al Ecuador en el siglo 19. Y a principios del siglo 20 simulamos una guerrita con el Perú para poder justificar la desmembración de territorio amazónico que nos pertenecía. Pero como ni le hemos declarado la guerra al Ecuador ni a Venezuela ni al Perú ni nuestros cuerpos uniformados constitucionales han tenido en  200 años de historia patria que batallar con alguien distinto que los grupúsculos alzados en armas y, hasta ahora,  solo hemos venido a necesitar aviones de bombardeo para destruir campamentos guerrilleros, haya o no niños adentro.

Si eso es así, ¿ cómo  venir entonces a decir que lo que necesitamos en un país desesperado y sin vacunas, que requiere ayuda económica para salir adelante y no aguantar hambre es comprar aviones de combate?

Es peor que una grosería, es provocar innecesariamente que el alacrán se voltee y les pique a quienes nos  gobiernan.

Gustavo Álvarez Gardeazábal,

El Porce, marzo 18 de 2021

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